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Chingando con la mujer caballo

Esto me pasó pocos años atrás cuando pensé que me podía comer los niños crudos. Que tenía el mundo bajo mis pies puesto que pensaba que dándo bicho era el número uno. Era todo un Merdócrata. Meter el bicho para mí era tan fácil como ir a cagar. Dónde miraba una mujer, con un poco de esfuerzo y de ánimos podía lograr lo que sea. Metérselo a una mujer era casi casi un deporte. ¿Por qué? No sé. Creo que era por las frustraciones que tenía en la vida y con lo mucho que habían jugado conmigo alguna que otra güirera el cual me hizo desarrollar este sentido de “me importa un bicho” en lo que al amor se refiere. Esto causó que simplemente yo fuera otro hombre. Un hombre inmune al rechazo y abierto a meter ese brazo de nene que tengo por bicho en cada una de esas mujeres que consideraba especiales. Pero entonces pasó algo con mi vida. No le veía el placer a esto. Ya no le veía ni futuro y las ganas de ser el cocinero que le mete huevo a la sartén del ejército poco a poco se esfumaban. Yo no sé lo que pasaba. ¿Qué cosas pasaban por mi mente, ni idea.

Siempre pensé que se trataba de algo así como que de un momento de recogimiento hombruno. Yo me tocaba el bicho y me sentía culpable de todo ese daño y maltrato que le dí al pobre. Tenía que darle cariño yo mismo y jalándome la paja con papel lija 400 y gotitas de limón para lubricar comenzaba mis terapias puñeteras en donde hacerme la casqueta era mi único consuelo a esa depresión sexual que tenía. No me sentía maricón, que quede claro. El culo jamás me palpitó ni mucho menos. Yo quería chichar pero el “algo” que le daba motivo a este bicho en ponerse como radar de detección vaginal lo hacía defectuoso.

Cabrón, yo me preocupé. ¿Pepa Negra? ¿Chinito? ¿Crema de Concha Nácar? No sé si es que con eso podía lograr un regreso a lo que yo era antes pero me preocupé. Compré de todo. Tenía mi propia reserva de municiones para mis noches de sexo que esperaba yo tener algún día (pero que no llegaban). Obvio, no soy bruto. No me meteré la mitad de un Viagra para solo puñetiarme. Yo soy un tipo arrancao’ y valoro mi dinero y cuenta de banco casi de la misma manera que al bicho mío. Pero tenía una edad en donde el sexo era algo de preocuparse, no porque no se me paraba el bicho sino porque lo veía extremadamente necesario jamás fallar. Era como el puto Punisher disparando semen caliente en las gargantas de las jevas del área metro y no podía dejar pasar que esta rochaera me jodiera como hombre.

Agarrándome la pinga y con una bellaquera que Dios me señalaría y me cogería pena, me conecté al lugar más deshonesto para poder conocer gente para cosas en serio: LatinChat. Me conecté a la sala de Lesbianas gente de Puerto Rico y empecé a tirar de la mía. Yo siempre he sido un tipo con un vernáculo florido y para decir palabras como culo, crica, tetas, chocha, jaiba, penca, bollo, bicho, polla, falo, caca, mojón, tripa, amor, cariño, etcétera siempre he sido un tártaro.Yo creo que las mujeres de LatinChat se ponían bellacas al leerme. Todo funcionaba tan brutal. La gente (hombres) escribían “¡Cállate charro!” y “¡Tírate de cabeza del Monumento al Jíbaro, hijo de puta!” y los moderadores me sacaban de la sala. Ya tu sabes, clásico caso de envidia cibernética. Luego de 3 horas de insistencia me llega un mensaje en el chat.

Rápido lo abrí. Lo tuve que leer. ¿Una mujer? ¡Wao! Quizás era un gordito sudoroso con guille de Búfalo Bill haciéndose la puñeta como todos los hombres que estamos en Latinchat. Pero seguí. Tenía que hablarle. No tenía nada que perder. Me preguntó que si cómo yo era. Yo le tuve que decir la verdad. Alto, guapo, musculoso, con el bicho como el martillo de Thor y la cara hecha mierda (literalmente). Ella se rió. Pensé que se burlaba de mi bicho pero pichée. Le pregunté su nombre. Ella me dice que se llamaba Martina, hija de unos terratenientes del centro de la Isla, fue estudiante de veterinaria… toda una jodienda humana.

Animado y con nada de perder le pedí el teléfono, el Facebook y toda la pendejá tenía que verla. Eso mismo hizo. Le di mi Facebook también. Ella dijo “esta soy yo”. Abrí el enlace. Vi una luz que me cegó. Tenía tetas de mujer, piernas de mujer, cabello cortado como mujer, culo de mujer. ¿Su rostro? No lo sé. Yo creo que jamás me dí la oportunidad de observar su rostro. Nos dimos el teléfono. Ella hablaba de su profesión. De lo bello que es salvar animales en especial los caballos y que era una profesión digna del regocijo de Dios. Una vez me contó sobre cómo tuvo que sacrificar un equino de paso fino entre llantos y sollozos mientras yo al otro lado del teléfono me estaba sonriendo y me jalaba la puñeta con furia.

Bueno, ni corto ni perezoso le dije para salir. Lo hicimos. O sea. Salir, eso hicimos. Luego chichamos. Eso si lo hicimos. La mierda sucede que yo me desnudo, le enseño mi virilidad, la tiro en la cama por medio de una suplex, le ensalto el mamerro y la muy cabrona me empieza a gritar tapándose la cara “¡Yo no soy así! ¡Yo no soy así!” me dije, ¡Qué putas pasa! tu sabes, no comprendo. Yo no osy un violador. Cuando meto bicho parece como que violo pero es mi forma normal de copular, con furia. Como si tuviera un Thundercat por bicho. Pero esta mujer exagera el papel. Jode que te jode. Pensé que todo era parte del morbo que ella tenía y que si le metía más fuerte haría como en las películas porno que primero dicen que no y luego chillan diciendo que sí. Bicho es. Esa mujer siguió con la pendejá. Pensé en otra cosa. Pensé en un Egg Roll entre las tetas de Giselle Blondet y me pude venir como un mamao.

Agitado por ese incierto momento pasaron otras aventuras sexuales en donde me pasaron cosas tan inverosímiles como por ejemplo el que no me besara después del sexo. Eso me encabrona. Yo en una ducha bellaco y la mujer me diga que ella no besa. Yo soy de los que pienso que una mujer que no besa antes, durante o después del acto es porque es puta. Se lo hice saber. “¡Dame un beso o eres puta!”, no me lo dio. Prendí el carro, nos fuimos. Le dije “No me besaste. Serás puta”. Se le aguaron los ojos y estalló en furia y le dio con furia a la capota del carro mío (una Mazda GLC 1986 color blanca) y me gritaba con desespero “Yo te amo no me dejes Merdócrata, no me dejes, noooo nOOOoO NoooOO!! x infinito”. La hice sentir como mierda. Se lo merecía. ¡Bésame!

Joderse, creo que esa era la palabra que definió nuestra relación. Tenía que lidiar con problemas que con ninguna otra mujer tenía que soportar. Tenía que incorporarme a actividades que ni pa’ cristo me gustaban como el lidiar con ver caballos de paso fino y verla montar por horas largas, el ver como trataba a su perro con más cariño que a mí, el no dar el culo (cosa que me preocupaba mucho), el poco tacto hacia mí y sobre todo la mierda esa que tenía de cuando chichar que cuando uno se lo metía se revolcaba en una pena bien cabrona. Así no se puede chichar. Punto. Ella tenía la fortuna de papi y un empleo cabrón pero en la cama era una martir prácticamente. Mis amigos decían que era horrible. Su rostro era como chingar con Rocky Balboa en el décimo asalto. Mi mejor amigo me lo dijo. Mis pseudo-amigos me lo dijeron. Los contactos de mi Facebook me lo dijeron. Yo no quería hacer caso, pero me saque el velo de la cara. Estaba chingando con una mujer caballo y en esa noche me di de cuenta. Mi bicho dejó de funcionar como quería. Mi sentimiento dejo de ser de bellaqueo a pura repulsión. Sus actitudes de no besar, decir que “no era así” a la hora de chichar, su prepotencia y echarte en cara el dinero se atoraron en mi glande y tenía un tapón en el bicho. Venirme con esa mujer era como venirse pensando en Roberto Alomar dándole el culo a Ken Griffey Jr., de verás que la excitación se fue al carajo. Hacerse la puñeta era más placentero que tener a ese estorbo en la cama. La cabrona, me mira y ve como estrangulo este buitre carroñero que tengo por bicho que se devoraba ese cadáver que tenía por mujer, y me dice “Dale vente con esa mano que estoy loca por irme. Yo no soy mujer de motel.” ¡ME CAGO EN TUS MUERTOS! Blasfema mientras chicho. Me levanté, me puse el boxer y creo que me lo puse hasta al revés por el coraje porque sentía apretado el bicho y me puse la ropa y me grite “¡A la mierda! ¿Dónde quiéres chichar, en el puto Hilton? ” . Ella se echó a llorar. Se pensó que su coraje me dominaría pero no fue así. Yo estaba endemoniado. Estaba como El Invader #1 de encolerizado. Le saqué el dedo. Me pidió cacao. Yo le dije que se mamara este bicho (no me lo mamó porque estaba llorando). La dejé en su carro. Me fui con guille chillando goma, cogí mi celular y llamé a Escarabajo y le dije “Por fin soy libre”.

Odio a la Mujer Caballo.

  1. El Escarabajo
    julio 30, 2011 en 11:48 am

    Leo eso y se me salen las lágrimas mi hermano!!!!!!

    • julio 30, 2011 en 11:51 am

      Es una Oda a la vida de muchos hombres sufridos mi hermano

  2. Don Markixx
    julio 30, 2011 en 12:09 pm

    Mi alma ha sufrido por tantos recuerdos. Me identifico contigo

  3. Ruca_Zombie
    julio 30, 2011 en 12:30 pm

    lol Me muero!! No se, pero me recuerda a alguien …

    • julio 30, 2011 en 1:11 pm

      Todos tenemos una experiencia mas o menos parecida en la vida. :(

    • El Escarabajo
      julio 30, 2011 en 3:21 pm

      Creo que ya se de quien hablas,jejeje

  4. Ramesis
    julio 30, 2011 en 1:49 pm

    diablo tipo le dijistes la verdad en la cara sin pensarlo 2 veces pero es la verdad las q no besan mientras tienen sexo son las putas muy bien dicho se lo merecia

    • julio 30, 2011 en 1:53 pm

      Me siento m;as hombre. Créeme los pelos en pecho se me enrolaron bien cabrón. La mujer que no besa en el sexo es unaa fuuking hore!!!

  5. sin_memoria
    julio 30, 2011 en 2:04 pm

    Ahhh pues yo soy un puto pq yo no las beso lo mio es romperme el pantalon y romperle el de ella y meterselo y cuando me vengo le dejo 20 pesitos. A caso son putas las q me llevo ahora estoy confndido. Pq esas muchachas me piden pon y terminamos metiendo que suerte la mia y mas si es como a las 11 de la noche por la misma carretera

  6. julio 30, 2011 en 2:10 pm

    Puedes portarte como un puto Sin Memoria tu tienes inmunidad cibernética.

  7. Sancocho Prieto
    julio 30, 2011 en 2:59 pm

    ¿Bufalo Bill? ¿El de Silence of the Lambs? Mano, me vino la imagen del gordito haciendo la coreografía esnú, con la canción Goodbye Horses de fondo. Hasta la canción va con tu blog. La mujer caballo era una verdadera psicópata. Menos mal que con el blog te ahorras miles en psicólogos…

    • julio 30, 2011 en 3:31 pm

      Exactamente Bufalo Bill, usted si que es atento ;) y que bueno servir de psicólogo a cuanto cabrón hay en el ciberespacio. Me llena

  8. Ninoshka
    julio 30, 2011 en 6:37 pm

    Waw like =D

  9. julio 30, 2011 en 9:45 pm

    LOL

  10. NOEMI SANTIAGO VEGA
    julio 31, 2011 en 1:01 am

    TE LA HIZO BIEN CABRONA

  11. julio 31, 2011 en 7:41 am

    hijo e puta! tu salias con luce vela?

  12. Culito de Pan
    julio 31, 2011 en 11:30 am

    jajajaj mira que en un principio pense que era un cuento medio gay de una mujer con un mamerro de caballo o algo asi. Mujeres que no besan en el sexo q malll si el grajeo al final cuando te estas viniendo es lo mejor. Me encanto como siempre sigue asi Merdo

    • julio 31, 2011 en 1:42 pm

      Gracias mija, tu sabes. Las putas son las que no besan. jeje

  13. julio 31, 2011 en 2:13 pm

    Lo bueno de toda esta mala experiencia es que no quedaste con problemas sexuales…..Salud!!

    • julio 31, 2011 en 6:28 pm

      Eso me regocija compañera

    • El Escarabajo
      julio 31, 2011 en 8:34 pm

      De verdad que si. por eso una persona tiene que estar seguro de lo que es.

  14. julio 31, 2011 en 6:41 pm

    Pero mira… parecía un caballo o estaba buena con to y cara? Jaja

    • agosto 1, 2011 en 5:38 pm

      ¿Tu haz escuchado el término “Butterface”? Búscala en Google y así mismo era.

  15. agosto 1, 2011 en 2:16 am

    No me acuerdo donde, pero hace poco lei sobre las mujeres que chichan y despues se sientan al lado del tipo y le cuentan que las violaron cuando nena etc lol me dio gracia todo lo q escribiste pero no entendi cm aguantaste tanto tiempo….algo hacia bn la chika horse jajajajja

    • agosto 1, 2011 en 5:42 pm

      Si querías fantasear con violar a una yegua creo que ahí tenías algo bueno, supongo.

  1. agosto 8, 2011 en 6:32 pm
  2. agosto 18, 2011 en 7:13 pm
  3. agosto 31, 2011 en 5:47 pm
  4. septiembre 4, 2011 en 1:07 pm
  5. septiembre 18, 2011 en 3:03 pm
  6. abril 21, 2012 en 12:46 pm
  7. febrero 7, 2013 en 9:37 pm

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