Historia de la iguana que quiso caminar

Arrástro mi vientre y mi cola en el candente sol tropical y esta historia va a empezar. No soy nativo de aquí pero qué se puede esperar, me siento felíz y no me voy a quejar. Aquí tranquilo, mirando mal. Traigo unas ganas cabronas de colocarme en un palo y pa’ bajo mirar. Sobriedad, ocio, aburrimiento tengo que acabar. Igual esa es la vida que me ha tocado amar. Apestao’ de mi vida y eso deseo acabar.

Mis amiguitos lagartijos hacen push-ups y se  les ve amar. A mí me gusta verlos y a sus lagartijas ligar. Qué pervertido soy me gusta mucho ligar. ¿Qué se puede hacer? Son muy débiles pa’ yo tirar. El palo me dispuse a bajar y un perro sato me pudo encontrar. Tuve esperar. El cabrón ladraba y ladraba  y no se dejaba calmar. Corage tuvo el animal y sabiendo que venía con ganas de hacerme un mal, la mordida pude esquivar y la cara con mi rabo le pude cruzar. La gente tiene que mamar!! Que calpiza le di a ese animal!!

 

Me baje y me puse a caminar. No me quería estresar. Anduve y no pude más pues tenía que mear. Soy lagartija so que no puedo orinar, así que hacer caquita y con un puntito blanco cagar.

Estoy vacío y no siento malestar. Ahora siento que el mundo es mío de aquí a la mar. Estoy guillau con 2 iguanas más quisiera contar. Pero tendría que esperar y esta historia tendería yo que aguantar. Maldita sea la hora pues creo que me voy a cansar, luego de escribir muchos “ar”.

A la mierda por algo vamos a tener que comenzar. Una carretera me acabo de encontrar. Dos toneladas de metal tengo que esquivar. Tránsito dificil me toca dar, pues estos autos tengo que esquivar o un golpe me van a dar.

La gente pasa y me voy a tirar. Me confieso con Dios y me voy a lanzar. Cruzando la calle voy a lograr mi meta como reptil terminar. Pero tremenda sorpresa me acaba de dar cuando mi triunfo no pude mucho celebrar. Una tumba hay que colocar, cuando un conductor cabrón me acaba de dar.

“¡Hijo de puta!” quise gritar. Pero ni tan siquisiera eso pude exclamar. La tumba fría me hiba  a visitar, la muerte por… eh… animaR.

Me cague encimar y pena comenzé a dar. La gente me mira por las ventanas de sus carros y chistes de empanadillas han de lanzar.

Niños pequeños se acaban de mofar, de la triste historia que comenzé a contar. Insensibles son hasta el final pues esta historia acaba de acabar.

¡Mamabich%s límpiame ya! Peste a mierda de seguro voy a dar.

 

 

 


Dedicado al pueblo de Naranjito y el cementerio ambulante de iguanas atropelladas que te puedes encontrar