Furia y melancolía comiendo Egg Roll

Son las 2 de la mañana y me como un Egg Roll con mucha furia, lo saco del frizer y lo caliento a 2 minutos con 15 segundos, lo saco del microondas  y me lo como con un odio encojonau’. Odio que proviene de una frustración mega cabrona que he pasado en estos meses. Problemas en el amor, en las finanzas, trabajo, estudios. Pide que hay. He visto como es que me he transformado de una persona alegre a una persona que sencillamente le apesta mucho la vida. No sé. Yo no soy así. Yo siempre me he considerado un tipo felíz y conforme con lo que tenía. No soy un tipo de billete$ que quede claro. El tipo de trabajo que tengo quizás no pague como un doctor pero tengo mis beneficios. No me quejo de ello. No obstante pues ando en una crisis digamos que… severa. No, no soy suicida ni aspiro a serlo. Lo que no quiero llegar a ser es ser un tipo frustrado.

Una persona frustrada es una persona que simplemente se siente abatido y fulminado por sus múltiples problemas en el diario vivir. Yo me siento un tanto así. Buscando formas y maneras para poder hechar pa lante siempre. Como que buscando escapes para poder olvidar los malos ratos que ando pasando. No quiero ser específico con las cosas que me pasan. Quizás son cosas pendejas… quién sabe. Cuando estoy de buen humor reflexiono y me digo “Hay Merdócrata, que se joda tó, dale pichón a eso” causando que me anime y salga por ahí. Me voy para el cine, a los chinos buffet a jartarme como un puerco y le doy un call al pana Escarabajo para que me haga compañía y de paso siempre nos damos la trillita por Plaza a ver culos Bolders.

Pero no siempre todo el mundo está disponible para el jangueo, máxime cuando no hay torta ($$$) so que eso me obliga a quedarme en mi hogar esperando la llamada de alguien que cada vez se aleja más de mi vida o dándole “refresh” a la computadora para ver si alguien ha colocado algo nuevo en este blog o en Twitter. Aburrimiento a la novena potencia. Es cuando llega el ocio en donde los cascos de uno se ponen a pensar sobre las cosas malas que te pasan. Yo no sé que me pasa a mí. Creo que estar en mi casa me vuelve loco.  ¿Por qué? No lo sé. Quizás sea el sentirme encerrado bajo cuatro paredes que me provoca que mis ideas no revoloteen en otras cosas. El no poder despejar la mente.

¿Que cabrón es ser prisionero de tu propia mente, verdad? Luego te dedicas a bloguear y lo utilizas como un escape y mira que funciona. Es como una auto-terapia. Te pones a hablar mierda, te sinceras, dices las cosas como son, te curas… eso hago curarme. Te pones un seudónimo, te vuelves un personaje. Una parodia de ti mismo y lo sueltas todo en el ciberespacio. Eso brega, me encanta. Bloguear se vuelve mi pasión. Porque las cabronerías que pasan en este país no puede hacer que pierda los cascos. Tengo muchas formas de lidiar con mis malos ratos, mis problemas. Hay muchas soluciones pero el peo está en buscar la más indicada.

Caliento un Egg Roll…

Merdócrata Out.