Crónicas Moteleras – Parte 1

Recuerdo que hace unos meses largos atrás yo cree un blog el cuál se llamaba Crónicas Moteleras. Ese blog lo tenía con el propósito de hacerle un bien común a toda la humanidad que me sigue en esta mierda de las redes sociales, la blogosfera y toda esas mierdas de términos que se crean hoy en día para poder describir esta pendejá. Un día dejé de escribir. ¿Por qué? No lo sé. Creo que más que todo fue por el hecho de que no encontraba la misma musa que cuando escribo ahora bajo el nombre de Merdócrata. Ahora me siento como un Dios o facsímil razonable. Bueno, a lo que voy. En este blog yo tenía varios artículos que tiene que ver sobre la sub-cultura motelística de Puerto Rico. El arte del buen chichar y dónde hacerlo y en hora buena. Para eso estamos aquí: Para entregarnos a la maldad.

Dividiré este material en varias partes para darle ese feeling original que tenía ese blog mío. Apuesto que le sacarán provecho, así que Pal’ carajo, aquí les dejo uno de los primeros artículos

Por mucho tiempo se me vendió en las películas de esas que pasan por la televisión en “Tu Película” por Teleonce allá en el siglo 20 esa pendejada de que los Moteles son lugares familiares en donde los gringos se quedaban con su esposa e hijos para descansar luego de un largo viaje. Me recuerdo bien de eso ahora que me recuerdo que era una película donde salía Chevy Chase llevando de vacaciones a su familia. Coño pero que mentira más repugnante esta. En Puerto Rico los moteles no son para llevar a la familia, por lo menos a mi familia no la llevaría al “OK” para un descancito luego de horas de borrachera luego de la Agro-feria Picú. No nononono no!!!! Los moteles son los nidos de amor que cientos de puertorriqueños aprobechamos para llevar a nuestras “novias” (si mi gente, novias), y gente que queremos “mucho” (si mi gente, mucho) para unos momentos de sexo desenfrenado. ya tu sabes, mojar el nugget y esa pendejá. Pero me pregunto yo, que soy un tipo un tanto inculto sobre ciertos menesteres de la vida, de dónde carajo nació el concepto del Motel = Chichar. Digo, yo no es por nada pero es que cuando se habla de motel lo primero que me viene a la mente es sábanas sucias y chingar. Más nada. ¿De donde culo salió todo eso? Es tiempo de buscar respuestas, ir motel a motel, y si no las consigo, almenos, hechar un polvo en cada uno de ellos, que se joda. Total solo para eso sirven… chingar.

Ahora para darle mis 2 Cents a esta vaina. Es que tengo razón. Esa mierda de llevar a la familia a un motel ha de estar cabrón. Imagínate que los hijos de uno estén jodiendo dentro de la habitación y le den click al control remoto del televisor y cambian de WAPA TV a una escena de un negro molleto dándole felpa a una rubia y poniéndola a cagar pa’ dentro. Peor aún, imagina que Genoveva, tu fucking hija le de por pasarle el aliento al espejo del motel y lo que se encuentre es con un dibujo de un bicho con cuernos. ¡Ponte a pensar en la terapia para tu hija! Cosa cabrona. Motel =/= Familia. Punto.

Los moteles de Puerto Rico suplen una necesidad importante para nuestro pueblo. Esa necesidad es la de facilitar el proceso de hechar un polvo. No hay otra cosa. ¡Todo el mundo chicha! ¿Tu ves a Chemo Soto?  Así de mierda y de repugnante que se ve el cabrón ese no podrás negar que tiene una hija que está como quiere y me refiero a la narcolegisladora Lorna Soto. Esa cabrona #CVA obligao’. ¿Y dónde tu crees que Chemo fecundó el ovario que creó a esta hembra? En un puto motel, obviamente.  Los moteles de la isla suplen la necesidad del bellaco, del rico, del pobre, la clase media y la alta (la baja va a los moteles y chicha en la covacha del conserje almenos); del que es fiel y del infiel.

Esto es simplemente una industria que tiene sus cimientos en semen, gemidos y cuernos. Un motel es algo único y especial. De hecho, todos tienen sus favoritos. Desde Las Villas en Levitown hasta el Tío Flor en Cidra, todo bellaco tiene un motel para poder tener su nidito de amor con esa personita especial. Todos somos humanos y queremos echar un polvo donde nuestro corazón lo diga, pero tampoco somos pendejos. No queremos que nuestros suegros, amigos y/o familiares nos pillen dándole y no consejos a nuestra pareja. Te quieres escabullir y hacer esas sucias fantasías realidad.

¿Te quiéres poner un strap-on chica lesbi y darle guateke a tu jebita? ¿Pedazo de cabrón, te olvidaste de comprar tu Pepa Negra? El motel te lo proporciona. ¿Te nececitas estimular un poco? Prende la fucking TV que de seguro hay bukake en la tele. Cabrón, no hay motivo para no ir a uno. Claro, siempre está la pendeja (y uno que otro pendejo colao’ ) que te dice “hay no que solo las putas van a moteles”. Mire maricón, solo los que aman a su pareja van a moteles. Y para aclararte algo, welebicho que me lees y estás prendío, mientras más cara la habitación más es el amor que sientes por esa personita que deseas. O sea, más dinero = más amor. Eso es obvio.

Mi buen consejo es que si de veras quieres ir a un motel estés seguro que la jebita esté en la clara. No soy partidario de la mierda esa de llevar a nadie por obligación a la cama. Háblale claro. Dile que la quiéres llevar a darle un paseo, le prestas tu celular y le pones este blog (de seguro que le pone bellaca mis temas) y cuando te sobe la pinga sobre el pantalón (porque de seguro pasará) le dices que conoces un lugar especial para estar. Ahí es cuando esa jeva la tendrás bajo tus pies. ¿Sabes por qué? Porque se pondrá en la mente dónde, cómo y cuándo la pondrás a cabecear. Oh-OH! Ella no sabrá que será en un motel. Quizás piense que la llevarás al Condado o una mierda así, pero pal carajo, a las mujeres tampoco es que hay que hacerle tanto caso en cuanto a temas de bellaqueo. Solo se chicha y ya. Bueno, la cosa es que la llevarás a ese motel de predilección, le tapas los ojitos, le dices que se acueste y que cuente hasta 50 (si eres Maripily que cuente de 2 en 2), tiempo necesario para sacar la Budweiser que dejaste en el carro y te bajes tu buena dosis de Pepa Negra para que se te ponga el bicho como la pata de palo de un puto pirata y le interrrumpes el conteo con una galleta en la cara pero con la pinga. Uff!! Bellaca y pico que se te pondrá mi hermano. Luego de eso prepárate que lo que viene de ahí pa lante es bellaqueo total e intenso.

¡Hey! Nada dice Te Amo más que un buen pingazo, so que ya sabes lo que tienes que hacer. Que le salga la leche como un puto geiser en el parque Yellowstone por las orejas. Que se joda. Yo voy a ti.

Que el jabón chiquito, el pelo de crica o bicho en la vacineta y el piso emplegostao no joda la fantasía.

Eres un cabrón y nececitas darle amor a una persona especial. Demuestra que amas a ese ser querido llevandola a un motel.