Arroz Chino: Comida de Dios

A mi me gusta ser sincero. Soy un comilón. Pero soy un hombre que sabe que meterse al cuerpo (no soy gay). Hay que ser selectivo y ser tremendamente cauteloso con lo que nos alimentamos puesto que de esto se va en juego nuestra salud. Mi abuelita me decía “nene estás flaquito, aliméntate que te ves enfermo” cuando estaba esbelto. Mi abuelita me decía “Nene que gordito y saludable te ves” y me regalaba un pe$o y un besito en el cachete. Era tan especial, tierna y sincera.

No comprendía su analogía. Quizás era que era demasiado niño e inocente y no sabía atar los cabos sueltos que me traía la vida. Ahora de adulto entiendo su dedicación. Comprendo sus consejos, anécdotas y  sobre todo esos comentarios lindos compuesto de la más dulce ternura.

Mi cuerpo es un templo. Mi abuelita así me lo decía. Uno es lo que come. Eso es muy cierto. Una dieta sana, nutritiva, rica en vitaminas y minerales te hace fuerte y sano. Hay que alimentarse sanamente. Debo de cuidar mi templo. Se lo debo a mi abuelita.

Tus compañeros de trabajo te critican y yu los ves comiendo su comida chatarra de mierda de McDonnald’s  o Burger King. Yo me les cago en sus progenitoras (tu sabes pa’ no ofender). Los muy hijo de puta justifican sus dietas de mierda. Compran las ensaladitas esas llenas de preservativos y semen de algún empleado de fast food bellaco y con un mal sentido del humor. Yo les digo: “¡Pal’ carajo eso!” No seas pendejo y si eres un sujeto xon un empleo de mierda, esmallao’ al medio día, querrás saciar ese apetito con algo nutritivo y bajo en calorías como lo es esto:

La bajo con Pepsi de Dieta pa no engordar

Mi abuelita era sabia. Esa vieja se refería a meterse una combinación de Arróz Chino.

Somos hombres. A los que les gusta fijarse en su apariencia les decimos, patos, gaysivos u metro-sexuales. Pato no porque le guste coger por el culo sino porque aparenta coger por el culo. Así somos los hombres. Le decimos pato a todo lo que no sea masculino y tenga bicho. Anyway, la cosa es que tenemos esa cosa de que nos importa nada la apariencia y por ende nos importa bien poco nuestra dieta. Hay vegetarianos y vegan por conciencia y a esa gente no las toco. Esa es cosa de principios y otras pendejases que no vienen al caso. Estamos hablando de estar acostumbrados a comer cualquier tipo de alimento y de ponernos clecas porque queremos disque lucir bien y bajar par de tallas en la ropa. Abuela decía que estar gordito era saludable y no es para menos. Las combinaciones chinas llegaron a mi vida y se volvieron un élixir de salud y esperanza.

Nada como meterte a este restaurante chino y ver ese muro  con esa foto gigante de Hong Kong, Pekin o una ciudad de esas que cubre toda la puta pared. Los menús siempre los mismos porque acuérdense que estamos hablando de la china comunista so’ que en Puerto Rico el menú de un restaurante chino tiene que ser virtualmente el mismo para todos los restaurantes. Combinación Peper Pollo, Pollo al ajillo, Costillitas Deshuesadas, Pollo a la naranja, Pepper Steak, hijo de puta, hay tanto para escoger que cuando llegas simplemente te ciegas a los distintos placeres que sentirás en tu paladar. No solo se limita a las combinaciones, yo soy fanático del Lo-Mein. Uff cosa cabrona. Yo siempre he dicho que el Lo Mein es uno de los mejores tesoros de la comida a base de pastas, solo rivalizado con las latas de Spaghetti Chef Boyardee. Es como una orgía dentro de tu boca en donde todo el mundo se viene a la misma vez.

La comida china no tiene fronteras. La come el rico, el pobre, el de clase media. Todos tienen derecho a ella. Solo un escombro social diría que un NO rotundo a esta suculante comida.

La encuentras donde sea, no hay un pueblo que tenga un negocio con comida china en Puerto Rico. Son como las cucarachas solo que las cucarachas saben a mierda, la comida china no. Y otra cosa, es que la cantidad por el precio es una cosa cabrona. Ponte a pensar, ¿Cuánto cuesta un combo en McDonnald’s? ¡Agrándalo! Me cago en tu madre, sabes que te sale quizás hasta más que una combinación china. Ahora deja de agarrarte el bicho y reflexiona y dime si no comes más con el mismo precio en un restaurante chino. No seas cabrón, sabes que sales harto. Quizás tan harto que no te puedas comer la combinación completa de un cantazo so que decidas compartirlo con un ser especial. Las mujeres les gusta que uno sea delicados con ellas so que dale de lo que te sobro pero procura sacar la salsita de soya que tiene el pandita en frente. Toda esta mierda acompañada de papas fritas y refresco porque puñeta, todos sabemos que los chinos tradicionales comen la comida así.

¿Pero saben que tienen los chinos de especial? Que todos ellos son tan queridos de nuestra isla del espanto encanto que tienen también dentro de su menú una suculenta lista de cabronerías boricuas que saben riquísimas como la puta carnefrita, el mofongo de mierda y otras pendejases que quizás vayas a una fondita este para comerlas para ranquearte con el corillo y pasas por alto que estos cabrones preparan esta mierda buena y hasta mejor que otros restaurantes boricuas. O sea, que tiene que venir un cabrón asiático, entrenado en kung fu y toda esa mierda mística a nuestra cabrona isla a enseñarnos cómo putas preparar nuestra propia comida. Debería de darnos verguenza y que el puto Kung Lao nos pique en dos por triple-hijo-de-putas que podemos llegar a ser.

Luego somos tan místicos de hablar de que nó, que los chinos son puercos. Que welebicho, Si fuera por ser puerco pa comer yo estaría preso junto a todos los dueños de Golden Skillet de 1993. Yo he visto mierdas en todos lados y gente que toma la cerveza con suciedad en los bordesitos como si na’ y se ponen come mierda ahora porque uuuU, los chinos son puercos. No lo creo y si lo fueran que se joda, ve a cualquier McDonnald’s en Bayamón y pregunten que sorpresitas han encontrado dentro de la maquina de hacer Sundaes (esa se las dejo de tarea 😉 ) y aún así te lo comes. Más proteínas, supongo.

En resumen, si a las chicas les gusta dar culo y chuparte el webo y no se queja yo creo que no pierdes nada en llevarla a comer en un date a los chinos de tu predilección. Recuerda que siempre te esperan con una sonrisa de oreja a oreja, una cajera gordita boricua con cara de “por favor, mátenme” y un menú suculento que son un tiro al pecho si luego de comerte la combinación te acuestas a dormir. Eso si, morir de esa manera es lo más cercano a morir en una cruz.

¡Acho me puse bellaco! Tengo ganas de hacer un 69 con Nydia Caro y meterle con un Egg Roll por la tota.

Buen provecho.