¡Bésame, no seas puta!

Yo soy un tipo fogoso a la hora de tener sexo. Yo tengo unos estándares cabrones y formas distintas pero a la vez interesantes para poder demostrar amor. Yo me entrego en cuerpo y alma a la hora del sexo. El chichar me gusta. Es más que un hobbie, es un “algo” que me hace ser lo que soy. Echar un  polvo es algo tan placentero… uff, no sé. Me relaja. Me quita tensiones e incertidumbres. Meterlo en un hueco vaginal, sentir esa penca mojaíta y el frote de mi bicho deslizándose en las paredes vaginales me regocija tan cabrón. Es una sensación que solo el que ha dado felpa ha de conocer. Es algo simpático, rico, hermoso y si no te cuidas hasta vicio le coges. Pero seamos honesto, sarna con gusto no pica. ¿De cuándo acá está malo ser adicto a la penca?  Yo no sé. ¿Y si es la penca de la mujer que amas/quieres/deseas?  Tampoco sé. No obstante, a pesar de que la chocha es algo placentero yo estoy consiente de que hay otras cosas que también conllevan a la realización de un polvo perfecto. A eso le llamo besar.

Besar es uno de los actos más sencillos y a su vez más placenteros que hay cuando se tiene sexo. Hay muchas formas de besar y lugares donde besar. A mi me gusta que me besen la boca y que me den un french kiss en la cabeza del bicho, tu sabes, para el romanticismo y la pendejá. Siento que cuando te besas le dices tantas cosas a esa persona especial que con simplemente una metida de bicho no puedes lograr decir. Por ejemplo. Yo con el bicho yo lo que digo mientras chicho es “¡Te quiero partir como avellana, cabrona!”; cuando beso lo que digo es “¡Te quiero partir como avellana, mi amor!”. Tu sabes. Todo es cuestión de semántica.

Muchos hombres que pasan por alto el besar y logra que mujeres los pelen por brutos y mujeres desconocen lo importante que es besar a sus parejas y que nos hacen sentir mal. Nuestro corazón hombruno late porque siempre hemos sido criaturas apasionadas. Yo no recuerdo la última vez que yo haya sabido de un hombre que haya pegado cuerno o que trate a su mujer como mierda. En Puerto Rico eso no pasa mucho, creo que en Perú si. Pero la mierda es que sí se de mujeres, como por ejemplo la triple hija-de-puta de “La Mujer Caballo” , que no le gustaba besarme. Nos bañábamos juntos y le pedí un beso y la cabrona me decía que no, que ella no besaba en el sexo. Ya ustedes saben cómo es que acabó esa maldita relación. La tildé de puta y es con razón. Solo las putas son las que dicen que no quieren que las besen en la boca. No sé realmente por qué. Será que les da un remordimiento en la conciencia todo el bicho que han mamado en una vida. ¿No? Quizás sea que le tienen miedo al mal aliento luego de tragar leche de hombre. No lo sé. Solo sé que lucen como cohetes el tomar esa mala decisión de no besarme.

Que puta y qué sucia eres mujer. Nosotros queremos ser delicados contigo. Deseando llenar esas expectativas que una mujer siempre busca y no encuentra en un hombre. Eso de ser un hombre que sea un tigre en la cama y un Don Juan en el romance. Queremos aplicar ambas para que tengas un hombre perfecto que llene por completo tus expectativas. ¿Cómo nos pagas? Nos giras la cara. Eres una desagradable, una rata tetona…. una rata con buen culo… no sé pero igual eres una rata. Besa. Puta. Besa. ¿Se te va a caer algo? ¿ Sientes que se te va a cerrar la chocha por siempre si compartes un poco de lengua y un poco de saliva conmigo?

¿Qué pasa puta? ¿Olvidaste lo que es tener un hombre apasionado? ¿Te acostumbraste a los “has-been”? ¿Sólo te dejas besar de aquel que tenga una cuenta de banco grande o que mejor dicho su papi tenga una cuenta de banco grande? ¿Por qué no me besas? Tienes los estándares altos ahora? No tenías los estándares altos cuando mamabas del bicho mío en el estacionamiento de Canton Mall. ¿Por qué ahora si? ¡Oh ahora eres linda y fina! Bueno, lo de linda te lo dejo pero lo de puta te afinca. ¿Por qué temes besarme?

Ahora te vas a joder. Bicho con furia te voy a meter. Cabrona. Te joderás.