Entierra mi corazón en Cayey

Cuando eres Merdócrata Bloguero la vida te pega duro. Hay muchas personas que tienen ciertas expectativas sobre ti. Que tienes el bicho enorme, que eres todo un lindín, que comiendo culo eres un campeón y que roncas de ser el sujeto más apasionado del mundo. Expectativas difícil de llenar por parte de un sujeto que tiene mierda por rostro y una personalidad hiper-bellaca. Lo sé. Soy así. Soy un sujeto que despido no solo fuertes olores a pañal cagao’ sino que proyecto ser un hombre que está por encima a los de mis pares. Porque soy un bellaco profesional. Porque llevo cerca de casi 3 décadas de puras experiencias sexuales baqueadas de un sendo bicho que es gloria de mi anatomía. Porque lo que Dios no me dio en rostro me lo dio en pinga. Tengo ese balance entre desagradable y divertido; amigable y prohibido que muchas mujeres no desearían experimentar pero que igual optan por probar. Soy un morbo ambulante. Lo que no desean de un hombre lo encuentran en mí y aún así me aceptan, me quieren y en caso peligroso, hasta se atreven a amar.

Pero no siempre es así. Existen esas mujeres arcanas, que no son tan pendejas como muchos hombres creen, que simplemente te aceptan, te quieren y te adoran pero a su vez saben cómo tenerte al margen. No es como tirar una raya y tener un límite hacia el trato de la persona. No, para nada. Es algo así como que saben de lo que cogeas. Te psicoanalizan sin necesidad de ser psiquiatra, no comprenden el por qué eres como eres pero aún así se atreven a dar la milla extra y hasta te pueden dar cariño. Cariño que no le darías a todo el mundo pero a un ser como tu, sí. Te apapacha, te mima, te desea. Sabe que aunque eres un mierda de ser humano tienes un corazón que late, que ruge cuando ella está cerca, que palpita cuando puedes oler su aroma.

Es una mujer que no sabes ni tan siquiera comprender. Es un ser humano que puede contigo. Puede con tu empuje. Es una mujer rara. Si, porque todo lo que pensaste jamás buscar en una mujer ella lo tiene. Es única, es especial, es divertida, hermosa, claro todo a su manera. Tienes unos estándares nuevos para poder enamorarte y quererla. Si te gustaban rubias, ahora te gusta con el cabello azul; te gustaban trigueñitas ahora te gustan blanquitas; si te gustaban tranquilitas ahora te gustan come fuego. Cambiaste de gustos. Cambiaste mi forma de sentir, de saborear, de degustar. ¡En hora buena! Ampliaste mi visión, reformaste mi mente.

Eres la mujer que tomó al Merdócrata de los huevos y le dijo “Aprende a querer”, quizás no con tu boca, pero el amor siempre ha sido y por siempre será algo abstracto. Hay tantas formas de decir las cosas sin decir una palabra. Un gesto, una caricia, una mirada. Mierda, es tener muchas lenguas y muchas palabras, las que uso para lamer tu cuerpo, las que uso para poder piropearte. Porque el lenguaje del amor es universal, y hasta un “tremendo ser humano” como yo lo puede puede experimentar.

Cambié, bueno, quizás no cambié, digamos que demostré otro tipo de cualidades que me abstuve a mostrar. El Merdócrata que ven en las redes sociales se enchalinaba, vestía de cuero, se ponía corbata, se veía genial, espléndido. Era un hombre entre hombres. Siempre igual de puerco. Un carro hecho mierda, suciedad dentro del él pero siempre caballeroso, siempre educado y esmerado de que a su chica no le faltara un mínimo de cortesía. No de la cortesía habitual de la que tengo a muchos de ustedes acostumbrados. La cortesía del cafre, del parcelero, no nono, para nada. Esto era cortesía de la genuina. ¡Ah de la verdadera!

Los placeres carnales estaban ahí, lector. No seré el mejor demostrando afecto, pero mierda, si que tengo sentimientos. A esa mujer la tenía guindá del corazón. Pienso en ella y aún siento el tun-tun, tun-tun que palpita en mi corazón. Era tan fenomenal. Un cuerpo divino. Una personalidad encantadora. Me gustaba todo en ella. Ella era la mujer que merecía tener el gusto de tener, y joder, quién sabe si afincarme.

Pero mi verdadera personalidad no dio el aguante. Ella se sintió deseada pero jamás querida. Fallé en demostrarle qué tan genuino era mi amor hacia ella, porque sí, el amigo “Merdo'” tiene sentimientos, y hasta hace poco más de unas horas me revienta en la cara uno de los momentos más chocantes y bochornosos de su vida. Merdócrata, el hombre que más jode, más tripea, el más que come yonyi en las casi 100 por 35 que compone la nación borincana y Rey de la Copro-Lectura ha caído.

El hombre de los mil amores y de las mil y una decepciones destruido, hecho añicos por una mujer. ¡Oh pero no cualquier cualquier mujer! Sino de tremenda mujer. Si por alguien tuviera que caer ten por seguro que fue “cool” caer por ella. Si, lo digo, que se joda. Touché. La karma es bien puta y le toca a cualquiera. ¿Saben por qué? Porque los que vagamos en este pozo séptico al que le llamamos vida estamos expuestos a joder y ser jodidos. Yo aprendí a joder y hoy me jodieron.

La vida le golpeó duro a Merdócrata. Merdócrata quiso, Merdócrata obtuvo lo que merece. Love & Hate. Fallé.

Sí, así como lo leen. Cayó Merdócrata.

Pero no es el final de mí. Cada pensamiento obseno, vago, disparatado, sucio y cochambroso que refleje al boricua de este miserable país me alentará a seguir pa’ lante. Reformarme. Soy cuerpo y soy espíritu. Porque demostraré de nuevo al mundo que sEnoy “Larger Than Life!”, ‘más grande que el amor, que la puta vida.

Cayeyana, a ti, mi último beso de amor (k).

Los caídos te saludamos.

Soy amo de mi Destino. Soy amo de la Mierda.