Bellaqueo 1997

¡Ah! Recordar es vivir compañeros. Nada como recordar esas acciones que le dieron chiste a nuestras vidas a pesar de los buenas o malas que sean. Eso es mierda, recuerdos son recuerdos y ellos nos hacen la mierda de ser humano que somos nosotros. Dedicado a los momentos inmemorables de mi existencia, quisiera remontarme al año 1997 donde el bellaqueo intenso no tenía límite. La joda y el vacilón estaban por doquier y el tener putas era casi obligatorio.

¡Qué tiempos aquellos! Algunos se preguntarán qué tan bellaco yo era para ese tiempo. ¿La respuesta? Mucho. En serio para esa época lo único que tenía en mente era puñetearme con furia y joder con los panas. 1997 era la época del despertar de la joda. Yo no era tan chamaco tampoco. Yo ya estaba en mis andanzas. Me recuerdo cuando por ejemplo en una de mis andanzas me fui a pie a la gasolinera cerca de casa. Digo cerca porque está como  a 5 minutos en carro, pero 30 minutos a pie. Llevaba conmigo un menudo de esos que uno recogía sacando los cojines que hay en el sofa y rebuscando en el asiento del carro que tenía papi. Llegaba a la gasolinera, compraba El Nuevo Día y me regresaba de nuevo a casa. Ya saben, 30 y pico de minutos más y uno con el bicho palpitándole. Uno nunca se acostumbraba a las putas que salen en los shoppers de Sears de la misma manera que jamás uno se acostumbra en pedir pon pal cielo. ¡Cuánta bellaquera! El prepucio lo tenía al rojo vivo. Esa sección de pantis y brasieles terminaba siempre enlechado y no es para menos. Wao, como cuantos abortos de espermatozoides dejé en ese año, yo no sé pero si mi semen pudiera fecundar papel, las cabronas del shopper estarían preñadas y yo con hijos de unos putos 14 años de edad en el día de hoy.

Mira mis bellaqueras también fueron complejas. ¡Cómo jodía yo con los chats! Wao, me recuerdo como si fuera ayer cuando me hacía pasar por una bucha en la sala de lesbianas y me hacía llamar “GatitaLesbi4U_69” y cómo es que empezaba esa bellaquera digital. Yo era un bellaco listo. Tenía unas fotos siempre guardadas para mis putas amantes del ciberespacio que quisieran saber un poco más de mí. Obvio, porque con mi estilo de hablar y naturalidad a la hora de hablar de culos y fluido vaginal, esas mujeres se ponían re-putas y siempre pensé que metían un bicho  doble cabeza entre crica e intestino. Digo, también puede ser que muchas de esas de las que yo bellaqueaba eran igual hombres que se pasaban por mujeres, pero yo soy un hombre de fe, estoy más que convencido que con mi intelecto yo con los que bellaqueaba eran siempre mujeres. Soy Merdócrata. Soy infalible en el bellaqueo.

Las veces que me ponía mis camisas hawaianas y andaba con $5 dólares encima. ¡Qué tan putas se ponían las nenas de la escuela! Ellas querían janguear conmigo. Yo me compraba un Big Mac agrandado, ya tu sabes, y lo pedía pa’ llevar y pasaba frente al comedor en especial cuando veía a las chicas que me gustaban y hacía todo tipo de gestos moviendo la bolsita con la comida dentro, para que tuviera yo la esperanza de que una de esas cabronas sintiera ese aroma a papitas fritas y aceite viejo, dejara de comer su arróz y habichuela y se pusiera putísima conmigo, todo por, tu sabes, darle un ñaqui a mi Hamburger. Ya sabrán ustedes a qué le dieron mordía. La comida pone puta a cualquier mujer, en este caso a las jebitas del salón.

El bañarme con ducha calientita y comenzar a jugar con la temperatura. Ponerla bien caliente como el hijo de Chemo Soto y su caso de drogas y fría como mojón de foca, era una sensación riquísima. ¿Pero saben que era más rico? Cuando ponías esa ducha y dejabas que esa agua a presión te tocara la cabeza del bicho. ¡Sabrosa sensación! No puedo pensar mucho en esa mierda porque se me para el bicho, ups, bueno, yo lo tengo parao desde que comencé  a escribir. Pero te digo, no hay sensación más plasentera que llegar con un calor triple-hijo-de-puta, luego de jugar baloncesto con los panas, luego de comerles el culo (deportivamente) y celebrar como un campeón. ¿Cómo celebra un campeón? jajaja ya te conté, welebicho. Solo te digo que en la ducha me venía como un mamao y hacía soniditos casi mudos de “Uu…uu,,..uuhh,,,…puñeta…a…aa..”.

 

Pregunta abierta que le hago a todos estos bellacos y bellacas que leen este blog de mierda. ¿Cómo era el bellaqueo en tu vida allá en 1997? ¡Tira tu historia a menos que seas un mamabicho virgen y le tuvieras miedo a tu propio bicho o crica.

¿Yo?

Yo fui tan inocente, fui tan bellaco