Treintonas: Las “undead” que adoramos

Saludos a ustedes, basuras de la red. Les habla una vez más el híbrido de hombre y mierda que le pone significado a sus miserables vidas, obviamente, su pana, Merdócrata. Durante esta madrugada fría como mojón de foca me daré a la tarea de llevarle a ustedes un tema de esos importantes para la superación y exaltación de la mente humana. Hoy, caballeros, damas que me leen el tema a tratar será la cruda realidad que vivimos hombres de pelo en pecho. El establecer relaciones con mujeres treintonas.

Me cago en tu madre, las mujeres cumplen años. El deseo reprimido que deseamos todos nosotros el cual consta de darle pinga a esa puta de cuarto año que tantas puñetas nos hicimos llega a su fin. Tu sabes, la highschool es para losers y la verdadera joda es en las etapas  universitarias en donde te encuentras con este paraíso de mujerones veintonas que ya tienen ese crico que les bota fuego y andan locas y relocas con eso de querer chingar y meter mano. Yo era universitario. Estudie en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras aunque no lo crean. Era un loser pero me importaba un bicho. Era universitario. Todo lo que quería hacer en la vida era ligar mujeres y recrear por mi cuenta lo más cercano a las películas de Revenge of The Nerds en donde las mentes más inteligentes se dedicaban a no otra cosa que ligar culos (de mujer) y masturbarse con furia pensando en mujeres inaccesibles para ellos. Ya tu sabes, una bellaquera constante. Pero las cosas no son como yo esperaba.

Mi paraíso femenino no se volvió ninguna otra cosa que expectativas frustradas. Si, era cierto que el 90% de las putas (les digo “putas”  a estas cueros, con cariño) estaban mas duras que el puño de un loco, las muy pendejas no compartían conmigo las ganas de intercambiar fluidos, chichar, tu sabes, nada de eso. Las muy pendejas lo que estaban esperando era un buen profesor que prometa darles un trabajo de buen promedio para ellas darle su crica de buen promedio. Yo no soy profesor y mi pinga no es promedio so que me jodí.

Pero todo esto cambió luego de años de auto-entrenamiento para desarrollar las artes de la Coproescritura (patentizado por este servidor) en donde me enfoqué en las habilidades de hablar y escribir mierda en las redes sociales y baños de gasolineras que fue que descubrí el tesoro de lo que es la mujer treintona. La mujer treintona es una mujer bastante particular. Es una mujer de por si más decidida y con los pies firmes en la tierra. Yo conozco muchas, he chichado con decenas de ellas y hasta compartido sentimentalmente y les puedo decir que es la mujer perfecta para los que quieren tirarse la soga al cuello y desean afincarse. La mujer treintona ya es exerimentada. Ojo, mujer experimentada no significa que le quepa un poste por la crica. No, no es eso. Lo que me refiero es que es una mujer que ya ha lidiado con múltiples líos amarosos ya. Que si el muy cabrón del ex la celaba, que si gorduras, que si les han pegado cuernos o, como me dijo una loca una muerta en vida una vez, que no bajaba la bacineta luego de mear su chico. ¡Qué cojones!

Si, son mujeres que los años les ha dado malicia y las ha hecho inmune a muchas cabronerías que hombres de ventitantos les gastaría a una veintona y tendrían un “success”. Digo, no es que sean inmune a todo porque seamos honestos, hay unos merdócratas de la vida que saben dónde dar el tiro. Son mambichois que me leen a seguido y que están con las escuelas amolás. Pero el hombre promedio no tienen chance casi nunca de cogerlas de pendeja. Ellas saben. Son jovenes pero son listas… ¡Algo que rara vez encontrarás en una mujer!

Eso si, quedas advertido de una cosa. las mujeres treintonas son mujeres que a duras penas puedes conseguir sin hijos, sin un divorcio en las costillas, vírgenes y con tiempo libre. Es algo así como una penitencia que Dios le dio a estas cabronas por ser sabias a tan joven edad en cambio a los hombres que en sus trintas puedes verlos con o sin hijos y jodiendo o tranquilos por ahí. El hombre de por sí es un abandonado social no importa las edades que tengan. las mujeres treintona en su mayoría ya se cansaron de la joda constante y se recogen muchísimo más rápido que nosotros.

Es como comparar a Katie Holmes con Manny Colón. El hombre siempre salvaje, el león de la selva que más chicha, la mujer más atenta a su día a día, más meticulosa y pendiente.

Es el mundo que nos ha tocado vivir, el mundo absurdo en donde nosotros los hombres si queremos tener un poco de calma en la cama y en la mente tenemos que abrirnos pasos a estas Madre Teresas de Calcuta. Darnos la oportunidad con esa psychobilly llena de tatuajes, piercings,  madre, hermosa, amorosa, recordando por siempre sus jangueos de juventud pero ajustada a su realidad… es la mujer para uno dejar de ser macho y ser hombre.

Para esas zombies treintonas que aún gustan de amar (inclusive al más mierda de los hombres)