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Sexo Satánico

Allá para el siglo 20 como para el año 1997 yo era un tipo que estaba en ná. Dolido por pasadas experiencias y sobreviviente de vivencias en donde aprendí a ser mezquino con las mujeres para poder desarrollar una coraza que me hiciera a prueba de pelos de crica, me puse a vivir la vida al máximo. ¿Cómo? Intente muchas cosas. Tratar a las mujeres como mierda, objetos, instrumentos de satisfacción etcétera, tu sabes, cosas que un buen hombre hace para poder cumplir con su cuota masculina. Ser macho es cosa seria para mí. No soy una persona muy sentimental en lo que se refiere a las artes del querer. Rara vez amo; de hecho lo evito. ¿Por qué? Bueno, entiendo que el amor es algo que complica las cosas en una relación. De hecho. Qué carajos. Ni relación es lo que quiero, o a menos quería durante esa época noventosa. No. Quería ser libre. ¡Oh si! Lejos de responsabilidades y de cabronerías que me afectaran mi mente. Yo… pues, hablando claro, yo quería chichar. Pero aunque yo solo quería chichar, como dije anteriormente, había algo que me preocupaba. Yo era y de hecho sigo siendo un tipo con cierto tipo de “necesidades especiales” y siempre deseo, mientras sea posible, disfrutar de los placeres de la vida. Los míos, personalmente, son muy peculiares. Me gusta atacar sexualmente a mis parejas mientras duermen, comerles las totas sorpresivamente, abofetearles en la cara con el trapo de bicho mío, y meterles el dedo en el culo como muestra de afecto. ¡Pero yo quería más! Soy un dinámico en el sexo.

Quería comer culo (de mujer), devorarle la crica a un jeva, chuparle las tetas a la mujer más mezquina de Trujillo Alto, soy un depredador sexual de fetiches nauseabundos y devorador de almas de mujeres en pena gozosas de buena maseta. No puedo lidiar con tanta presión. El bicho lo tengo hecho un pretzel de tan bellaco que estaba, cuestionando, lleno de interrogantes sobre cómo satisfacer estas necesidades biológicas que tanto alteraban mi cuerpo y alma. Entonces no pude más. Tomé las llaves del carro y escapé; bueno, escapé de mi hogar pero no de mi mente fresca, nauseabunda y ninfómana que solo piensa en los más grandes placeres que un hombre tan enfermizo como yo pueda tener. Conduciendo en mi vehículo de motor reflexiono al respecto. Llego a una calle sin salida y paro en seco. Vi algo que me deja perplejo. Bajo una caja de cartón veo una pequeña perra, chichuahua, media sata, pequeña, con las tetas inflamadas y unos perritos mamando del sabroso néctar que emana de su madre. Me di de cuenta de una cosa. ¡Eureka! Quiero chichar con perras mujeres embarazadas.

Es entonces cuando me doy a la tarea de visitar chicas de todo el país, en especial mujeres preñadas de áreas olvidadas de Dios como Adjuntas, Aguas Buenas y Maunabo, pueblos en donde aún los machos chingan y preñan a sus jevas solo para tener mano de obra para poder recoger el tabaco, tu sabes, tierra de nadie. Tenía tantas ganas de chichar y tantas mujeres con ganas de ser agradecidas de un pingazo de su amigo inexistente Merdócrata que… Dios mío, el cielo era el límite. Fui a tanta barra de mala muerte veía, interactuando con tantas barrigonas como me fue posible, sea pagándole tragos y pagándole cigarrillos Marlboro pero luego de tantas citas a ciegas con mujeres y de muchos intentos infructuosos logré dar con una que se dignó en abrir su corazón. Su nombre era María, ella era del pueblo de Trujillo Alto, un pueblo en Puerto Rico en donde la gente sabe que existe en el mapa pero jamás han pisado suelo en él. Dentro del Área Metro pero perdido en tiempo y espacio en donde la gente aún cortan caña de azúcar en temporada de zafra y tabaco creo que era un lugar idóneo para poder hacer mi fechoría sexual.

María era una mujer de mediana estatura, ojos verdes  y redondos, blanca, pelo rubio de farmacia y con un hedor a mentol penetrante. Cierren los ojos e imagínenla. Sus tetas eran medianas pero respingadas, buen culo, piernas gorditas y una panza descomunal producto de sus casi 9 meses de gestación. Todo un personaje. Cualquiera que la ve de frente pensaría que es de parcela. ¡La típica mujer boricua! Me le acerqué con sigilo y le dije “vaya grilla que dura estás, te daría un pingazo en este momento”. Eso a mi me funciona con todas las jevas. La tipa se viró, pude oler sus jugos vaginales y me responde “wau, solo un macho muy seguro de lo que quiere puede hablarme de esa manera”, y me agarró la pinga y se puso de rodillas y me lo empezó a mamar como si nada. El cajero se puso nervioso y se marchó. ¡Perfecto! No me agrada que hombres se masturben mientras le meto mi pingasaurio rex a una jeva y así fue. Ella me desnudo, mi maceta estaba encendida, ella con su ropa aún, luciendo unos mahones rotos, con su camisa del perrito de Taco Bell bien afuego y esa mirada que decía “dame esa pinga, welebicho” me puso tan excitado y tan caliente que la cogí del pelo, le metí una galleta y la reventé contra la puerta de cristal de la nevera donde estaba los jugos Snapple.

La chica calló inconsciente en el suelo y en su frente se dibujaba un puntito rojo. Me estuvo curioso. Pero pronto es punto rojo se transformo en ríos de líquido rojo y viscoso. El tiempo se congela. Algo no andaba bien… Heme aquí, asustado, helado, paralizado ante la escena que tengo frente a mis ojos. Una mujer embarazada bañada en un charco color carmesí de sangre y yo como un welebicho sin saber qué hacer. Muchas fueron las ideas que pasaron por mi mente en ese instante. Ir preso, el culo devorado por O.G. Black o cualquier pingudo afrocaribeño, ser la puta de alguien, sobrevivir, pena de muerte, dejar de escribir mierdas por internet… pensamientos que ponen a una a reflexionar en una escena del crimen en donde no tienes ni puta idea qué hacer. Acerqué mi rostro de mierda a su pecho, quería escuchar su corazón, nada de nada, revisé sus ojos, dilatados y perdidos, no parpadeaba… ¡mierda!

Comienzo a frikearme, lloro, mira a todos lados mi pongo de rodillas frente al cadáver de la futura madre irresponsable y me llevo mis manos ensangrentadas a la cara… Las veo. Veo la sangre, puedo sentir hasta el sabor metálico de la misma, se me eriza la piel y casualmente se me para el bicho. Sí, se me ha parado el mamerro viendo la escena. No sé por qué culos pasó pero la pinga me azotaba el ombligo. Estaba bien bellaco. No podía creer que esta escena tan macabra se volviera una sumamente cachonda. Yo desnudo frente al cuerpo inerte de una embarazada. ¿Qué podía hacer ? Lo más sensato: le rompí lo que le quedaba de ropa, le baje los mahones mierdas que tenía, le arranqué su fokin camisa. Le bajo las pantaletas y le inserto el miembro con furia. Saboreo sus pezones prietos por el embarazo, mordisqueo su ombligo brotado y sigo atornillando mi bicho en ese bollo mojado en glóbulos blancos y rojos. Pero de momento…

¡¡¡¡AAAAYYYYYYYYYYY!!!!!1!! Tremendo pinchazo siento en la cabeza del bicho. Saqué la tranca rápido como una bala y vaya sorpresa la mía cuando veo que tengo guindando del miembro un bebé 9 mesinos. ¡El muy cabrón estaba furioso! Me mordía la maseta y yo no sabía qué hacer. Gritaba adolorido, pero tenía que hacer buche. “¡Estás en una escena del crimen, cabrón!” me decía en la mente. Tuve un forsejeo con ese escuincle que seguro estaba rabioso porque yo, accidetalmente maté a su mami. “Socio mala mía, no era mi intención”, le decía al cabronsito para que soltera mi virilidad. Recurrí a la fuerza. Le metí puños, picadas de ojo pero nada de nada. Me revolqué en las góndolas, resbalé, caí, me espeté una lata de habichuelas coloradas GOYA en el medio de la espalda. Pensé de momento que quedé parapléjico pero la visión breve de estar en silla de ruedas y hacer programas para cabrones de 10 años para abajo me hizo obtener fuerzas, así que cojí al bebé de sus pequeñas piernas y lo halé bien cabrón y pude ver cómo es que se desgarraba el prepucio de mi trapo de bicho gracias al mordisco del hijo de puta y el tirón.

Sangre en mi pinga… terror… un bebe llorando, botando espuma en la boca, con los ojos rojos de cólera .Observé detenidamente su rostro y tenía como que dos cuernitos brotándole de la frente. No sé, quizás eran chichones de los puños que le metí o algo así. La cosa es que el cabrón abre su boca y me dice “Merdo, hijos de puta, el bicho o tu alma”.” ¡El bicho! Por supuesto”, grité yo. Huy que susto, puñeta. Comenzaron como que no sé, a brotarle unas alitas por la espalda y yo como que pal carajo, fui corriendo al baño de la gasolinera e hice lo más sensato: metí al bebé demoniaco entre la bacineta y la tapa del inodoro y comencé a cerrar y abrir la tapa del inodoro fuertemente. El gritaba. Le estaba aplastando el cráneo con furia. Esto estaba más feo que una cagada en Dios en Viernes Santo. Se cagaba en mi madre, blasfemaba, decía cosas hirientes, que lo tenía chiquito, que el apocalipsis se acerca, que Luis Fortuño regresará al poder. No pude más. Puse mi culo frente a su boca nauseabunda y cagué un mojón kilométrico. Vi como se le llenaba la boca de mierda y como la tráquea  se le cerraba y poco a poco dejaba de patalear; no perdí tiempo, lo eché en los orines rancios y flochié el inodoro.

Escuché el sonido de las sirenas. La policía se acerca. Un hombre desnudo al lado de un cadáver y con el mamerro parado es evidencia fara que le echen 40 años a perpetua y me largué no sin antes graparme el pellejito del prepucio y me fui a la fuga. Rápido encendí mi radio y puse la estación de la policía. Buscaban un sospechoso, humano, cabeza de mierda. ¡Ea puñeta! Descrito de arriba abajo así que hice lo más sensato y me dirigí hacia el Comité del Partido Nuevo Progresista más cercano y solo fue así como logré que perdiera la policía la pista.

Hoy por hoy mis gustos en las mujeres han cambiado constantemente y me he dedicado a escribir blogs y adoro contar mis vivencias, pero si de algo he aprendido. Les digo, el amor de una madre es fuerte pero más amor le tengo al bicho mío. Ahora cada vez que veo a una perra preñada solo puedo pensar en 2 cosas: en como se me para el bicho y en esa noche donde violé un cadáver y un bebé enviado por Satán me mordió el bicho.

Experiencias que contar…

Mujer Bellaca <3's Cabrón Feliz

Yo no sé qué piensan ustedes, público analfabestia que me lee pero yo creo que no hay nada más humillante en esta vida que ser un cabrón feliz. Un cabrón feliz es la máxima expresión de un hombre siendo todo un mamao el cual justifica  los cuernos que le pega una su mujer. Es todo algo inverosímil. Es difícil de creer como es que un hombre, que por naturaleza somos los que mandamos y vamos, los que tenemos los pantalones de la casa , somos completamente humillados por una criatura que sangra por la chocha cada ventipico de días y no se muere. Una criatura que tiene ese defecto biológico no debería, de ninguna manera, sorprendernos con un cuerno. No señor. Eso como que no encaja. Pero las mujeres son medias cabronas. De una mujer no puedes jamás y nunca dejarte llevar pues todas son un saco de trucos y rotos ricos para uno introducir el pene. That’s it.  Ah y eso lo digo con respeto a las chicas que leen este blog que se que son muchas. Dios, Jehova, Yavéh, Alá fue el que las creo de esa manera, defectuosas y llenas de pecado. Nosotros los hombres que estamos hechos a imagn y semejanza de Dios tenemos la ventaja de ser un tanto más “infalibles” en nuestras acciones y por más alocadas que sean siempre serán justificadas.

En un hombre el cuerno no existe. Yo nunca he conocido un hombre que pegue cuernos. He conocido hombres que se sienten desmoralizados y abusados por sus respectivas mujeres las cuales no le cocinan caliente, no le soban la tranca de vez en cuando y no les deja ni tan si quiera un besito en el prepucio. Mujeres frías que tratan al marido como mierda causando que el hombre e sienta triste y miserable lo cual entonces tiene que buscar amor y algún sitio. A veces tan cabronas se vuelven las chicas que el hombre queda tan traumatizado que preferiría probar culo (de hombre) y aventurarse al amor con gente del mismo sexo dándole el visto bueno a 8 pulgadas de pinga gruesa que entra por el esfinter y hace cosquillas en el intestino grueso. Hombres echados a perder por la infame acción de una mujer que se dedica a destruir una relación de tantos sacrificios en donde ese macho cabrío gasta dinero y tiempo para darle lo mejor a esa puta malagradecida.

Como mencionamos anteriormente un hombre no pega cuernos, simplemente busca amor donde no le dan. Necesita llenar ese corazón de afecto y sentimientos bonitos. La serpiente, perdón, la mujer, es una criatura que hay que estar, miren, siempre, jum, con el ojo hechado, porque uno nunca sabe cuando te jode. Insaciables, ninfómanas, solo pensando en chichar y gastar tu dinero, las muy cabronas pueden llegar a joderte a tal punto que pueden descojonar tu mente, incluso lograr pegarte los cuernos y tu, como buen mamao, justificar los mismos. Usted no puede ser tan mamao. Si, que son lindas; si, que son chichables;  eso es cierto pero jamás, pero jamás caigas en la trampa. Mi perrita es bonita y no por eso dejaría que me meara la alfombra. Tienes que estar atento a las señales y protegerte y para eso estoy aquí, buen amigo, para convencerte para que no seas un mamao, un cabrón feliz. Para que no seas el chiste de la oficina, el toro de la GOYA, el cuernú policía del Cuartel de Bayamón, el cabrón finguero de la Coca Cola, yo, Merdócrata, un hombre con no solo un bicho enorme sino con un cerebro prodigioso te ayudará a identificar si eres un cabrón feliz y de esa manera poder salvar a tiempo tu estatus de hombre. Porque el hombre completo no es cabrón, es hombre, mas ná.

Primero que todo hay múltiples casos de  nos ayuda a identificar al cabrón feliz. ¿No han conocido ustedes alguna vez alguna mujer que sea super puta en Facebook por ejemplo? ¿Tu sabes, esas chamacas que lo primero que buscan es querer salir y janguear con uno sin saber un bicho de ti? Tu quizás como hombre te importe un bicho porque tu sabes, tienes el pingo como avión y la crica la vez como una Twin Tower y te quieres llevar todo de por medio. ¡Eso está excelente! Ahora bien, tienes que estar atento porque cómo es que una chamaca te está sacando a salir así de la nada, sin conocerte un chispito, tener una conversación extensa ni nada. Los hombres somos más satos y tenemos el permiso divino para hacer eso pero que esa dinámica venga de una mujer pues, jum, no se, me huele a mi rostro. Yo no confío. Muchas mujeres se hacen de rogar y si le dices simplemente un amague de salir contigo te dicen que “algún día“, “hay que ver“, o “¡prefiero dejarme hacer un fistin por Freddy Krugger!“, bueno, a menos así pasa con migo. Cuando toda esta mierda sucede ¡Ten cuidado¡ Yo siempre he pensado que es porque está loca por desquitarse de su marido. Las mujeres son tan buenas como ellas quieran que sean pero no son para nada tan fáciles de conseguir a menos que tu seas un tipo super labioso, pero que venga de ellas la bellaquera de primera instancia, chacho, mucho ojo.

Me da pena y mucho el hombre que sucumbe ante esto. A mi me ha tocado vivir cosas similares y he visto cabronas que gustan tirar maíz a gente. Hey, se que aquí hay una cabrona que lee las mierdas que pongo que es loca haciendo eso y yo se quién es y ella sabe quién es y le gusta bregar en esa cabronería. Hey, cada cual con lo suyo pero no joda al hombre. Yo me salvé de esa cabronería porque soy un tipo con un bicho no solo enorme sino que con una mente sumamente privilegiada. La cabrona flirtea como el diablo y loca con que uno la saque a pasear sabiendo que su marido es policía y yo como que coño, cabrona, respeta a tu macho que el pobre hombre anda quemándose las pestañas 24/7 cuidando a la gente de los delincuentes como Baby Rasta que hay por ahí. Pero ella no escarmentaba, ni pal carajo. Un día la confronté o mejor dicho la confrontamos entre varios y ella se fue de culo diciendo que ella no le es infiel al marido, que ella no es así. Yo no sé, viste, ero si la mujer mía le bellaquea a otro macho yo lo considero una infidelidad. ¿O acaso hay que esperar a que un tipo le meta el bicho a tu mujer para que sea entonces infiel? No mi hermano. No rayemos en lo ridículo. Usted mujer jode estando casada y con tan solo bellaquearle a otro usted está faltandole el respeto a su marido, más cuando usted está casada y juró lealtad y fidelidad a ese cabrón hasta que la muerte lo separe.

Aquí, como diría “Mi Pana Gillito”, una seteadora de blogueros por ejemplo:

 

 

adivinen quien la defiende

 

 

¿Pero saben que es lo más que me jode de todo esto? El toro marido que la defiende y le hace frente a nosotros, los cabrones que la tiramos al medio. ¿Yo como que cabrón, te ando haciendo un favor y me estás pagando de esa manera? Es en esos momentos donde pierdo fe en la humanidad. Entonces me pregunto si existen personas que realmente nacieron para coger cuernos. Mi respuesta es no sé. Pero si sé que hay profesiones en donde si no te cuidas puedes terminar viendo más cuernos que en las Fiestas de San Fermín. He aquí una lista de los mismos:

  1. Policía: Jodido día y noche resolviendo crímenes, librando las calles del mal o hablando mierda en una patrulla con el  compañero tuyo de trabajo lejos de tu casa tu mujer bellaquea en Facebook y le hecha maíz  a basuras de la internet como yo.
  2. Soldado: Igual que el policía pero peor porque el cornú anda miles de millas cogiendo tiros o varado en un portaaviones con la foto de su mujer en mano mientras ella coge pinga por ese culo.
  3. Guardia de Seguridad: ¿Rompiendo noche y haciendo horas extra para llevar el sustento a la casa? No te preocupes por comprar leche porque el vecino se la provee de gratis.
  4. Misionero: No es una profesión pero si estás metido en la iglesia y haces el rol de misionero por muchos países del mundo yo solo te digo que mientras tu te pones a orar con el prójimo, el prójimo pone a oral a tu mujer.
  5. Piloto de avión: Mano, tu estas piloteando un avión de cuchocientas toneladas haciendo escalas en sabrá Dios cuantos países sin darte de cuenta que la mujer tuya hace escalas en cada bicho del vecindario.
  6. Estudiante de Leyes: ¿Estudiando para la revalida de abogado? ¿Dónde está tu chica? El juez le anda metiendo con el mallete por esa crica.
  7. Luchador: Viajas por toda la isla cogiendo cantazos de hombres en ropa interior mientras que a tu mujer le andan aplicando la figura 4 en El Bambú.
  8. Galán de Lechonera: ¿Crees que eres el único cabrón que le pega cuernos a una mujer con una cuarentona en tu Chinchorro de preferencia? Sorry my friend. Mientras te bajas el Frangelico otros te bajan la mujer, cuernú.
  9. Mecánico: Cuando le dedicas más tiempo a tu mierda de Datsun que a tu mujer, de seguro que aparece un cabrón que le hace cambio de aceite y filtro.
  10. Bloguero: Honestamente, es la estaca de amarrar al más cuernú. Todos son cuernús menos yo, claro.

Hey mi gente solo mencioné a 10 pero hay un montón que pueden cualificar para esta mierda. Yo solo le digo a usted que si la mujer suya le anda pegando cuerno, por favor, sea precavido. Si eso está pasando mándela pal carajo pero al memento. No se ponga a pensar usted en los bellos momentos y en justificar los cuernos que le pegó su mujer. Usted luciría como el más toribio de su vecindario. A cualquiera le puede pasar tener a una pareja infiel, pero, lo que no puedo dar es un macho que de una justificación a su estatus de cabrón. Simplemente no puedo.

¡Mamabicho! No defiendas a tu mujer. Tu mujer se supone que te mime y te rose al menos una vez en semana la pinga y que cada día 15 de cobro te de el culo (de mujer). Ley natural de vida. Se supone que te bellaquee ella no que le bellaquee a otro. Pero si tu estas dispuesto a ser coronado porque tu entiendes que ella simplemente cometió un error o porque TU fuiste el que causaste esta cabronería, entonces y con honestidad te digo, que no debes vivir en este plano existencial. Agarra tu revolver, colócale una bala en el chamber y pinta te rojo y materia gris la sala de tu casa no sin antes anotar en un papel con lágrimas lo muy poco hombres que fuiste y que amas a tu mujer tan cabrón que prefieres matarte y dejar que otro se la chiche mientras disfruta parte del testamento, bienes y dinero mientras tu descompones siete pies bajo tierra, no sin antes pedirle al forense que por favor cosa la boca de tu cadáver para no gritar cuando los gusanos te coman el culo.

Es el consejo de su amigo inexistente; Merdócrata. Mándala al carajo o muérete, pelabicho

**Gracias a Manolo El Gallo y ciertos individuos que ayudaron a destapar seteadoras para este post.**

Friendzone: El Purgarotorio del Buen Bellaco

Friendzone, wau, ¿Quién no a caído en el friendzone? Hola amigos, les habla su amigo inexistente. Aquel que se toma vacaciones  de la internet muy en serio, el Merdócrata. Aquí en el día de hoy quiero hacer este post porque me lo pidieron a gritos cientos y cientos de personas (en realidad un solo mamabicho me lo sugirió) referente a lo que es el Friendzone. Creo que es bueno poder discutir este  problema porque esto es algo que afecta a muchos hombres del país y de mundo entero. Si, del mundo entero porque el Friendzone no se limita al boricua ni mucho menos, al contrario, responde a la humanidad misma. Es un problema serio el cual puede causar al hombre promedio cierta inseguridad y en el peor de los casos puede volverlos todos unos renegados de la vida, convirtiéndolos en psicópatas en serie y gente “toasty” como Avelino Muñoz Stevenson.

Como bien dije el Friendzone responde  a la humanidad misma y desde los tiempos en que Moises mató a Goliath en el Jardín del Edén existe. Si podemos buscar la etimología, o sea, mamabicho inculto, el origen de la palabra “Friendzone” sacamos que el mismo es originario de Friend que significa amigo y Zone que significa zona el cual significa Zona de Amigos, La puta zona que no quieres llegar con una mujer cuando tu propósito es comer culo (de mujer). El Friendzone existe desde la antigüedad. Los cavernícolas en tiempos de la glaciación, para cruzar el estrecho de Bering caminaban largas horas bajo una ventisca bien hijo de puta, escasos de comida, desnutridos, temerosos y con ganas de echar un buen polvo.  Cuando conocían humanas hembras, los cavernícolas buscaban la forma de llamar la atención de ellas. Cazaban mamuts con sus propias manos, pescaban en temperaturas bajo cero peces con sus propias bocas, hacían prendas con guantes para el frío a base del escroto de sus compañeros caídos, lo que sea por tal de que esa jeva viera que el cabrón hombre de las cavernas valía la pena. Continuamente este hombre era aceptado por la cabrona por el mero hecho de que tenía  alguien que la pudiera mantener como un mamao por el resto de sus días tanto a ella como a su bebe aún sin nacer que yace en su vientre. En el caso opuesto el cavernícola se sentiría rechazado y deprimido, respuesta a esperarse sin contar la próxima matanza de la mujer rompiéndole el cráneo a la hija de mil putas con una roca y con una hacha de piedra extirpar del vientre de la cabrona a su vástago hijo el cual tendrá la función de ser la fuente de proteínas y minerales en la cena de ese encabronado macho cabrío.

Yo no miento. Las evidencias están allí. El Friendzone lleva a la tristeza, a la ira y hasta a la muerte si cucan mucho. Cuando yo era chamaquito allá en el siglo 20 me recuerdo que conocía a una muchacha el cual llamaré, para no chotear su nombre en todo el ciberespacio, María, ojo que no la estoy choteando. María era esta muchacha dulce, feliz y jovial. Una cosita bella. Tenía una carita muy bonita y parecía toda una muñequita de porcelana. Cuerpo esbelto, unas tetitas pequeñas pero redonditas y un nalgaje que encajaba para su cuerpo. María y yo nos conocimos primero por internet por medio de Latinchat que era en ese tiempo la primera fuente de bellaqueo seguro para los enfermos sexuales como yo.

Poco a poco me gané su amistad. Al pasar del tiempo tuvimos largas conversaciones telefónicas en donde yo servía de paño de lágrimas referente a sus problemas con un cabrón cleptómano que tenía como pareja. Ellos tenían una relación boomerang en donde ellos cogían, se dejaban y regresaban, toda la misma mierda pasaba siempre. Ella se pasaba contándome como es que ese tipo era un cabrón y no la valorizaba. No obstante no podía pasar noche y día sin pensar en ese cabrón. Yo la aconsejaba. Le decía que eso estaba mal. Que ella era una mujer bonita y de unos sentimientos sumamente hermosos lo que hacía extremadamente estúpido seguir con ese welebicho.

La tipa entonces pareció que calló en tiempo, o por lo menos eso pensé yo. Le empecé a mandarle mensajes de texto diciéndole que era una amiguita especial. Que la quería mucho y que no perdiera esperanzas porque encontraría un hombre que valdría la pena. Un hombre que la tratara con cariño y delicadeza. Era más que obvio que ese hombre era yo. Me pajeaba con furia pensando en ella todas las noches pero ella no lo sabía ni tenía que enterarse. Yo le demostraba mucho afecto y yo no soy un tipo tan malo. Tengo la cara hecha mierda (literalmente) pero tengo un corazón de oro. En San Valentín le compré una camiseta de manguitos roja qu eme salió como en $40 billetes porque era de una mara de esas que son hasta difícil de pronunciar, un vaso de cristal con sus iniciales talladas a mano y una postal bien hermosa. Yo me boté bien cabrón. ¿Saben lo que hizo la hija de la gran puta? Que gracias que era un amigo tremendo y que hoy era un día tan especial que saldría con este muchacho del Residencial Villa España que conoció en la página de SEXY O NO. Me desesperé. Busqué info sobre ese mamabicho. Fotos de ese cabrón sacando pacas de dinero de $20. Mirada de maleantón. Camisa rosita fosforescente (la moda de la época) y con un flow bien mamabicho jactándose que por ser de residencial era bien calle con esas mierdas de foto que subía editadas con un poco de Photoshop arcaico que de seguro había bajado pirateado y no comprado con el billete que tanto se jactaba que tenía.

Me dió una rabia bien hijo de puta pero me tenía que aguantar. Era mi amiga, mi mejor amiga la que estaba enchulado. Pero hice de tripas corazones y escuchaba tanta mierda de ella referente a su amiguito nuevo que se convirtió en su nuevo amor. Hacer buche y escuchar a la mujer de tus masturbadas hablar de otro cabrón no es cosa fácil pero tuve que soportarlo por casi un me hasta que una llamada en una madrugada me devolvió las esperanzas. Era María desconsolada. ¿Qué le sucedería a mi no enterada enamorada?, me cuestionaba yo. Ella a moco tendido me comentaba cómo es que ella yendo a la Disco se encontró a su pareja con una muchacha sentada en su falda, y besándole el cuello y diciéndole fresquerías que cualquier muchacho bellaco entendería. Ella se fue llorando. Llegó a su casa y me llamó. No sabrían toda la mierda que me hablo de ese cabrón. Toda la mierda que yo había dicho en mi mente ella me lo decía para atrás. ¡Aleluya! Decía yo. Esta cabrona entró en razón. Traté de consolarla. Era un fin de semana que ella necesitaría mucho reposo y support. Yo se lo quería dar.

Un domingo, entonces, ella me llama y me dice que gracias por lo que había hecho por ella. Me llenó de flores, algo que no me esperaba tan directamente de ella pero algo que naturalmente me merecía por lo tanto que me jodí por ganarme su afecto. Me dijo que era un chico especial, que la trataba con cariño y que realmente era un buen partido. ¡La tenía bajo mis pies! Ella me comenta que una persona tan hermosa de sentimientos como yo era una persona que realmente valía la pena. That’s it! La tengo me dije yo, Es por eso que ella me desea lo mejor en este mundo y que tarde o temprano iba  a conseguir el amor de mi vida. WHAAAATTT!!!!!1! HIJA DE PUTA QUE ME DICES!? Me dije en mi mente claro. Ella me comenta que soy un ser excepcional y que me merezco darme la oportunidad con alguien que valiera la pena. Ella pensaba lo mismo de ella misma y que es por eso que se tomó la molestia de darle  la oportunidad de nuevo a su EX-NOVIO, el pelabicho roba aguacates e gasolinera. El cabrón ese que le jodió la mente por años.

Yo no sabía que hacer. Estaba prendido en candela. Esto estaba cabrón. Sentí como mi corazón se hacía añicos dentro de mi pecho. Era uno de los sentimientos más horribles que me habían pasado a mí. Colgué. No lo pude soportar. Esa conversación telefónica era veneno auditivo para mí. Me fui al baño secándome las lágrimas, me baje los pantalones, comencé a cagar y a masturbarme con furia  a la misma vez. Mi mente no estaba en este plano. Yo quería desahogarme. Me pajeaba pensando en el mal que quería hacer. Quería venganza. Quería  sangre.

Al día siguiente prendí el auto. Hice mi función de stalker tal y como hice con Baby Rasta y fui a la universidad donde estudiaba. Ella estudiaba en la Caribbean Horse College o algo así. No ando seguro ando bloqueado. Eso si que me recuerdo que estaba en la facultad de arquitectura por ende sé que era una matrícula bien pequeña por ende era fácil divisarla. Saqué mi mochila y fui a los baños de la facultad. Llegué, me encerré con seguro dentro de unos cubículos y me bajé los calzones. Me puse a cagar para no levantar sospechas y me puse una camisa en la cabeza de mierda mía de la forma que en se los pone la gente de residencial cuando la policía se mete en los caseríos; pues de esa manera. Era como las 9:00 PM y la Universidad a esa hora andaba como sola. Ella estaba sola. Perfecto. Ella caminaba hacia el estacionamiento. Pude ver por primera vez el cuerpo de esta cabrona. Se me par’el bicho. Pensé era era bella pero era más que bella. Era despampanante. Caminaba más y más hacia el estacionamiento y yo escondido entre los automóviles contemplaba a ella. Quería recordar los bellos momentos que pasé con ella en mi mente, en mi cama haciéndome la puñeta a nombre de una mujer que me negó su corazón. Negó. Negar. Negación. Mi mente se volvió clara. Esta cabrona me las va a pagar. Me ajuste mi improvisada máscara. Ella tomó sus llaves. Comienza a abrir la puerta de su auto. Me acerco con furia y estrello su cabeza contra el cristal de la puerta. cientos de pedazitos de vidrio vuelan; algunos se incrustan en su cara. Esos vidrios que funden en su rostro son los mismos que reparan el corazón partido de este hombre sufrido. Ella cae al suelo, desfigurada, producto de mi autoría. Descubro mi identidad. Quiero ver a los ojos por última vez a la puta que causó mi sufrimiento. El hedor a mierda que caracteriza mi rostro la hace delirar o quizás algo peor: entrar en razón. “¿Me… Merdócrata?”, fueron las palabras que salieron de sus labios. Me paniquié. Me levanté , le patié en la cara y me fui de allí robando su auto y prendiéndole candela, horas después, bajo una noche estrellada en un lugar olvidado de Dios en Peñuelas. Caminé, si, caminé todo sucio, apestando a gasolina, mierda y sangre por kilómetros que parecían eternos, reflexionando sobre mis acciones.

Un chofer de un truck de Suiza Dairy se detiene y me grita “Mamabicho, hacia donde te diriges”, el cual le contesto “Donde haya Latinchat, mi buen amigo, donde haya Latinchat.”

Baby Rasta eres un mamabicho

Hola a todos y cada uno de ustedes mis amigos inexistentes. Aquí con ustedes su híbrido fecal, entre humano y mierda, Merdócrata. Me excuso con ustedes primeramente por el hecho de que los he ignorado por un largo tiempo debido a que estaba ocupado en otros asuntos más importantes que el bloguiar. Chiché, jodí, fumé, bebí, tiré peos y cagué con cojones. Experiencias que no se logran vivir si me quedo espetado en una silla y viendo el monitor. Pero de cualquier manera gracias. Gracias por su apoyo. Me importa realmente un bicho su apoyo, pero igual si lo hacen pues cool. Para los que no me apoyan pues que se apoyen del trapo de bicho mío, hijos de mil puta.

En el día de hoy les vengo a contar una historia real y 100% verídica porque yo no vengo aquí a hablar mierda, bueno, si, pero me refiero a que yo no vengo a frontear aquí a nadie ni a pasar el macho. Nah, deja eso, porque pa’ macho yo y el trapo de bicho mío demuestra que lo soy. Yo hablo con la verdad y quiero que ustedes presten atención a este post porque de veras, quizás sirva de inspiración para algún cabrón en particular.

Hoy, putas, les hablaré de una experiencia que me tocó vivir varios años atrás, allá para el 2010 en donde por poco logro, si por poco logro librar un mal encarnado en la figura de un welebicho. A ese welebicho lo llamaremos Baby Rasta. Pues estaba yo tranquilo conducindo mi Datsun mohoso, lleno de bolsas de Burger King con restos de hamburguesa descompuesta y mayoneza fermentada en el dash del auto con un guille cabrón. Venía pues contentísimo, puesto que venía de conectar con La Taína y había chichau sin condón en ese momento con ella, y desconocía de la pudrición en el bicho que me esperaba en años venideros gracias a esta cabrona. Pero que se joda. Era la Taína. Le froté mis genitales por u jaiba y le dije que tenía el webo enorme. Una cosa llego a la otra. Anyway, eso es material para otra historia. La cosa es que andaba feliz como lombriz. Es por eso que llamé a mi pana El Escarabajo y quedé con él en buscarnos más grillas para poder darles yeska. Algo paso con nosotros los hombres que chichamos a una jeva y nos queremos chichar a todas ahora. Pues nada, el muy hijo de puta me dice que pase a buscarlo porque el muy cabrón es un mamabicho sin carro, fokin loser.

Le doy breik a que se vista y se raspe una puñetita en la ducha en lo que yo sanamente me dirijo a casa de mi cabrón amigo. Llego a su casa, se monta en mi carro y siento un hedor a perfume Samba. El tipo andaba entregao’. Quería conectar. El Escarabajo y yo teníamos McNuggets y queríamos mojarlos en salsa de culo (de mujer) así que arrancamos sin rumbo a revulear por todo el área metro buscando yales para darles y no consejo. Nos paramos en tres chinchorros de mala muerte para darnos la ccerveza con calma y entonarnos. Yo tengo una cosa que borracho es cuando guío más cabrón. Así que en cada negocio que me metí pedí el clásico Caneca Ron Llave con Royal Crown. Escarabajo como es tan pendejo solo pidió Colita Champán. La cosa es que me estaba poniendo bien fokin ready, nos montamos en el carro no sin antes grajearnos  par de viejas mellas y apestosas a Agua Maravilla y luego de varias guayás de carro a carro y 2 iguanas muertas por mi excelente puntería en cuatro ruedas llegamos a La Lomita: Hogar de los muslitos rellenos… ¡y se soltaron los “Party Animals”!

Buscamos a las más cueros, nos chupeteamos a pares. Diablo que cosa cabrona. Habían pellejos de todas clases. Yo soy tremendo bellaco so que me grajié con todas. Soy tan macho.

Mostré a todo el mundo que no solo era el mejor bebedor cuando ordené mi Cutty Sark con Maví frío, sino que en la pista soy el puto Tazmanian Devil. Jodí, di mis pasos más cabrones y le enseñé al planeta Tierra mis habilidades en el Elektrobugui. Puse a mamar en la pista. Lo digo sin que se me quede nada por dentro. Pero de momento siento un golpe en mi mierda, o sea mi cabeza.

-¡Ouch! Pero quién carajo me golpeó, puñeta.

Dije con un encojonamiento. El golpe me hizo cagar mis movimientos y las gatitas vieron lo fail que soy. Miro hacia atrás y era nada más ni nada menos que Baby Rasta, arrebatau hasta los dientes y con un flow bien mamabicho. Yo le cuestiono que si qué carajo había pasado. Que yo soy Merdócrata y que si por qué me arruinó mi bailesito tan tripioso. El muy cabrón me dijo:

-¿Tu eres Merdócrata? No te conozco. Lo que si reconozco es a un pelabicho.

-¿Pelabicho? Cabrón no le digas así a mi amigo Escarabajo. No te burles de la gente con defectos

Y le metí una galleta. Esa galleta sonó de aquí a casa de tu mamá, cabrón lector. El se tocó la cara y yo puse mi pose de pelea.

Yo seré bellaco, sucio, puerco, y bloguero pero pendejo no soy, y de Baby Rasta no me iba a dejar dado. Así que comencé a pelear con el. Le di una clase de salsa tan cabrona que Roberto Roena me felicitaría. Pero él, como cobarde que es. Rápido sacó el culo y mandó a sus manduletes a pelear su pelea. Ya ustedes saben el resto. Le patié el culo a  5 de ellos. Tu sabes como son los cacos que no pueden pelear solo y necesitan el bonche. Pero lamentablemente eran demasiados. Cuando derroté al mamabicho número 12 Baby Rasta me dio con la culata de una pistola, pa mí que una Magnun 9 Milímetros. No sé, en verdad no se mucho de armas. Entonces el cabrón aprovechándose de la situación me cogió en el piso y me escupió en la cara y me dijo:

-Gringo ahora te va a meter el bicho por el culo.

-¡NO!

Se escuchó fuertemente. OG Black detiene a Gringo justo a tiempo.

-Ese culo es mío.

OG Black comienza a bajarse los pantalones y el calzoncillo y muestra un bicho que parece un brazo de nene. Entre todos los secuaces entonces me comienzan a desnudar. Me rasgaron la ropa y todo. Yo no lo podía creer. Iba a ser violado por OG Black. Me pusieron poca abajo y de momento, tanto fue el nerviosismo que me mee y me cagué encima bien cabrón. ¡Fo! Mi hedor a mierda impregnó todo el restaurante. Una mezcla de peo de cerveza, caca blandita, mezclado con huevos y malta mal digeridos quedó en el lugar. Baby Rasta se fue no sin antes cagarse en mi madre.

OG Black se le bajo el bicho automáticamente y cometió un barbarismo. Se metió el bicho el mismo. Gringo se vomitó en mi pecho. Los que no le daban el hedor a mierda se reían y los que si les llegaban se desmayaban, unos convulsionaban y escuché a par de gente llamando a su mamá en el desespero. Yo estaba tan abochornado que me fui, Escarabajo me siguió. El intentó poner paz en mi alma pero era inútil. Estaba encolerizado. Encabronado. Ido de mi ser. Le di las llaves. El condujo a su casa y no le dirigí la palabra solo para decirle “adiós” a secas y tomé el volante y me dirigí a mi casa.

Pasaron días, semanas, meses en donde me quedé pensativo, descontrolado. Baby Rasta me humilló, A MÍ…A MERDOfuckingCRATA. Hijo de puta. Esa no se la iba a personar jamás. Estuve pensando tanto en lo que iba a hacer. Yo sé lo que quería, no soy pendejo. ¿Pero cuándo? ¡Ahora puñeta!

¿Ustedes saben lo que es un webolver?

Pues yo literalmente tengo uno, cabrón. Ahora si que estaba yo más caliente que el switch del sol. Cuando joden conmigo joden con el mejor y cuando Merdócrata anda encabronau, u yu yui, es que se ponen los webos a peso. Me puse mi webolver en el culo bolsillo. Merdócrata va de cacería.

3 de Marzo de 2010

Era de noche, me estacioné un poquito lejos de un estudio de grabación donde se rumoraba en las redes sociales que Baby Rasta estaría grabando varios tracks para alguna producción de mierdatón. Todo es sencillo. Solo ser paciente y cogerlo desprevenido. Compré unas Pringles en el camino. Son tan buenas pero tan irritables para comer en especial cuando te comes la mitad del pote y no te cabe el puto brazo. Me limpié las migajitas de papitas que tenía en la barriga. Soy un puerco comiendo. Entonces percibo que dos hombres pelabichos salen del estudio de grabación. Me doy de cuenta pero me da indiferencia. No los conozco, no me interesan. Ellos miran con una cara extraña como que rebuleando y hacen una señal hacia dentro del estudio como dando un visto bueno para algo. Entonces cuál fue mi sorpresa cuando veo como es que Baby Rasta aparece. Ambos cabrones lo custodian dirigiéndolo a su automovil.

Sigilosamente me baje de mi carro y la oscuridad de la noche me sirvió como manto para poder pasar desapercibido. Le había echado W40 a la puerta so que el rechino de la misma al abrirla fue mudo. Noto cuando Baby Rasta se monta en su carro y comienza a hacer chistes pendejos sobre que tan cool es él y cómo Gringo, su partner de toda la vida no es otra cosa que la sombra de él. Mofa tras mofa seguida de una esnifiá de raya que se dio el cabrón ese de cocaína. El reggaetón deja aunque seas un has-been tal parece. Luego de darse ese fuetazo el cabrón le da por prender los focos de su carro. Un gran error.

Saqué mi webolver y arremetí con un grito de guerra.

-CULOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO (de mujeeeeeerrr)!!!

BANG

BANG

BANG

Muchos BANG puñeta

Cogí el carro de Baby Rasta y lo dejé más hueco y feo que el culo de Manny Colón. Gasté un peine y sacaba otro, cargaba y seguía cociendo a tiros el puto Célica ochetoso de ese tragaleche. Me acerqué a la escena del crimen.Vi a todo el mundo hecho mierda, vi a Baby Rasta rezándole a Dios, cagao y meau tal y como me dejó a mí aquel día en La Lomita. Entonces me bajé el pantalón, puse mi culo frente a su abdomen y cagué un peo tan cabrón e hijo de puta que le perforé el estómago. El lloraba y suplicaba. Oí las sirenas. Seguro era la policía de Puerto Rico. Me monté en mi Datsun y conduje con el cristal bajau fumando un cigarrillo, dándole pal frente hasta encontrar la costa más cercana.

Me perdí. Baby Rasta llegó a intensivo. Dicen las malas lenguas que se sometió a una reconstrucción del estómago gracias a mis acciones puercas y deshonestas. A mi me importa un bicho. La policía le pidió a él que narrara los hechos y el simplemente mantiene la boca cerrada. ¿Quién le creería que una persona mitad hombre y mitad mierda puso en peligro su vida? jaja, Se joda. Aún conservo noticias del evento.

Noticias de alrededor del mundo aparecen las cuales me inchan el corazón:

Hoy por hoy Baby Rasta guarda silencio porque sabe que meterse con Merdócrata es como meterse con el Green Giant y hablar mierda del maíz. Papito, tu sabes, ponte pa tu número y pa los welebichos que hablen mierda de mí, cuidau, que la furia de mis intestinos podrá reventarles el estómago. Gracias por esperar mi nuevo post. Me defeco en vuestras progenitoras. Chau.

Terapia cibernética para el welebicho

La llegada del 2012 ha sido uno muy chocante para mí. Momento muy inoportunos han pasado por mi vida. Cosas que le daría pachó a cualquier hijo de puta de por ahí y que guardaría en su mente y alma, yo, Merdócrata, presento ante ustedes en forma de blogs para que me sirva de terapia para mí. Cosas que quizás pudieron haber pasado años atrás y que ahora regresan en mi mente, como momentos traumáticos y que tengo que lidiar. Yo… yo, no sé puñeta, pienso que la mejor solución es lidiar con ello por medio de una computadora con Windows 95 y mi teclado con huevitos de cucaracha entre los botones y escribir mierda para todos los hijos de mil puta que me leen, así como usted lector.

En ocasiones se debe uno de sensibilizar y la compañía de un ser humano no ayuda mucho, pero con la popularidad de las redes sociales y el anonimato que algunos cabrones adoptan (cosa de welebicho si me preguntan) podemos decir que se ha salvado la salud mental de varios hijo de puta. Pero no todo el mundo sabe como saludablemente ayudarse a sí mismo en la red. Simplemente se meten a un Twitter o un Facebook y postean ahí a lo bestia y eso, jeje, es un no no no, en serio. Un no si lo que quieres es salir airoso de ese trauma. Si lo que quieres es olvidar esa cogida de cuerno que te hizo la ex-novia tuya, a alguna mujer que te rompió el corazón o a aquella cabrona que tu dices “por qué coño estuve con ella” este post es para usted.

El internet es la esperanza del cabreado. Mucha gente desconoce los poderes medicinales de meterse a la red. Yo siempre que me conecto reviso todo lo que me llega en mi Twitter y Facebook. Me da placer que a pesar de todo lo que pase en mi vida siempre hay gente que se preocupa por mí. Quizás sean embuste. No creo que realmente se preocupen por mí pero me llena un poquito el hecho de que me etiqueten en fotos y mierdas así. De hecho tengo gente que se caga en un inodoro y me mandan fotos de sus cagadas y eso. Estas cosas me hace sentir un individuo sumamente especial. El hecho de que una mujer deje su femineidad a un lado y se cague su culo por tal  de dedicarme todo lo que comió en las pasadas 12 horas de su vida me regocija el corazón.

Igual pasa que cuando andas con una furia hipercabrona por algo que te pasó dentro del trabajo o porque tu mamá te mandó a botar la basura lo que debes de hacer es buscar a alguien a quien joder. Es sencillo. Internet es una mina de gente miserable que busca pero de a gritos que lo jodan. ¿Lo mejor? Muchacho, lo mejor es que ellos se joden solos, tu lo que tienes que hacer es simplemente “magnificar” sus errores, estupideces y hacerlas públicas al resto de la red. Ejemplo de ello podrán ver en esta imagen:

¿Dime tu si esto no te gustó? Aunque reconozco que Samantha Love se defendió de lo más bien y me resultó bastante simpático sus respuestas venideras. Lo que significa que Samantha Love es una mujer/hombre que sabe cómo recibir los troleos.

En cambio hay personas que no pueden aguantar la crítica constructiva y simplemente se salen por el techo por cosas extremadamente insignificantes. Caso de ellos es la cabrona de la Super Yadira que si le hablas de cualquier tema referente sobre qué tan bellaca es, El Chuchin o alguna referencia al Super Show se pone bien pendeja:

Regla universal para ustedes los que navegan en el ciberespacio: ¡Jamás respondan a un trol! Yo no me considero un trol pero coño a veces hay gente que me obliga a serlo. Lo piden pero de a gritos que los jodan por la red. Yo simplemente les complazco en este triste destino.

Ahora bien, ¿qué otras cosas pueden ayudar a la gente a sentirse bien en la red? Bueno, a mí cualquier cosa que me pare mi trapo de pinga me pone feliz y no hay cosa que me pone más feliz que ponerme a ver fotos de todas esas cabronas que me agregan por el Facebook. Pero no solo ver fotos, yo necesito un estímulo extra so que me dedico a revisar culo (de mujer) y por supuesto, sus tetas. ¿Por qué? Considérenlo simplemente morbo pero nada me alegra el día que estar revisando culo de esas cabronas que me agregan. Pero, pues, como casi siempre todas las putas que me agregan tienen fotos de perfil o de frente yo me conformo con verle las tetas. Si no es las tetas enteras por lo menos la raja de las tetas. Es cosa plasentera simplemente imaginarme como es que detrás de esas camisetas ajustadas se esconden esas glándulas mamarias esperando a ser mamadas por mi lengua infectada de E. Coli así sea en mi mente.

Esto es para que vean que en la internet siempre hay maneras y formas de pasarla bien. Es solo de aventurarte a esa casería de buscar un buen par de tetas o culo (de mujer).

Lo que quiero decirle a todos y cada uno de ustedes es que la vida es algo que a pesar de que sea dura y que pasemos por muchos malos ratos es completamente fácil recuperarnos. Todo es cuestión de uno saber ubicarse y darse la oportunidad. La oportunidad yo la aprovecho en la red cibernetica. No hay quién te joda realmente, solo el FBI y solo si estás en un viaje de pedobear. Pero si no te gusta bellaquear y que tu relación amorosa huela a fiscal (cosa que te recomiendo) entonces liga y mófate de los demás. ¿Quién contra ti? Y si quieres ranquearte de welebicho, abre un blog y escribe sobre toda lo que te aqueja sea en el amor, cuernos, malos ratos y tripéate toda esa mierda que te pasa, cúbrete la cara de mierda y se grande.

¡Sé un Campeón de la Vida!

Se un Merdócrata

Peace Out, welebicho.

Te odio pero te amo, Señorita X

Yo soy una persona agradecida con lo que tengo. Lo digo en serio. Yo trabajo para lo que tengo. No soy un cabrón mal agradecido. Porque trabajo para lo que tengo puedo cómodamente decir que lo que tengo me lo merezco. No suplico en el amor. Yo trabajo el amor. Yo soy cabrón. Soy la ostia. Ahora bien, también reconozco que no soy perfecto. Si fuera perfecto tendría una relación ultra cabrona con la puta que me gustaba en escuela superior y tuviera la labia tan cabrona que la muy pendeja me estaría pajeando con su lengua, boca y dientes mientras escribo este post. No soy perfecto. Soy una persona abstracta por ende nadie me está mmando el bicho hora mismo. Cometo errores, busco personas imperfectas. Creo que eso es parte de lo que le da creatividad al amor: las imperfecciones. Para perfecciones mejor me veo al espejo. Ahí puedo ver un perfecto cabrón e hijo de puta pero no un perfecto amante. Sorry, me jodí.

En el camino en mi vida como mamabicho del amor (no literalmente un mamabicho, no mamo bicho) me he encontrado con múltiple tipo de mujeres. Soy un hombre con un gran conocimiento y experiencias sobre mujeres y les digo, jamás se puede conocer a una mujer por completo. Estás con una cabrona y te dejan o la dejas y sigues con otra con otra y con otra y jamás puedes decir que la conociste de pies a cabeza. Las mujeres son tan diversas como los impactos de bala encontrados en la masacre de La Tómbola. Son especímenes únicos, especiales y todas las pendejas tienen algo que las hacen especial… a su manera.

Hace unos meses atrás conocí tremenda persona especial. A fuego. Chula. Una persona que me movió el piso. Que roquió mis medias y las usó para colar café llamada… bueno, llamemosla Señorita X. Señorita X es una mujer de lo más particular para no decir extraña. Tiene unos gustos extraños por la moda. No es que sean gustos feos. No es una cabrona desempleada que bebe por ahí y janguea en Canton Mall con sus licras verde fosforescente. Es una tronco de hembra especial. Ella implanta su moda, su estilo. Señorita X es perfecta; a su manera. Pero eso no deja de que se comporte como una mujer… una mujer que jode con cojones. ¿A qué me refiero con joder?  Sencillo.

Señorita X es una mujer que, entiendo yo, joderte es supasatiempo, un arte por decirlo así. Ella sabe que eres un tipo asqueroso caballeroso no obstante le importa un bicho. Ella sabe por donde más te duele y es por ahí. Porque eres un tipo tolerante, y que por quedar bien te guardas los corajes e iras. Recuerdo muy bien la vez que la muy “soromambiche” llendo a Walmart a hacer una diligencia (tu sabes, la compra de la semana) me hiso un comentario mientras la tomaba apasionadamente de la nada. Me dijo “Merdo, me abochorna andar contigo y ponerme más bonita por tu forma de vestir”. Me dijo la chica que mis gustos eran tan mierdas como los temas de mi blog. No sabía si estar alagado o comprender todo esta pendejada como un sarcasmo.

Otra ocasión estaba bien bellaco con la pinga como machete amolao en plena zafra y ella, amorosamente me dice “Merdo, (sniff),  … ee… tus tenis apestan a pies” el pingo se me encaracoló. Menos mal que no estaba metiendo pinga, pero esa mujer totalmente me bloquió el pingazo. Un golpe bajo para una noche de sexo . ¿Y qué me dicen de la vez que me dijo cuando la llevé a trabajar que yo tenía un aspecto de “un desempleado que bebe por ahí”, I mean, what the fuck, chica. ¡lo de desempleado me molestó!

Pero la mierda de acaba aquí. La cabronería está rampante dentro de Señorita X y como tengo una relación de amor y odio con ustedes hijos de puta, quiero crear aquí una lista de cabronerías que Señorita X me dijo que de seguro una cabrona como su novia, mujer, amante, corteja o puta de turno le habrá dicho y le ha apretado los huevos de seguro.

  1. “¿Usaste el jabón de la ducha?” No puñeta, me bañe con pétalos de rosas y por eso huelo tan rico.
  2. “Tus tenis apestan bien cabrón” Coño, los tenía bajo mis pies. A pinito no iba a oler.
  3. “¿Tu me estás diciendo embustera?” Puñeta muja, que piense distinto a ti no significa que te diga embustera, coño.
  4. “Recoge la ropa” ¿Podrías esperar a que chiche primero, mija?
  5. “¿Ya hiciste tu trabajo de la universidad? Siempre lo haces tarde…” Tengo 4 puntos en mi Doctorado. No necesito ese tipo de regaño.
  6. “¿Comiendo eso? Así no puedes pensar en rebajar.” Cuando me meto un Whopper Triple Carne a las 12 PM esmayao’ lo menos que pienso es en mi salud.
  7. “No me abras la puerta del carro y aranca a prenderlo” Cortesía y caballerosidad pal’ carajo. Luego se queja el día que no se la abro.
  8. “Me incan los pelitos de tu cara cuando me besas 😦 ” Yo no se de qué bicho ella habla, tengo mierda en el rostro. Creo que se confunde de macho.
  9. “No apagues el abanico. Sin el no puedo dormir”. Mire puñeta, para qué carajo tu quieres un abanico si el cuarto está más frío que la sonrisa de Miguel Cotto.
  10. “¿Te llevaste la toalla? Llévate la que es. No me gusta que cojas la mía”. Cosa que más me encabrone que eso. Es solo un pedazo de tela para secarte. Coño es una toalla. Dame la tuya y que se joda, es lo mismo.
  11. “Recuerden limpiar todos los platos y ponerlos a fregar. No se limpian solos (mirando a uno)”. ¿Pero qué carajo es esto, puñeta. La Santa Inquisición auspiciada por las Ollas Lifetime?
  12. “Tu carro parece un vertedero municipal, ¿cuándo puñeta piensas recogerlo?”Mire mi hermano, lo recojo cuando me salga del forro del webo. Es mi auto, mi responsabilidad, mi vertedero. Si me gusta vivir como Cochino Basurón es MI VIDA. ¡Respéta mujer!

Les digo, esto está cabrón. Es una mujer que te jeringa hasta por el más mínimo detalle. Siempre viendo, observando todos tus movimientos para buscar la forma de sacarte de tu casillas. Busca buyas, problemas, quiere llevarte la contraria. No hace falta de que te coja con una chilla o algo así. De verdad, no vale la pena. Te jode como si tuvieras una. Es como que un esfuerzo sobrehumano a verte encabronado. ¿Por qué ella lo hace de esa manera? No tengo ni puta idea. Quizás es que la jodieron en toda una vida y ahora ve a su amigo inexistente, Merdócrata como aquel ser por las cuales desquitare…

O quizás no. Quizás es una mujer que simplemente es precavida con lo que tiene. No quiere que nada se le joda pues quiere que ese hombre que tiene, así sea tan pero que tan imperfecto como yo sea alguien especial en su vida. Lo cuida mucho, tan mucho que puede encabronar a veces, pero que te cuida mucho aún así. Toda una personita especial.

Yo de ella personalmente no me quejo mucho sobre sus tratos. A pesar de ser una trolera de a conveniencia es a menos una mujer que quiere, mima, se deja querer. Es de esas mujeres que se ganan el corazón de uno. Como cuando tienes un cachorro que te come las tenis y te los hace miera y cuando le vas a dar con el periódico te pone esos ojitos de cabrito degollado que te serena al instante. Te da paz. Eso es lo que pasó con Señorita X. Una hembra que está dispuesta a ganar siempre y como mucho empatar, pero perder jamás.

¿Pero saben una cosa? Hay algo en esa mujer que me atrae. El aspecto de que no sea una mujer sumisa y que siempre está constantemente jodiendo por lo que cree y que se va hasta de culo con su línea de pensamiento me atrae. Porque no hay nada más charro que andar con una mujer que te diga si, si , si a todo lo que digas solo por el mero hecho de que seas tu. Una mujer que te dé el culo de la primera sin poner un poquito de resistencia ni nada. A mí me gusta que se me pongan brabuconas. Cabronas. Bichas. Que se den a respetar. Esa es la mujer que sabe como reaccionar en momentos difíciles y que estás seguro que no importa donde esté le partirá la crisma al primer welebicho que se quiera zafar con ella. Yo por eso agradezco a la vida por haber conocido a Señorita X. No hay necesidad de cambiarla. ¡No está defectuosa! Y puede que tenga una relación cuasi-masoquista co ella… ¡Pero me encanta! ¡Me llena!

Nada como meter pinga con una mujer que tiene el control. Una mujer que sepa ponerse en su sitio. Porque no hay nada más saludable en una relación que jugar seualmente a que yo la estoy violando y ue ella trata de defenderse de mi trapo de pinga. Eso, mis amigos, es algo que me llena. Es algo que me dice que mi chica, indirectamente, me ama. No me lo dice porque le estoy dando de la que envicia y no de la que enchula. Porque ella aún posee un pedazo de corazón dentro de esa maraña de orgullo, cabronería y jodedera.

Yo voy a tí, Señorita X. 

Te odio pero te amo

Merdócrata A La Moda

La llegada mía ha este mundo está repleta de aventuras y mucha mierda en especial mierdas que me pasan a base del amor y otras pendejerías. Un día, hace unos meses atrás, estaba sentado en mi vehículo, una Champ color azul clarito y estaba con la jevita de turno tu sabes, y estábamos hablando pendejases. Yo soy bueno hablando pendejases, bueno, soy bueno hablando mierda. Pues eso es lo que hice: hablar mierda. Dentro de ese vernáculo de alcanterilla que me distingue le pregunté a mi chica cómo es que me veo. La muy cabrona respira hondo y me dice “como un desempleado que busca donde irse a beber”. No sé que carajo me pasó por mi mente en ese momento. No sé si abrir la puerta del carro y tirarla por la brea a 70 millas por hora o colocarme el gesto como una medalla en el pecho. La mierda es que me puse a reflexionar. Soy tan basura, tan miserablemente masoquista que me dio por pensar en cómo complacer a esta chica que me tiene loco pero que a su vez me preocupa su línea de pensamiento.  ¿Seré tan poca cosa? ¿Mis gustos por la moda está como los del gallo (en el culo)? No es que a mi me importe pero yo, como tremendo macho cabrío que soy me dediqué a la tarea de buscar un cambio de look, papi, tu sabes, de estilo. Cosa de lucir cabrón la próxima vez que saliera por ahí yo, con mi trapo de pinga por ahí, de casería.

Llegué a mi casa y empecé a meterme al internet desde mi Pentium custom made bien bellaca con Windows 95, con mi Dial Up bien ready y el casset de Super Mario Bros 2 de disco duro y comencé a surfear por la red. Cosa cabrona, tengo que decir, porque luego de 24 minutos de hacer loading del logo de Google pude acceder a la página y me puse a buscar información sobre las distintas subculturas que abundan en el país. Sea lo que sea quería observar imágenes de múltiples personas que necesitan ser parte de un grupo “elite” de la sociedad. Gente que viste según sus gustos o en algunos casos por presión de grupo para poder encajar en la sociedad. Pasa el tiempo, me quedo pensativo, reflexiono, recuerdo mis tiempos de mozo. Mis tiempos cuando encajaba con la crema y nada cívica de la isla.

Recuerdo años atrás cuando allá a principios de los noventas la gente me mamaba el bicho bien cabrón cuando yo vestía con mis mahones marca Pepe y mi camisa de Bad Boy. Bien baja panty yo. No había mujer con pollina que no le azotara la cara con mi monga matraca. Yo era todo un chulo, todo un boss. Los hombres me decían “Merdócrata, como un ser nauseabundo como usted puede tener mámises así de ricas y deliciosas” yo siempre les respondía sencillo con mis 6 palabras de virtud: “Que se te marque el bicho”. Ese es el secreto. Gracias a eso es que pude echar polvos con mujeres del caribe como Brenda Robles, Ivette Cintrón y La Taína (con condón).

Pasa el tiempo y llegando a mediados de los noventas yo me había vuelto un tipo medio caco. No les hablo del resto de los ochenta. Los ochentas estaban más que cabrones. Yo solo me vestía de Miami Vice y la gente lactaba y ya. Pero a mediados de los noventas yo tenía una crisis emocional bien cabrona pues siempre trataba de andar con mis putas tenis Nike,  Reebok al día. En el back to school yo quería venir con lo ‘último en calzado. Mis amiguitos se iban a botar. Yo también. Yo no tengo madre, solo se que me cagaron y que la sociedad me convirtió en el escombro humano-excreta que soy ahora.  Pero hay algo que no me daría gracia y que creo que era que unos mamabichos de estudiantes me la montaran con los chavos que les da sus mamis. ¡Mierda es! Es por eso que me dediqué a cobrar por trabajos de la escuela. 50 centavos, 1 peso, 3 dólares un proyecto. La cosa es que poco a poco ahorraba para separar el holy grail de los calzados deportivos. Si, hijo de mil putas, ahorraba para mis Jordan.

Se estaban por acabar los noventas y ya el milenio estaba por culminar y algo me pasó por la mente. No me sentía a gusto conmigo mismo. Era una masa asquerosa híbrida. Yo no sabía que hacer. Era caco, si, lo era. Aún le rendía tributo a Falo y a su tiradera al maricón ese de Alberto Stylee pero aún no sé. Pensé que era cool y radical en especial porque tenía en mi poder mis mahones marca BOSS negros bien anchos ultra cabrones pero estas estaban acompañadas por unas tenis Airwalk o Sketchers. No sé por qué. Yo se que era cosa de surferito pero para mí que era que el ser caco tenía que evolucionar. Teníamos la misma moda como por 10 años sin ningún cambio. Nosotros los que asistíamos a los festivales playeros de Telemundo simplemente estábamos desamparados. Es por eso que me olvidé de ser caco por un tiempo.

Dios bendiga a Falo y sus pinchos

Ahora me volví rastafari. Era un cabrón universitario que merodeaba por la tienda Gravity antes de convertirse en los boots mierda que hay ahora en Plaza Las América. Cojones, yo estaba con toda la indumentaria. Mi correa tri colores verde mierda, amarillo mierda y rojo como culo hecho sangre de Arango representando al rastafarismo. Yo estaba a otro nivel social. Me lo viví. Fume pasto, pasto con cojones. Fume pasto pa encajar con el corillo. Meterse yerba era cool e ir a conciertos de Cultura Profética en locales cerrados era una invitación a salir arrebatado y fallar un dopaje sin la necesidad de meterte una jalá de fili alguno, qué carajo, si eras fumador pasivo de decenas de yerberos. Pero la escena de los rasta estaba lleno de posers. De gente que simplemente seguía una moda y que de rasta lo que tenían era los mismos que tenían de revolucionarios los que se ponen las camisas del Ché y comen en un McDonnald’s. So que me cagué en mi madre. No me sentí a gusto. El rastafarismo es algo más que simplemente Bob Marley. ¿Dónde están los grandes cultivos de marihuana? ¿Dónde está el tributo a Haile Selassie? No lo vi en ningún lado. Aparte que no me sale bien los dreads, máxime cuando no tengo cabello y solo mierda en la cabeza. Así que lo abandoné.

Intenté ser metalero también. Me vestí de cuero, pantalones gastados y rasgados e intente que todas las t-shirts que podía encontrar fuera o una de dos de lucha libre o de bandas de rock. Yo pensé que se escuchaba Enter The Sandman en repeat por 12 horas y bebía tanto alcohol que haría que James Hetfield se sintiera abochorndo de mí podría encajar bien cabrón. Pero tu sabes. La gente rápido decía que los roqueros son puercos y eso. Bueno, yo soy puerco. Pensé que era parte de la indumentaria. No limpiarse bien el culo y andar con un flow bien lento… tu sabes, me tatué un bicho con cuernos, mochaba, era el terror de los mosh pits. Pero la verdad es hija de Dios y hermana mía. Era un welebicho infeliz. El rock me puede mamar el bicho en especial el metal. (Lo dije, me pueden mamar el bicho luego de acabar el post jeje)

Me resigné en mi vida, el metal no era lo mío. Los metaleros siempre tenían una mierda de vivir acomplejados con el reggaetón. Eran como que la sombra de ellos. Los reggaetoneros esto, los reggaetoneros aquello. No sé que bicho pasó pero tanta era la envidia que sentían los mismos que me cucó la idea de regresar al ambiente que abandoné. Corté con tijeras mi camisa de Iron Maiden, quemé mis posters de Metallica, borré los pentagramas de la pared y vendí en Clasificados Online mis mesa de rituales para sacrificar gallinas a nombre de Satán y me metí de lleno al círculo de los cacos.
Vaya es mi sorpresa que cuando regresé me encontré con cabrones con mohawks, cabellos pintados de colores rosita o amarillo pollito, pantalones pegados, carabelitas, estrellitas y gafas de neón. ¿Qué bicho pasó aquí? Parecía que andaba dentro de un anuncio de Fanta en un noviembre en el cine de Caribbean Cinemas de lo absurdo que eran las cosas. Me cago en tu madre, lector, te digo. Yo entré buscando refugio en el reggaetón  y acabé en el maricotón. Con gente más poser aún que no solo juran ser cacos y maleantes sino que gustan del recortarse y escuchar Skrillex para causar pánico y terror en los viernes en la noche en Plaza del Sol

La vida mía me dio vueltas. Esto estaba extremadamente pendejo. ¿Acaso yo no tenía dónde ubicarme? Pensé que era caso perdido. Al día siguiente llamé a mi jeva (de turno) y le dije que quería verla. Me arme de valor y le dije: “Oye mija, aceptame como soy, puerco, sucio y desempleado o te meto en la bemba”. A la cabrona se le aguaron los ojos, se puso colorá, me agarra la maseta por encima del pantalón y me dijo “Merdócrata, basura de hombre, te adoro y creo que te amo.”

Luego de un grajo intenso, donde sus senos rosaban con mi camiseta de “Eso Vale”, coloqué mi sobaco pelú alrededor de su cuello y nos dirigimos a Marshalls a probarnos unos mahones putis y calzoncillos Tommy Hilfiger.