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Bellaqueo Pentecostal

Yo no soy un hombre tan religioso que digamos. A lo único que le he rendido culto a esta vida es al culo (de mujer) y a ver maratones de Baywatch en donde mi bicho aún late por los silicones de Pamela Anderson en su largo bikini rojo y ajustado. Pero en cuestión a la religión, nada, nada en verdad. La religión me importa un bicho honestamente pero las religiosas si me importan. Bueno, en Puerto Rico yo estimo que más del 70% de las mujeres son cristianas, no importa la denominación. Tienen fe en algo, así que, pues, hay que conformarse con lo que hay. Yo personalmente me gusta la mujer religiosa. Honestamente me gusta jugar “safe” entientiéndase que si ando con una atea creo que me van a pegar cuernos hasta en la punta del bicho. Las considero muy liberales y que selo dejan meter de cualquiera. No, eso conmigo no va. Yo quiero que la peste a webo que tenga mi mujer sea única y exclusivamente mía. Es por eso que trato que cada vez que le siembro el ñame por la tota a alguna hembra y exclaman “¡Ay Dios mío!, que rico Merdo'” yo siento una paz interior y una seguridad que ni les cuento. No obstante aunque no lo crean hay mujeres cristianas que dan mucha lata. ¿Y saben cuáles son las peores? ¡Las pentecostales!

Si welebicho, como bien te imaginas, en este primer post del 2013 les voy a hablar mi experiencia saliendo con una pentecostal. Oh Dios mío, mujeres pentecostales. Son de las experiencias más horribles que he tenido en mi vida. Yo siempre he sido de esos tipo que como bien les dije le gusta ir  a la segura con su elección con las mujeres. Yo en ese momento cuando quería salir me pasó lo inconsedible el cual es querer una mujer para poder “afincarme” en mi vida pues pensaba que yo ya era lo suficiente maduro como para estar de picaflor incando con mi matraquita cada corbejo que me encontraba a mi paso. Los jangueos al Ocho de Blanco me dejaron de ser atractivos, tirarme putas que van a Shannan’s a pasarla cabrón no me llamaba la atención y colarme en los Senior Prom de estudiantes del Colegio Marista no causan ningún rush de adrenalina como pasaba antes. No… yo quería algo que llenara mi corazón. Era una sensación de sentirse vacío. Podía chichar con la que quiera pero era algo más que eso. Quería sentirme querido, amado y ante todo respetado. Es por eso que quise un cambio en mi vida y me volví Pentecostal.

Claro, la decisión de ser pentecostal no fue fácil para mí. Yo una basura, un escombro humano social y bloguero de mierda, tasador de culo (de mujer) y amante de la necrofilia pensando dar un paso tan enorme en mi vida. Uff, les digo, no fue fácil. Pero luego de pensarlo con detenimiento y de intoxicar mi mente con Pastillas McCoy con alcohol me digne de valor y dar mi primer paso. Fui a una iglesia allá en el pueblo fantasma de Adjuntas. Se llamaba Iglesia De Dios Pentecostal M.I., obviamente lejos de donde resido pues aunque quería mi corazón lleno de amor no quería tampoco que la gente se burlara de mí por mi decisión abrupta. Mi arme de valor y me adentré al tempo. Lo que vi no me sorprendía. Un montón de mujeres con cabello largo hasta mitad de cintura, maridos con sus manos alzadas y diciendo ¡Aleluya! y ¡Alabado sea Dios! cada vez que el reverendo hacía una pausa, bebes llorando y un pastor entrado en años el cual tenía un ligero parecido físico a un Jim Jones versión hispana.

Nervioso me acerco al púlpito activado y veo como me miran como de reojo. No sé por qué. Yo creo que fue por el hecho de entrar en camisilla, gorra de Cerveza Corona y enseñando mis piernas peludas;  quizás sea que tenga mierda en vez de cabeza en mi cuerpo humanoide… que se yo, ni puta idea. Gente vociferaba pero yo seguía mi camino hacia un ladito para poder sentarme y poder no solamente llenar mis oídos del mensaje de Dios sino para poder ligar culo (de mujer). Miro por atrás y siempre que veo un espacio libre una persona pone la mano en el asiento desaprobando mi estancia a su lado. Estaba molesto, frustrado, como es que mi oportunidad para recapacitar y ser un hombre de bien estaba siendo frutado por personas que no me brindan la esperanza de lograrlo así que me di media vuelta y me fui hasta que llegando a la puerta una mano me aguanta.

El que persevera triunfa” , seguido por una guiñaíta. Era una chica hermosa. Blanca, de cabello lacio castaño oscuro, ojos color marrón verdoso como la mierda de un bebé que come guisantes de Gerber; tetas redonditas aunque un tanto pequeñas que parecía que te las puedes comer en una gondola de Sam’s como muestra. Era, sin lugar a dudas, una chica bonita. Yo le dije “¿Belleza como te llamas?” y ella respondió bajo el nombre de Valeria. Valeria, jum, un lindo nombre como para tener una relación seria en donde chichar sea parte de hacer el amor y vivir una vida adulta responsable. Yo le respondí que mi nombre era Merdócrata y que era bloguero en la Internet. Me haló hacia afuera fuera de la iglesia al área del estacionamiento y me dijo “¿Bloguero? “,  y me agarra el bicho por encima del pantalón. “No hay nada que me paren los pezones más que un bloguero. Tu rostro me moja, ¿sabes?” me toma la mano y me lo pone por debajo de sus pantaletas. No me sorprendía para nada. Soy feo pero tripioso y tengo una cosa que siempre que hablo de frente a una jeva puedo oler sus excreciones vaginales. Sentía esa tota peluda y mojada, latranca me palpitaba pero no, la paré en seco. Y le dije “Puta, farisea de mierda. No oses tentarme que yo solo quiero mujeres para en serio. Soy pentecostal.” Ella me mira con cara de sorprendida pero luego sonríe y me dice unas palabras dulces “el verdadero pentecostal no va a la iglesia, el verdadero pentecostal lleva a Dios en su corazón. Usted Merdócrata, sabe diferenciar los placeres carnales. Me encantas. Ningún hombre ha hecho algo así por mí. Valorar su fe antes de mi cuerpo.” Luego de eso, conversamos un poco sobre fe, mi colección de juegos de Super Nintendo y mi afinidad por la pizza de Little Caesars nuestra amistad creció. Nos unimos salimos. Fueron 3 meses de sana experiencia amorosa. Nos cogimos las manos, reíamos, íbamos al coro de la iglesia y llevábamos la palabra a los niños, en fin, no le rocé ni un muslo hasta que un día me dijo:

Merdócrata, métemelo por el culo.”

Vaya sorpresa la mía cuando me avientan semejante bomba. La tiré en la cama de mi apartamento y le rasgué su falda mahón (pentecostal al fin) y le metí hasta el Juan Bautista por el intestino delgado y grueso. Qué les digo, nada me enciende más que una mujer me ofrezca su culo en sacrificio y no sé, pero Abraham iba a sacrificar a su hijo en nombre de Dios y como dicen que Dios obra en caminos misteriosos quién no podría decirme si esto no era una prueba de fe. Pues sacrifiqué mi paz sexual y destruí ese esfinter. Me vine y saqué mi maceta dándome cuenta que esa mujer me cagó el bicho y yo satisfecho pensé que lejos de haber tenido sexo acabé haciendo el amor. Ella me lo mama para limpiarmelo como toda una dama y me besa y me dice “Descanza mi vida que me daré un bañito. Creo que me esbarataste el culito, jijiji”, muy tierna mi Valeria. Yo estaba exhausto. Estaba enamorado. Me sentía en una nube de esas en donde jugaban los Care Bears. Mi vida era hermosa y completa. Fue un momento glorioso. Pero como bien dijo Hector Lavoe, todo tiene su final. Escuché un mensaje de texto que le llegaba a Valeria. Limpio la pantalla del semen con granitos de maíz sin digerir que la cubrían y veo un texto de un tal Líder con un archivo adjunto titulado El que levanta entre los muertos. Pensé lo más sensato: Que era el Líder de los Jóvenes, un joven educado de buena familia y de un buen billete que dejó su vida de jodedor y tetuarse los brazos y piernas para entregar su corazón al Señor. Su profesión era dudosa pero siempre se encarga de dirigir el coro y dar un mensajito de Amor y esperanza bíblico, así que abrí el archivo. Vaya mi sorpresa que salía un tronco de bicho enorme, venoso y escrito en Sharpie el nombre Valeria. ¡Vaya decepción! No lo podía creer. Meses echados a la borda. No me había pasado una mierda así desde tuve Sexo Satánico.

Dejé que el tiempo pasara. Quise negar lo que había pasado y realmente me dediqué a buscar explicaciones donde no había. Negar lo innegable a de ser algo horrible. En mi sano juicio buscaría la venganza perfecta. Haría que lo que le hice a Baby Rasta fuera solo una broma de bully de elemental comparado a lo que le esperaba a esta aleluya de mierda pero no me animaba. Por lo menos no hasta que cerraba los ojos en la noche y solo pensaba en mi amada Valeria abierta de piernas con un saxofón insertado en el culo y viniéndose en la pinga del Líder Juvenil, el flamante músico de coro pentecostal. La verdad es que más peso el odio que el amor así aprendí a hacerme el pendejo. A besar y no sentir nada más que labios en mi boca, a verla meando con la puerta abierta y lograr que el bicho no se me parase. Vivía indiferente. La indiferencia la convertí en odio. El odio lo quise convertir en complot. Así que me digne de valor y quise planear algo para escarmentar a la perra así que comencé a seguirla. Aprendí sus rutinas y donde se metía. Yo no soy pendejo.

Una tarde soleada de finales de siglo 20 me entregué a la maldad. Armado de un bidón de gasolina cortesía de Gulf y unos fósforos de las estrellitas rojas me dirigí a Adjuntas lleno de cólera y me llevaba al que sea de por medio. Luego de 3 iguanas muertas y esquivar animales de ganado llegué a la casa del susodicho. El olor de gasolina me tenia espumando saliva pero más las ganas de vengarme de esa maldita zorra. Me bajé del auto y comencé mi ruta de odio digna de la Santa Inquisición con mi bidón de gasolina y un bulto el cual abrí con intenciones macabras. Me visto subo las escaleras y el eco de jadeos y gemidos me carcomen la mente. Pateo la puerta y veo a  mi chica en cuatro patas con el Líder dándole pa bajo.

merdosatan

¡Ajá! ¡Así te quería ver zorra!“, le dije.

“AAAHHH es el Diablo!”

“Si puta es el Diablo con cara de mierda y vengo a llevarte a ti y al bicho de este cabrón al infierno”

“No, no es lo que tu crees Merdo’, yo te amo”.

“Tu lo que amas es el bicho y hoy le mamarás el bicho a Satán”

Prendí un fósforo y con el contacto de la gasolina la casa comenzó a prender en fuego. Los gritos de agonía y desesperación de dos seres humanos ardiendo en candela eran música para mis oídos mientras yo me reía de lo lindo de mis más honorables acciones pues de una vez y por todas me había dado a respetar. De ahí para lante supe que mujeres sucias hay de toda denominación y que jamás y nunca me dejaré de joder de una pentecostal más. La mujer que ande con Merdócrata tendrá que respetarme como lo que soy: una basura cibernética.

merdofuego

Ahora cada vez que veo una mujer con falda mahón tiene mi desprecio sexual, aunque me pregunto, ¿Cómo será bellaquearle a una Testigo de Jehová?

Mujeres: Criaturas malignas, cabronas y encantadoras

Cosa cabrona. Las mujeres. ¿Quién puede vivir sin ellas? ¿¡Pero quién puede entenderlas a ellas!? Un buen amigo mío me dijo que las mujeres son criaturas que “No son para entenderlas sino para amarlas y quererlas”… aunque honestamente, ese amigo mío era un bellaco malo so que no sé por qué su línea de pensamiento pero hace sentido de cierta manera. Las mujeres son unas criaturas completamente raras. Están cabronas. De hecho, están tan cabronas que sangran mensualmente por 7 días corridos y no se mueren. ¿Weird verdad? Una criatura que le pasa eso hay que tenerle un respeto cabrón. Desafían a la muerte. Ah carajo, la mujer es algo tan especial que merece su sitial especial en este blog y un post, porque así de cool soy.

Creo que todos estamos de acuerdo con una cosa en particular: las mujeres deben de venir con un manual. Este manual debe de venir con unas instrucciones a seguir el cual nos diga cómo proceder con las pendejases, gustos y cabronerías que te expone una mujer en el transcurso de su vida y cómo lidiar con las mismas. Las mujeres no son cosa fácil, compañeros. Son criaturas que hay que saber como estudiarlas para poder uno saber como cómo culo proceder. ¿Por qué una chica se pone un mahón (jeans) tan apretados que si se tira un peo hoy le sale el miércoles de la semana que viene y le molesta que le estén viendo el booty? ¿Por qué una cabrona viene y se pone un traje con un escote bien hijo de puta y se encojona porque uno le está viendo la raja entre las tetas? ¿Por qué en San Valentín te piden sencillez y amor en sus regalos y le compras un Butterfinger derretito de Walgreens y te dejan de hablar por una semana? No le veo el puto sentido. Pero la smujeres si le ven ese sentido. Te hacen sentir bruto.

El cabrón de la foto que se encuentra a la derecha está leyendo un manual para poder comprender una mujer y tiene cara de “ok, me jodí” y no es para menos. Yo puedo entender a las mujeres que la gran mayoría de los hombres de mi país, pero es obvio, yo soy Merdócrata, estoy por encima al promedio, pero tampoco puedo ser tan hijo de puta que deje en el abandono a mis colegas hombrunos.

Ellas, o sea, las mujeres se jactan de que no las entendemos y nos pelan por ello. Se reúnen como en cónclave cuando sales para la disco, Chili’s o a comer Papas Locas y son como hienas que se aglomeran para buscar una víctima y luego la atacan. Esta víctima puede llamarse de cualquier nombre, Juan, Edgardo, Jorge, tire el nombre que sea. Este sujeto será analizado e interpretado a conveniencia de la mujer que sea.  Dirán si está bueno, que si tiene el culito respingón o que si tiene una barba pendeja (cosa pendeja porque no hay nada que diga “soy hombre” más que una puta barba) y seguirán en esos menesteres.

Pero el peor enemigo de la mujer es la mujer misma. Si son como hienas cuándo hablan de hombres, cuando se habla sobre otra mujer son como putas pirañas mi hermano. Y reto yo, Merdócrata, en mi blog, que una mujer me diga que las mujeres en su mayoría no critican a otras mujeres que encuentran sobre su radar. ‘Mira que ridícula” … “¿Vistes sus zapatos?” … “Mira como enseña las tetas, que puta es”. Mierdas así dicen mi hermano. Cosa cabrona. Y ojo, que si esa mujer tiene un traje similar a una de ellas entonces están que organizan su propio pelotón de fusilamiento. Nosotros los hombres nos importa realmente un bicho eso de vernos iguales. Lo máximo que hacemos es que jodemos con el chiste ese de “mira, vamos a tocar juntos en la misma orquesta” y todo queda ahí. Cuando un welebicho se me acerca y me ve mis Jordans, lo pongo a capotear (figurativamente) y le exhorto a que las compre. That’s it! Y si las compra, entonces, implanto moda. Con las mujeres no puedes hacer eso. Una mujer quiere lucir siempre única y especial no obstante son víctimas de la moda. Es como tener a motherfucking Rambo y verlo expresarse en contra de la pena de muerte. Ya sabes, un mind-fuck sin sentido.

Las mujeres pueden ser demonias. Muchas les gusta los revoluces y los trucos. Como dice  mi Pana Gillito, pueden ser unas güireras y seteadoras. Mujeres que pueden buscarnos enemistarnos de los panas que pueden ser hasta casi hermanos nuestros de toda la vida que por tal de nosotros poder complacer a esa noviecita tan rica que tenemos tenemos que borrarlos de nuestros círculos de amistad. Peor aún cuando uno tiene amigas chicas. Si tiene un toto es mi enemiga. No mi hermano, cosa cabrona… Entonces tiene que uno lidiar con los ataques de cuernos y la pendejá. Te revisan las llamadas, mensajes de texto, te huelen los calzoncillos, las camisas. El mero hecho que tenga condones en la gaveta de alfrente del carro y tu mujer que me lees, te hayas amarrado las trompas para no poder quedar preña no significa que estoy chingando en otro lado. ¿Nunca pensaste que se los pude haber guardado a un amigo? Porque nosotros los hombres somos serviciales y como hermanos. Los condones los guardamos y nos preocupamos por la seguridad sexual de nuestros hermanos. Las diablas no comprenden eso.

Sobre las cabronas. ¿Qué decir? Le hacen honor al nombre. ¿Nunca han sabido de esas que ni comen ni deja comer? Hay unas locas por ahí que no saben decirle adiós a las relaciones. Unas que simplemente te dejaron como pamper cagao o que tu dejaste porque era una bicha contigo 24/7… pero seguramente te dejó a ti. Te dejó por múltiples razones pero lo único que le salió de la boca fue un “no eres tu, soy yo” para irse con un negro de apellido Ayala de Loiza con una pinga 4″ pulgadas mas grande que la tuya que parece un brazo de nene. Tu sabes, depre total pero reiciste tu vida. ¿Luego qué? Ella regresó y quiere reclamar lo que ella entiende que es de su propiedad: Tu pinga corazón. Pero ese corazón ya le pertenece a otra mujer y entonces es cuando empieza a arder troya. La muy puta te llama y te empieza a lanzar texto sobre “añoro tus caricias”, “recuerdo tu sonrisa” y el clásico “recuerdo la suavidad de tus bolas”…. cosas que nos hacen flaquear de nuevo. La tentación es fuerte. Ellas saben que somos débiles de carne. Dios nos hiso así 😦 ¿Qué puñeta podemos hacer?

¿Llorar?

no

¿Sufrir?

quizás

¿Recordar?

puede ser

¿Bellaquear?

si tengo suerte…

No amigo mío… llegarás al punto en donde ni amarrándote la pinga podrás detenerte. Una mujer sabe que si se lo propone, el pedobear ese de Arriaga dejaría de dar puñalás de carne con su micro-bicho y hasta metería mano con ella. Las mujeres son íntimas, únicas y sobre todo encantadoras.

Es el último tipo de mujer que vamos a discutir en este post y no por eso es que valga manos. Una mujer encantadora… uff… todos queremos tener una. Esa mujer que simplemente no podamos dejar de verla porque nos agrada como es que luce a la vista esa preciosidad de ojos celeste, esa piel tan suavecita, esos cocos bravos…. coño, es que la mujer es perfecta de por si. Yo siempre he dicho que no hay más macho que un maricón porque para aguantar un miembro de 8 pulgadas por el culo hay que ser tremendo hombre pa soportarlo. Pero lo segundo a que más te acerca a ser todo un hombre es que te acompañe esa hermosura de mujer. Cuando tienes tremendo ejemplar de hembra a tu lado tu puedes ser gordito o flaquito, mellao o con los dientes como tiburón por tus asquerosas andanas. ¿No obstante te siente tan realizado verdad? ¿Por qué? Porque ella te tiene a su merced. Pajarito… AQUI!!! te jodiste. Cuando eso pasa quién contra ella, ¿verdad? Es difícil cuando tienes una mujer que realmente te ha encantado y sabes que realmente no es para ti. Solo desearías que el Invader #1 entrara por la puerta de tu casa y te diera figa con una cuchilla de matar cerdos y que te diga al oido “mamabicho, es hora de que termine tu sufrimiento” … y pues, abrases la muerte.

Pero no todas las mujeres son así mi gente. En este mundo hay tanta variedad que es ridículo. Eso sí, esto es como cuando uno busca un artículo de internet para una clase de la universidad. Hay mucha información en tantos lados pero hay que separar entre lo bueno y lo mierda y eso es lo que pasa con las chicas. Hay que saber cuál es la que realmente merece de tu cariño y afecto incondicional. ¿Porque sabes algo? Todos merecemos ser felices, seas hombre o mujer. No queremos algo que sea incompatible. Tampoco queremos algo que sea igual a nosotros. Porque hey, si quisieramos algo igual a nosotros mejor nos hacemos la puñeta frente a un espejo. Lo que queremos es a alguien que nos complemente y del buen complemento es que nace una relación fructífera y un amor puro y genuino. Eso no te garantiza a ser feliz porque la felicidad es algo que se pone a prueba siempre. Pero qué carajo, te sentirás aliviado que esa persona que comparte tu cama es una mujer que realmente te la mereces y que tu te mereces a ella.

Ahora, mamabichos, no digan que Merdócrata es realmente una mujer que se hace pasar por macho con rostro de excremento para poder solucionar los problemas bicho-vaginales de la humanidad. (¿Oh quizás lo soy? *wink*) Solo entiendo que todo el mundo tiene derecho a ser feliz sin lastimar a nadie.

Cojan consejo chicas.

El Hijo de Puta que hay en mí

Todos nosotros somos personas las cuales tenemos múltiples personalidades. Esa mierda de que la gente que es bipolar son las únicas que padecen de esta mierda es falsa. Todos influimos de maneras muy distintas a la hora de demostrar qué y quienes somos. No necesariamente el hecho de que yo me considere una persona feliz significa que realmente lo sea. Quizás dentro habita un depresivo que se quiere volar la tapa de los sesos con una escopeta y dejar la pared de la casa decorada con cantitos de cráneo y encéfalo. (mmm me relambo). ¡Cojones, es! El ser humano siempre ha sido una criatura extraña y abstracta el cual siempre tiene formas de demostrar sus sentimientos y tiene ese poder único de poder demostrar estos sentimientos y proyectarlos en el mundo.

Pero este blog no es para educar a la gente con palabrería técnica. Aquí estamos para hablar la mierda como es. Yo soy de los que piensa que todo el mundo tiene un hijo-e-puta dentro de sí. Solo basta con que a uno le opriman los botones que son en el momento exacto, a la hora exacta para que uno actúe y se dedique a ser todo un patea culos. Todos tenemos ese rinconcito oscuro dentro de nuestra alma. Ese rincón es donde podemos contener a ese otro yo que está encadenado. Loco por salir. Ese yo alterno que lo que quiere es desfogarse y cobrar cuentas a todo mamabicho que nos ha hecho un daño en nuestra vida.

Ese hijo de puta que está dentro de ti, canto de cabrón, es como un bebe que se alimenta, solo que este bebe tu no le vas a dar teta, so pendejo, sino que se alimenta de otra forma. Se alimenta de algo que le llamaremos energía negativa. ¿Qué culo es eso de energía negativa? Pues sencillamente estas pendejases que te pasan en el día a día que realmente te amargan la existencia. La Energía Negativa se compone de tres cosas:

  1. Pendejería: Que es cuando la gente actúa como que changa y en la lenta. Pajuatos que se hacen los pendejos para salirse con la suya.
  2. Cabronería: Cuando te da dolores de cabeza y migraña las actitudes de tus conciudadanos (búscalo en el diccionario, mamabicho)
  3. Mariconería: Es cuando las actitudes de los individuos te caen como si Karl Malone te lo estuviera metiendo por el culo.
Toda esta mierda se acumula y es entonces cuando se convierte en la energía negativa que alimenta al hijo de puta que tenemos adentro.
Hay que tener una cosa aclarada, mi estimado lector. El Hijo de Puta que llevas en tu interior es un personaje que te quieres guardar. Quizás hasta deberías hacerlo pues éste realmente te puede descojonar la vida para bien o para mal. Tu tienes un Yo-Malo. Ese Yo-Malo lo que quiere es cabrearse y despotricar contra todos los cabrones que te quisieron joder y aunque eso suene lindo y bello siempre te pasará que ese Yo-Malo (que es el nombre alterno al Hijo de Puta que Hay en Mí) provocará daños laterales.
¿Nunca te ha pasado que te levantas con el bicho parao’ con mal humor y entonces empiezas a hablarle estrujado a tu mamá, a tu papá a tu hermanito Pepe, a tu tití, en fin a todo el mundo? Puedes decir cosas horribles como cagarte en Dios en Viernes Santo en una misa. Cosa cabrona. ¿Entiendes? Ofendiste al Padre, al rebaño, los monaguillos y a Dios y nada jode tan cabrón que la furia de Dios en tus costillas. Pregúntale a Lucifer que se cagó en quién lo hiso cuando lo mandaron a la tierra y lo volvieron serpiente para que se mamara un bicho por la eternidad. El punto es, El Hijo de Puta que llevas dentro merece que lo calmes.
¿Pero cómo calmo a este cabrón?
Pendejo no puedes. Lo siento. Si esperabas que te diera una respuesta a esto te haz mandado a joder. ¿Por qué? Porque El HIjo de Puta que tienes en  tu ser es parte de tu personalidad. That’s it! Serías todo un pendejo si lo negaras. Lo que tienes primero que todo es reconocerte a ti mismo y no mercadearte como lo que realmente no eres. Eres un tipo que sufre, so pendejo. Un tipo que no eres completamente felíz. Nadie es completamnte felíz. NADIE. Todos tenemos nuestros ánimos y ganas de pasarla bien y ganas de arrancarle las uñas con un alicate a alguien. Tu eres un conjunto de cosas.
Yo, Merdócrata soy un tipo good looking y tengo la pinga enorme.  La tengo tan enorme que hasta lo escribí en “bold” . No por eso significa que soy una persona felíz conmigo mismo 24/7. No funciona así. Yo tengo sentimientos aunque sea un pedazo de mierda, ¿sabías? No todo lo que me pasa es bueno. Me encojonan tantas cosas y la mayoría de las mismas las resuelvo con mirar al cielo y exclamar “¡Me cago en la hostia! “. No por eso la gente me odia y muchos menos me vuelvo menos ser humano. ¡Al contrario! Mucha gente aprecia a los que se defecan en el pan sagrado porque simplemente se vuelven sinceros con ellos mismos.
Moraleja. El Hijo de Puta que llevas contigo es parte de lo que te define como individuo. ¡Déjalo salir! He aquí un listado de los mejores exponentes del “Hijo de Puta que hay en mí”.
  • Danny Rivera
  • Tito Rojas
  • El Cano Estremera
  • Flor Meléndez
  • Tío Maneco
  • Luisito Vigoreaux
  • Thomas Rivera Schatz
  • Harold Camping (mención honorífica)
Estos hijos de la gran puta duermen tranquilos. Tienen el mundo bajo sus pies. ¿Saben por qué? Porque son sinceros y no se mienten a sí mismos. No hay nada más bonito en esta vida que uno estar claro en lo que es, así seas un cabrón salsero periquero de los 1970 (Héctor Lavoe RIP).
Respétate a tí mismo y contigo poníendo a Dios por delante, demuéstrale al mundo lo que eres…
Un Tremendo Hijo de Puta.