Puerto Rico… déjese de pendejases y póngase a trabajar… 

Por: El Escarabajo

 

¡Saludos queridos lectores! Hace no tanto atrás yo mencioné que iba a escribir sobre los cupones y el mantengo en Puerto Rico. Concluí que sería mejor hablarles sobre las consecuencias del “cuponeo” , el vivir de la teta del gobierno, la politiquería y nuestra apatía e indiferencia como pueblo.

Recientemente la profesora Linda I. Colón Reyes, de Estudios Generales de la UPR de Río Piedras, publicó el libro Sobrevivencia, pobreza y “mantengo”-La política asistencialista estadounidense en Puerto  Rico: el PAN y el TANF (Ediciones Callejón, 2011). De manera analítica, precisa y académica, Colón muestra por medio de gran cantidad de tablas y diagramas las cantidades y porcientos de las diversas poblaciones en sus respectivas épocas que han recibido las ayudas del gobierno. El prólogo del libro, titulado El Mendigo Que Se Creía Rico, fue escrito por el profesor Héctor Meléndez Lugo. El prólogo del libro es lo suficientemente aterrador o controversial (depende de cuan consciente o no usted esté de nuestra situación social y la del resto del mundo) para poner a cual quiera a pensar y a reflexionar.

Meléndez comienza diciendo que Puerto Rico se cree un mito de algo que no es: que somos una nación del “primer mundo”. Sobre esto Meléndez dice esta extensa cita:

“Es extensa la mitología en Puerto Rico de que esta isla antillana pertenece al “primer mundo”  y está por encima del llamado tercer mundo y de la generalidad de los estados nacionales del globo que, desde distintos grados de debilidad, intentan desarrollar sus economías frente a mil obstáculos. En general, las cientos de naciones del mundo moderno deben de abrirse como empresas. Bajo presión de su necesidad de avanzar y de las luchas sociales a su interior, modifican progresivamente sus regímenes jurídico-políticos, sus Estados. En cambio, Puerto Rico está en otro espacio: está fuera del barrio malo que es el mercado mundial. Pero ¿en cuál espacio está?

Puerto Rico no se corresponde con ningún grupo o zona de países de los que el análisis social suele formular. Esto ha facilitado una operación ideológica muy difundida en la Isla: identificar a Puerto Rico con el llamado primer mundo, ya que la Isla está en buena medida integrada a Estados Unidos en lo social, cultural, político y legal. En Puerto Rico, hay una intensa circulación de mercancías y dinero; y el “estilo de vida” dominante es el de Estados Unidos, la nación más rica y militarmente poderosa del mundo, nada menos…

No llega Puerto Rico, pues, a ser siquiera del “tercer mundo”. Los países a que se refiere esta frase frecuentemente han trazado estrategias nacionales de desarrollo agrícola e industrial. Puerto Rico carece de estrategia propia. Todavía debe hacerse como país, aunque esto sea difícil de entender para la mentalidad acostumbrada a una abundancia artificialmente bombeada. Hasta doctores ilustrados exigen que la Universidad de Puerto Rico imite rigurosamente las academias del primer mundo.

En ámbitos internacionales en la década de 1950, se empezó a hablar de un pequeño “primer mundo” compuesto por los países más ricos y poderosos, un “segundo mundo” compuesto por los países socialistas que existían entonces y un “tercer mundo” constituido por el resto del globo. Diversos autores indican que, desde fines del siglo XX, la concentración y centralización del capital transnacional han sido tan implacables que ni siquiera existe ya el “tercer mundo”, pues se debilitaron o destruyeron las estrategias de desarrollo de numerosos países subordinados y pobres, si bien en el presente puede que estén repuntando en varios casos, por ejemplo con los proyectos socializantes en Suramérica y en otros en distintas regiones. Desde los años noventa, algunos sociólogos hablan de un “cuarto mundo”, constituido por países, regiones o masas sociales en todos los continentes, que viven al margen de la producción, del mercado legal y de la riqueza. Puerto Rico tiene algo de esto”.

¿Qué quiere decir toda la mierda que acabo de mencionar? Que no estamos mal. Estamos

malísimos.  No tenemos industria, ni agricultura. No somos del “primer mundo”, como siempre nos han hecho creer. Peor. Posiblemente somos del “cuarto mundo”. Si usted  cree que estamos bien que por tener carro, jangueo, playstation, moteles comodos, mascotas que se tratan al nivel de personas y otras mierdas más. Piénselo dos veces. ¡NO! Hay que dejar la politiquería barata y educar a una población que lleva cuatro generaciones de mantenida. Gente… lo que viene no está fácil…