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Elvis El Conejo Diabólico

Conocí a una amiga y esta amiga tenía unas fantasías locas de tener consigo unos animlitos especial. Ella me hablaba de que quería un burrito, una llama y una cucaracha ¡Ah! Pero lo que ella más quería era un conejito. Pero no cualquier tipo de conejito. No, nonono, ella quería un conejo de raza “lion head”. Los conejos lion head son como que normales pero tienen la cabeza pelúa como un león o el bicho mío. Bueno, la cosa es que yo quise en un momento acompañarla a un pet shop y hacerle pasar un momento fenomenal a ella. Tu sabes, quién sabe si con gestos tiernos la llegaba a conquistar y sabrá Dios que más. Llegó el día y fuimos a ese Pet Shop. Uno no muy famoso pero ubicado en el oeste de la isla y nos acercamos al sitio pues corrían rumores de que los famosos conejos lion head habían llegado allí. La chica estaba exitada. Por fin tendría su mascota y yo en mi mente pensando que con un conejo me daba ella su corazón y partes íntimas. Caminamos por toda la tienda en búsqueda de los conejos no sin antes pararnos en las peceras y ver que tan aburrido son los peses, vimos culebras, ratones y cuanta mierda hay pero lamentablemente no vimos el paradero de los lion head. Ella se puso triste y si ella se pone triste entonces yo me pongo peor porque entonces se me jode el guiso con la grilla.  Fue entonces cuando divisé este bello conejo de la foto que les mostraré  continuación:

Era un conejo verdaderamente hermoso. Cabello gris, negro y blanco y unas orejotas cabronamente largas. La chica se desvivió al verlo me dijo que lo quería. Lo compramos. Ella se llevo su jaulita color violeta y pendejerías para el conejo. Esa mujer estaba tan felíz… Tanto así que cuando nos fuimos del lugar ella se despidió de mi no sin antes soltar a Elvis (así nombro al susodicho animal) dentro de su carro y conducir a su casa con el conejo en la falda sin importarle si el cabrón conejo se le meaba o cagaba encima. Su amor hacia ese animal iba más allá a los orines y la mierda. Esta mujer amaba ese animal. Su familia estaba llena de felicidad y no era para menos. Ellos son amantes de las mascotas y un nuevo miembro de la familia estaba por llegar y ser la sensación de la casa.  Yo estaba muy seguro de eso. Y efectivamente eso fue lo que pasó. Por teléfono ella me llamaba y me decía cómo es que Elvis había sido todo un querendón. Los nenes lo adoraban, su madre lo apapachaba, ella lo cargaba de allá para acá y de acá para allá. Era un amor cuadrúpedo.

Pasó el tiempo y nos volvimos pareja y llegué a quedarme en su hogar varias veces. La pasaba chilin, chilin… bueno no les voy a menir. Hubo algo que me incomodaba. Era la existencia de un canino llamado Chowder. Chowder es arameo para “perro infernal”. Ese perro estaba más que cabrón. Ese perro jamás me quiso con cariño. Recuerdo que cuando pise la casa de mi amiga por primera vez ese perro quería comerme. ¿Era un pitbull? ¿Un Dogo Argentino? Cojones, era un maltese. Pero este maltese me jodía a mi personalmente y se ponía como un puto león. El perro estaba cabrón. Su primera muestra de cariño fue morderme un dedo el muy hijo de puta. Chowder no me simpatizó. El era un perro dos caras. A fuego con todo el mundo, ah, pero si Merdócrata anda de cerca pues me jodía porque comenzaba el caos. Ladraba feo con cojones. Era una mezcla de ladrido con chillido. Algo así como un “Ááá….áááa….ááááa…á..Á”. Me inchaba los webos.

Un día mi amiga se va a trabajar y me deja a mi a cargo de su perro. Me dice que lo deje suelto dentro de la casa porque de esa manera no me ladraba y era más simpaticón conmigo. Tenían que conocer ese perro. Suelto venía a lamerme las manos y era tierno si es que ella estaba cerca, rápido que daba la espalda se ponía cabrón conmigo. Me mordió en tantas ocasiones, puñeta dios, estaba cabrón. Pues nada, yo le dije a mi chica que no había problema que se lo cuidaba en lo que ella llegaba. Lo primero que hizo al soltarlo y ella irse al trabajo fue correr como demente y comenzar a tumbar cosas dentro de la casa. Tenía déficit de atención con hiperactividad; súmele que tenía problemas incontinencia urinaria. En una estaba yo corretiándolo por la casa porque acababa de meterse en el baño y se había robado un poco de papel de limpiarse el culo. Corrí como demente y el se me escondía hasta que de momento mi pié patinó en uno de sus charquitos de meau caí de espaldas y me di con la mesa de la cocina fuertemente en la nuca.

Pierdo el conocimiento…

Me levanto y estoy acostado en la cama de mi jeva. ¿Cómo carajo llego ahí? No tengo ni puta idea los juro. Solo les puedo decir que lo que pasó después de eso ha sido una de las cosas más absurdas que he vivido en mi existencia.

“¡Levantate  cabrón!”, me dijo la voz. Mire a mi lado y estaba Elvis al lado de la cama. “¡¿Quién carajo es?!” dije yo y el conejo me dijo “Soy yo welebicho”, tu sabes socio lo que hice, ¿verdad? Se me salió toda la mierda del intestino. Sorprendido, asustado, me quedé en shock mientras esuchaba a Elvis hablarme: “Te caíste como un pendejo tuve que subirte aquí a la cama. Oh Merdo, nececito un amigo.”, me dijo el conejito con sus orejitas caídas, “no puedo más con esta familia en especial con mi ama. Estos humanos están cabrones. Yo me la paso todo el dia comiendo mierda en mi jaulita (literalmente) y ella no me quiere dejar salir afuera porque dice que Elvis es un comelón. Porque Elvis se la pasa jodiendo las paredes y haciendo “fofi” por todos lados. Me duele de parte de ella. Porque el muy cabrón de Chowder se mea en todos lados y yo, que a penas cago bolitas me regañan o sea, jelou, ¿Cuál es el show de mi ama? Me tiene bien encojonau, puñeta. Yo no soporto mi vida…”

El conejito se sinceró y se me trepó en mi pecho pelú y comienza a hablarme:

“Merdócrata yo se que tu eres un cabrón y mereses que tu mujer te pegue cuernos y tus blogs son una mierda, pero eres la única persona real con quien puedo sacarme esto de encima. Chacho, te digo. Todo empezó mal desde el día uno. Soy una chica. Tengo criquita. ¿Me ves bicho? No, ¿Por qué? Porque soy nena, Merdócrata. Desde el día uno esta… cabr…. desquiciada me hace llamar Elvis. You know, Elvis, es como si tu Merdócrata te hicieras llamar Angie Rivera o un nombre así de mierda. Tu sabes, nada cool. Me gusta ser femenina. Me encabrono, me faltó el respeto. Luego la muy dick me da de comer unas mierdas ahí que son como unos palitos verdes. ¿Qué mierda es esa? ¿Dónde está el arroz blanco, las patitas de cerdo, la cerveza? jaja, dije cerveza? Ay Merdo, si yo lo que hago es tomar agua de un envase plástico y yo tengo que pasarla la lengua a un pinguito de metal ahí para que me suelte unas gotitas. Cualquier cabrón se muere de sed. Ustedes par de cabrones se ajuman en las madrugadas y se dedican a chichar y a tirarse peos. ¿Yo? Yo solo tengo que quedarme aquí solitario, moviendo mi naricita y ver a ese puto pez Tofu hacer un carajo. Yo… yo no quiero ser como Tofu… Yo quiero vivir. Quiero salir. Quiero ser libre. Merdo, por favor… haz… haz algo…”

Las palabras del animalito me cautivaron y su silencio fue automático rápido que Chowder entró al cuarto y se acercó al conejo.

“Merdo… a…yu…da…me… 😥  ”

Mi corazón no pudo más, agarré a Elvis fuertemente, patié el puto perro y me lancé por la ventana del cuarto. Se le olvidó que esas ventanas son Miami. Me dolió, me cagué en D##s, y corrí, corrí rápido rápido rapidísimo. Con lágrimas en mis ojos de pena y una sonrisa tímida, Elvis se acurrucaba en mis brazos mientras yo, monte adentro me adentraba. Sentí la necesidad de amar. Supe por primera vez la importancia de salvar un animal. Quise darle la experiencia única de ser libre, de poder vivir. Quise que su mundo tuviera un sentido. Mi corazón se ponía blandito y mis pulmones a penas bombeaban aire. El corazón se me quería salir de la boca.  Bajo por la maleza, cruzo una carretera y no me percato que un hijo de mil putas conduce borracho. No me divisa y me da un cantazo bien cabrón yo soy arrastrado por la brea y Elvis vuela por los aires.

A penas mierda puedo recordar, solo veo sangre en mis manos, las patrullas de la policía y un agente de la Defensa Civil… una carita puedo divisar al otro lado del camino. Es el cabrón de Elvis que se escondía en unos escombros que hacían en la orillita. El público aparece en la escena. Me ven cagao, meao y adolorido. Entre ellos hay un niñito blanquito, pelú y cabello ricito. Recoge a mi buen amigo Elvis, y es entonces cuando del paradero de mi compañero de viaje y fatídicas aventuras no vuelvo a saber.

Ya han pasado 7 meses de este suceso. Me recuperé de mis heridas, mi relación con mi amiga ha estado bastante aceptable y Chowder sigue siendo el mismo hijo de perra que siempre fue. Pero cada vez que llevo a mi pareja a trabajar siempre me detengo en el mismo lugar donde perdí de vista a mi amigo Elvis. Apago el carro, me siento sobre el bonete y miro hacia el cielo rogándole a los cielos que en algún lugar  mi poco comprendido amigo haya conocido la alegría eterna.

“¿Dónde estás querido amigo? ¿Me escuchas?” – Grito a los vientos – “¡Quiero que seas feliz!”

Cierro mis ojos, escucho el silencio. Imagino… Imagino que en algún lugar de este mundo sus orejitas se paran y me responde mi conejito:

"Gracias Merdo... Ya soy feliz"

Te quiero Elvis

Mujeres: Criaturas malignas, cabronas y encantadoras

Cosa cabrona. Las mujeres. ¿Quién puede vivir sin ellas? ¿¡Pero quién puede entenderlas a ellas!? Un buen amigo mío me dijo que las mujeres son criaturas que “No son para entenderlas sino para amarlas y quererlas”… aunque honestamente, ese amigo mío era un bellaco malo so que no sé por qué su línea de pensamiento pero hace sentido de cierta manera. Las mujeres son unas criaturas completamente raras. Están cabronas. De hecho, están tan cabronas que sangran mensualmente por 7 días corridos y no se mueren. ¿Weird verdad? Una criatura que le pasa eso hay que tenerle un respeto cabrón. Desafían a la muerte. Ah carajo, la mujer es algo tan especial que merece su sitial especial en este blog y un post, porque así de cool soy.

Creo que todos estamos de acuerdo con una cosa en particular: las mujeres deben de venir con un manual. Este manual debe de venir con unas instrucciones a seguir el cual nos diga cómo proceder con las pendejases, gustos y cabronerías que te expone una mujer en el transcurso de su vida y cómo lidiar con las mismas. Las mujeres no son cosa fácil, compañeros. Son criaturas que hay que saber como estudiarlas para poder uno saber como cómo culo proceder. ¿Por qué una chica se pone un mahón (jeans) tan apretados que si se tira un peo hoy le sale el miércoles de la semana que viene y le molesta que le estén viendo el booty? ¿Por qué una cabrona viene y se pone un traje con un escote bien hijo de puta y se encojona porque uno le está viendo la raja entre las tetas? ¿Por qué en San Valentín te piden sencillez y amor en sus regalos y le compras un Butterfinger derretito de Walgreens y te dejan de hablar por una semana? No le veo el puto sentido. Pero la smujeres si le ven ese sentido. Te hacen sentir bruto.

El cabrón de la foto que se encuentra a la derecha está leyendo un manual para poder comprender una mujer y tiene cara de “ok, me jodí” y no es para menos. Yo puedo entender a las mujeres que la gran mayoría de los hombres de mi país, pero es obvio, yo soy Merdócrata, estoy por encima al promedio, pero tampoco puedo ser tan hijo de puta que deje en el abandono a mis colegas hombrunos.

Ellas, o sea, las mujeres se jactan de que no las entendemos y nos pelan por ello. Se reúnen como en cónclave cuando sales para la disco, Chili’s o a comer Papas Locas y son como hienas que se aglomeran para buscar una víctima y luego la atacan. Esta víctima puede llamarse de cualquier nombre, Juan, Edgardo, Jorge, tire el nombre que sea. Este sujeto será analizado e interpretado a conveniencia de la mujer que sea.  Dirán si está bueno, que si tiene el culito respingón o que si tiene una barba pendeja (cosa pendeja porque no hay nada que diga “soy hombre” más que una puta barba) y seguirán en esos menesteres.

Pero el peor enemigo de la mujer es la mujer misma. Si son como hienas cuándo hablan de hombres, cuando se habla sobre otra mujer son como putas pirañas mi hermano. Y reto yo, Merdócrata, en mi blog, que una mujer me diga que las mujeres en su mayoría no critican a otras mujeres que encuentran sobre su radar. ‘Mira que ridícula” … “¿Vistes sus zapatos?” … “Mira como enseña las tetas, que puta es”. Mierdas así dicen mi hermano. Cosa cabrona. Y ojo, que si esa mujer tiene un traje similar a una de ellas entonces están que organizan su propio pelotón de fusilamiento. Nosotros los hombres nos importa realmente un bicho eso de vernos iguales. Lo máximo que hacemos es que jodemos con el chiste ese de “mira, vamos a tocar juntos en la misma orquesta” y todo queda ahí. Cuando un welebicho se me acerca y me ve mis Jordans, lo pongo a capotear (figurativamente) y le exhorto a que las compre. That’s it! Y si las compra, entonces, implanto moda. Con las mujeres no puedes hacer eso. Una mujer quiere lucir siempre única y especial no obstante son víctimas de la moda. Es como tener a motherfucking Rambo y verlo expresarse en contra de la pena de muerte. Ya sabes, un mind-fuck sin sentido.

Las mujeres pueden ser demonias. Muchas les gusta los revoluces y los trucos. Como dice  mi Pana Gillito, pueden ser unas güireras y seteadoras. Mujeres que pueden buscarnos enemistarnos de los panas que pueden ser hasta casi hermanos nuestros de toda la vida que por tal de nosotros poder complacer a esa noviecita tan rica que tenemos tenemos que borrarlos de nuestros círculos de amistad. Peor aún cuando uno tiene amigas chicas. Si tiene un toto es mi enemiga. No mi hermano, cosa cabrona… Entonces tiene que uno lidiar con los ataques de cuernos y la pendejá. Te revisan las llamadas, mensajes de texto, te huelen los calzoncillos, las camisas. El mero hecho que tenga condones en la gaveta de alfrente del carro y tu mujer que me lees, te hayas amarrado las trompas para no poder quedar preña no significa que estoy chingando en otro lado. ¿Nunca pensaste que se los pude haber guardado a un amigo? Porque nosotros los hombres somos serviciales y como hermanos. Los condones los guardamos y nos preocupamos por la seguridad sexual de nuestros hermanos. Las diablas no comprenden eso.

Sobre las cabronas. ¿Qué decir? Le hacen honor al nombre. ¿Nunca han sabido de esas que ni comen ni deja comer? Hay unas locas por ahí que no saben decirle adiós a las relaciones. Unas que simplemente te dejaron como pamper cagao o que tu dejaste porque era una bicha contigo 24/7… pero seguramente te dejó a ti. Te dejó por múltiples razones pero lo único que le salió de la boca fue un “no eres tu, soy yo” para irse con un negro de apellido Ayala de Loiza con una pinga 4″ pulgadas mas grande que la tuya que parece un brazo de nene. Tu sabes, depre total pero reiciste tu vida. ¿Luego qué? Ella regresó y quiere reclamar lo que ella entiende que es de su propiedad: Tu pinga corazón. Pero ese corazón ya le pertenece a otra mujer y entonces es cuando empieza a arder troya. La muy puta te llama y te empieza a lanzar texto sobre “añoro tus caricias”, “recuerdo tu sonrisa” y el clásico “recuerdo la suavidad de tus bolas”…. cosas que nos hacen flaquear de nuevo. La tentación es fuerte. Ellas saben que somos débiles de carne. Dios nos hiso así 😦 ¿Qué puñeta podemos hacer?

¿Llorar?

no

¿Sufrir?

quizás

¿Recordar?

puede ser

¿Bellaquear?

si tengo suerte…

No amigo mío… llegarás al punto en donde ni amarrándote la pinga podrás detenerte. Una mujer sabe que si se lo propone, el pedobear ese de Arriaga dejaría de dar puñalás de carne con su micro-bicho y hasta metería mano con ella. Las mujeres son íntimas, únicas y sobre todo encantadoras.

Es el último tipo de mujer que vamos a discutir en este post y no por eso es que valga manos. Una mujer encantadora… uff… todos queremos tener una. Esa mujer que simplemente no podamos dejar de verla porque nos agrada como es que luce a la vista esa preciosidad de ojos celeste, esa piel tan suavecita, esos cocos bravos…. coño, es que la mujer es perfecta de por si. Yo siempre he dicho que no hay más macho que un maricón porque para aguantar un miembro de 8 pulgadas por el culo hay que ser tremendo hombre pa soportarlo. Pero lo segundo a que más te acerca a ser todo un hombre es que te acompañe esa hermosura de mujer. Cuando tienes tremendo ejemplar de hembra a tu lado tu puedes ser gordito o flaquito, mellao o con los dientes como tiburón por tus asquerosas andanas. ¿No obstante te siente tan realizado verdad? ¿Por qué? Porque ella te tiene a su merced. Pajarito… AQUI!!! te jodiste. Cuando eso pasa quién contra ella, ¿verdad? Es difícil cuando tienes una mujer que realmente te ha encantado y sabes que realmente no es para ti. Solo desearías que el Invader #1 entrara por la puerta de tu casa y te diera figa con una cuchilla de matar cerdos y que te diga al oido “mamabicho, es hora de que termine tu sufrimiento” … y pues, abrases la muerte.

Pero no todas las mujeres son así mi gente. En este mundo hay tanta variedad que es ridículo. Eso sí, esto es como cuando uno busca un artículo de internet para una clase de la universidad. Hay mucha información en tantos lados pero hay que separar entre lo bueno y lo mierda y eso es lo que pasa con las chicas. Hay que saber cuál es la que realmente merece de tu cariño y afecto incondicional. ¿Porque sabes algo? Todos merecemos ser felices, seas hombre o mujer. No queremos algo que sea incompatible. Tampoco queremos algo que sea igual a nosotros. Porque hey, si quisieramos algo igual a nosotros mejor nos hacemos la puñeta frente a un espejo. Lo que queremos es a alguien que nos complemente y del buen complemento es que nace una relación fructífera y un amor puro y genuino. Eso no te garantiza a ser feliz porque la felicidad es algo que se pone a prueba siempre. Pero qué carajo, te sentirás aliviado que esa persona que comparte tu cama es una mujer que realmente te la mereces y que tu te mereces a ella.

Ahora, mamabichos, no digan que Merdócrata es realmente una mujer que se hace pasar por macho con rostro de excremento para poder solucionar los problemas bicho-vaginales de la humanidad. (¿Oh quizás lo soy? *wink*) Solo entiendo que todo el mundo tiene derecho a ser feliz sin lastimar a nadie.

Cojan consejo chicas.