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Carta de Odio a La Mujer Caballo

Hola a todos y todos lo cabrones que me siguen en mi mierda de blog. Aquí como siempre el maldito de Merdócrata para hablar las cosas como son. Porque así las siento. Hoy es un día bastante especial para mí porque estaré disfrutando de los placeres carnales que solo una tremenda hembra te puede ofrecer. Ustedes saben, yo siempre chichando mucho. Ustedes ya conocen esa faceta de mí. Hombre boricua, rostro de mierda, bicho enorme, you know. Estoy cabrón. Un polvo jamás me falta porque yo siempre he sido así, con el bicho dulzón. Cuando camino por las calles de Bayamón a visitar a jugar briscas por casa de mi pana Manny Colón las mujeres se me quedan viendo la maceta por encima del pantalón y de reojo noto como se pellizcan los pezones las una a la otra. Tanta concentración de bicho dentro de mis pantalones les hace palpitar la crica.  Pero hay una cabrona que la crica no le ha dejado de palpitar desde que la dejé como la puta que es y me refiero a la Mujer Caballo.

¡Oh Mujer Caballo! Aún con ganas de joder. Resulta compañeros que la muy cabrona ahora anda en un mood de stalker que no la aguanto más nada. Te explico. desde que se enteró de que ya no soy el mismo tipo aquel que podía soportar una mujer horripilante que no supiera chichar y queme exija un polvo decente cuando darle un pingazo a ella era como una tortura tala Hola cabrona. ¿Cómo estás? Espero que bien hija de mil putas. Últimamente me la he pasado cabrón en la vida. He visto mucho porno, de enanas y viejas petardas, he gastado mi dinero en rellenos de papa por todo puto Comerío y me tiro peos y me arropo para darme el gusto de tener la primicia de olerlos yo mismo. Le he dedicado a pensar y reflexionar sobre la cabrona Mujer Caballo y mierda, qué puedo decir, les tengo que contar que es la más puta de las mujeres.

Pero no es una puta buena, sino una puta mala. De esas que no quisieras tener en tu vida por vergüenza ajena. Porque ser puta no es malo, malo es cuando eres puta, cabrona, perra, sucia, bicha etcétera, toda esa mierda dentro de una misma mujer. ¡Hay puñeta! No sé ni como escribo toda esta mierda mientras no golpeo una pared. La muy puta quiere regresar conmigo. Extraña este bicho. Porque mi bicho es grande, hermoso y venoso. La cabeza siempre colorá y tronco firme. Esto es el mayor placer que puedo darle a una mujer. Pero tu, Mujer Caballo, no lo podrás disfrutar más. Creo que te hice un favor más que otra cosa. Me siento como Bruce Willis en Armageddon, sacrificando el bicho contigo. Deja eso. Yo me merezco algo más que tu, perra enferma. Cabrona, tu lo que pasa es que te enchulaste de la maceta pero no del hombre. ¿Y sabes qué? Te pderdiste una cosa espectacular. Yo soy algo más que bicho, Mujer Caballo, yo tengo sentimientos. Yo soy un cabrón que no solo lo mete por meterlo ni te destrozo el intestino sol por sentir el placer de verlo sangrar. Ninguna mierda de esas. Yo empeño mi corazón.

Empeño mi corazón, mi cuerpo y mi alma para que puedas tener frente a ti un hombre especial. Un hombre que rompe la expectativa de lo que es un hombre cualquiera. Conmigo tienes el paquete completo: Bicho y corazón, más bicho que corazón pero aún así tienes mi lado sentimental. Porque yo soy un tipo así de cool y radical. Porque si por mi fuera tuviera todas la mujeres del mundo y todas las que me siguieran en los Twitter o Facebook estarían desnudas lambiéndose las cricas y agarrándose las tetas por tal de complaserme y verme totalmente satisfecho. Soy un cabrón, soy un bellaco  y la droga del bellaco es la bellaquera. Pero yo me auto-regulo. Estoy cabrón. Yo me sacrifico para no llegar a ser un “Sex Offender” de la Blogósfera Boricua. Me sacrifico para que tengas en mi un ser… irresistiblemente sensual. ¿Cuántas cabronas quieren un hombre como yo? Muchas. ¿Qué muchas? ¡Todas! Pendeja y tu, tu Mujer Caballo, no sé qué mierda pasó por tu mente que pensaste, o creías que yo soy como una de esos animales que cabalgas, de los que pones el culo encima de su lomo y diriges a gusto y gana. Pero te equivocaste. Lo único que pudiste cabalgar fue el bicho mío (y mal por cierto) y bicho dirigiste tu, YO TE DIRIGÍ y la mierda es que perjuras y juras que tuviste el control de esta relación. Por eso es que te boté como la bolsa de mierda que eres y siempre fuiste y gracias a Dios o al Diablo que caí en cuenta y no cometí el error de convivir contigo o de peor aún, casarme, wákala. Tendríamos uno de los nenes más horribles del mundo. Ya me lo imagino, mitad mierda, mitad caballo. Completamente espanto. ¡Uy deja eso!

Aparte de todo eso un sexo mierda, en donde yo tuve que estar haciendo de tripas corazones para poder lograr al orgasmo. Que si te lo metía te dolía mucho, que si te lo meto más de 2 veces en la noche llorabas y decías que “Yo no soy así” porque en tu poco seso piensas que más de un polvo en una noche te hacía sentir como una puta; el no tragar leche porque decías que solo las cueros hacen eso y el culo no te podía ni rozar por el meñique porque decías que era “contra-natura” fueron factores que me hacían sentir un asco de ser humano, porque dar el culo (si eres mujer) es una bendición. Pero tu pendeja, te empeñabas de que no, por ahí sale la mierda y más nada. Que se joda. Si es roto, se puede llenar. Pero cuando decidiste el no besarme, porque te daba cosa el besar mientras chichábamos… oh Dios… oh Dios… ¡Bésame no seas puta!  Un beso mató nuestra relación. Lo sabes. No pude soportar más el tener conmigo una muñeca de trapo por mujer. Hacerme la puñeta y venirme encima de una frisa al lado tuyo era más placentero que estar contigo. Te dejé pa la mierda. Lloraste, suplicaste, me pedías perdón, viajabas de tu pueblo a Bayamón a pedor cacao, pero bicho, es, contigo si que no.

Ahora me cuentan que jangueas con tus panas y te puteas. Te das 3 traguitos de güaynabicha de esas que ustedes se dan: perrier con alguna mierda y se quedan ajumás, y para qué, para ponerte a chonquear y hostigar hombres que janguean con sus novias. ¡Puta te van a dar! Ya me lo contaron todo y verguenza te debe de dar. Tienes suerte que no te partieron la madre porque el que te la hiba a partir es pana uña y carne de Merdócrata, el mismo que no le paras ya la tranca. Y por respeto a mí aún es que conservas tu inmundo, cochambroso y sucio rostro. No se si te negaron un favor. Quizás de esa manera tendrías un rostro más reluciente. Me lo dijeron todo y me lo negaste. “No que yo no intenté besar a nadie” no fue lo que escuche, sino que te refugiaste en un “no me acuerdo”, pendeja, eso tu ni te lo crees. Una amiga mía pasó un mal rato por tu culpa y casi le cuesta una relación. Deberían hacerte un Sho-Ryu-Ken al estilo Ken Masters y mandarte a la fukin Luna a ver si sales de mi vida para siempre.

Te confronté, lloraste, me mandaste mensajes de texto pidiendo perdón. Le suplicaste a mi amiga que no le dijera nada de ese contratiempo pero ya es tarde. Ya lo sabía todo. Bros Before Hoes tu lo sabes. Amigos primero que las putas y fuiste parte de la redada. Porque los panas se protegen de cabronas vividoras como tu. De vampiras de energía que lo que quieren es succionar el vivir de uno y tu, ni el bicho me succionaste bien.

Porque el corazón de un hombre se gana más que con símbolos de dólares, se gana con tener una buena hembra. Una hembra que te bellaquée todo el tiempo,que le demuestres interés, que te complazca en la cama, que te de disfrute, placer. Que dé el culo y gima y te mire a los ojos y te diga “Te Amo” mientras le partes el intestino y te le vienes adentro. ¡Apréndelo!

¿No que eras la más “guapa” de las mujeres? ¿Tienes miedo? ¿Estás cagá? ¿No quieres escuchar la realidad? ¡Se acabó! ¡No jodas más!

Puta, maricona, ¿Dónde estás metida coño!

Dos welebichos pelando camarones

Estaba bellaco pero como no tenía mujer en ese momento me tuve que casquetear y luego de acabar de dejar un lechazo a presión impregnado en el techo de mi habitación llamo a mi buen amigo El Escabajo porque estaba cansado y ensorrado (No se si les pasa pero hacerse una puñeta en la madrugada me sirve como relajante muscular y somnífero para dormir mejor) y quedé en buscarlo por la mañanita para irnos de jangueo por ahí. Éramos unos cabrones desempleados y con ganas de ver culo so que fui a su residencia. Su casa era y siempre ha sido muy peculiar. Parqueo mi carro en un bache y me encuentro un lugar hecho mierda, casa de madera, techo de zinc, un perro comiendo del rollón de las gallinas, tu sabes, la gente de Maunabo son pobres y eso, y le pego 3 bozinazos.

“¡Cabrón avanza!” – Me bajé del carro encojonao’ porque no hay nada que me tuerza el bicho más que alguien me haga esperar. Sale El Escarabajo con su pecho pelú poniéndose un camisa de Pantera o una mierda de esas que se ponen los roqueros a mitad y se monta en mi carro. Me saluda, esquivo su reflejo en su calva asicalá y hablamos de la misma mierda que habla cualquier pana hombruno: que si metí el bicho en algún roto, que si las mujeres son unas cabronas, que cagué un brazo de nene luego de ir a Harry’s Taco y cosas así. Ya tu sabes. Same shit.

El Escarabajo es un tipo antojado. Es un cabrón que no ha trabajado desde hace no se cuando… digo, es un tipo que se las ingenia y está cabrón. Es de esas personas que enchula con la pinga a sus damitas. Con par de palabras lindas y una agarrá de tetas logra que le paguen un Baconator a la más santurrona de las mujeres. Así es él. Bellaqueo por comida. Nada mal. Estábamos tripeando un poco y riéndonos de la gente que escribe en twitter y facebook Roberto Arango en un abrir y cerrar de culo hasta que un sonido infernal salió de mi estómago.

GrRRrruiiuuMm

“¿Qué bicho fue eso?” – Me cuestionó El Escarabajo con cara de pendejéz. No le pude negar lo que era. Estaba esmayao’ pero bien cabrón. Pa’ mi que ese polvo que eche con la mano me hizo quemar algunas calorías y mi estómago me pidió con urgencia algo nutritivo para rellenar esa tripa que estaba al punto del colapso. “Yo conozco un chino buffet nuevo que abrieron en Bayamón. Cerca del Drive-Inn Plaza” – me responde Escarabajo y yo le meto una galleta con los ojos viraos pa’ trás como el puto Undertaker, “DIRÍGEME HIJO DE P#T@!” – exclamé con pasión. Mi buen amigo me remonta a un lugar escondido, misterioso pero apetitoso. Nos bajamos del carro con un guille cabrón…

Bellacos & Hambrientos

Entramos a ese lugar y no lo podíamos creer. Era pequeño pero tan acogedor. Adornado completamente con un ambiente cantones teníamos orgasmos mentales de pensar lo cabrón que lo íbamos a pasar comiendo en este lugar tan escondido dentro de ese bosque de cemento y brea conocido como Bayamón.

Nos acercamos al caunter y no vimos a nadie para que nos atendiera. Pensamos que el servicio era una mierda hasta que escuchamos una voz finita e infantil y una pequeña carita se asomaba. Era un nene chino como de unos 7 años de edad. Nos quedamos estupefactos, pero igual estábamos hambrientos y pedimos la comida: Dos Buffet. Le extendí al nene mi tarjeta de crédito para que me cobrara por los dos servicios (en ese momento Escarabajo no chingaba so que no tenía dinero encima) y pasó la tarjeta y me mandó a firmar el recibo y yo estupefacto. Ese nene es todo un negociante. Sacó unos platos, unos vasos de refresco y haciendo malabares como si fuera parte del staff del Circo Monumental de Pekín nos dejó los platos sobre la mesa.

Yo estaba sorprendido. El cabrón de Escarabajo tenía un parálisis facial. Asombrado. Nuestro concepto de lo que es un niño de 7 años es algo así como un cabrón de 4 pies que habla incoherencia y apesta a mierda. Fó. Pero este nene no. Este nene era especial. Lo invitamos a hablar puesto que no había mucha clientela porque fuimos de los primeros en entrar y apenas estaban colocando bandejas de comida en el buffet. El niño nos dice su nombre con un español con acento pero entendible. No me acuerdo su nombre… rimaba con Pepper Pollo o una mierda así. Le hice conversación sobre tantas cosas que uff… ¿Cómo puedes trabajar tan pequeño? ¿Qué edad tienes? ¿Va a la escuela? etc. etc, la idea era simplemente ver a ese nene interactuar con nosotros. Por alguna extraña razón la comunidad china en Puerto Rico son un poco tímidos a la hora de establecer una conversación que no sea el del cajero gritando la orden en un micrófono a los cocineros. Ese nene era otra cosa. Nos fascinaba. Fue tan cortes, tan gentil, que casi se me sale una lágrima hombruna, porque, tu sabes, tengo sentimientos, you know…

Luego tuvo un sentimiento como que de golpearlo con un tenedor. No podía vivir pensando que había alguien tan joven y tan feliz en esta vida. La sonrisa de un niño siempre me a causado retortijones en el estómago y yo andaba esmayao’ so que le hice el aguaje al nene como de que teníamos ganas de comer. Y como que luego de 5 minutos entendió. Nos paramos y nos servimos como un par de cabrones. Tu sabes lo básico. Mi primer plato fue de Lo Mein con corn nuggets, 2 Egg Roll (1 de cerdo otro de vegetales), pastelillitos de guayaba y mozarella sticks. El de Escarabajo fue unas sopitas de esas color marrón que parece carne de perro hervida. Olía bien al menos. Pero nos sentimos amariconados de cierta manera.

Uno trata de hablar de mujeres y tirarlas al medio por cafrondas y cosas así pero no hay gasolina hombruna si no se alimenta el líbido. Para hablar malo de un desamor hay que estar entregado a la bellaquera y decidimos buscarnos ambos dos platos llenos de suculentos y ricos camarones. Pero cabrón, estos no son camarones cualquiera. Estos son camarones que aún posee el casco, la coraza, la mierda esa de pellejito que tienes que pelarlo tu mismo. Eso hicimos. Lo trajimos a la mesa. Es entonces donde fluye las ideas para poder desacreditar esos desamores que tanto nos jodieron la existencia. Ustedes chicas tienen que comprender que nosotros funcionamos distintos a ustedes. Ustedes pueden coger un teléfono y hablar de como a Pedrito no se le paró el bicho en una cita, etcétera y pueden hacer el daño rápido pero nosotros, uff, nosotros podemos hablar mierda pero para decirlo con pasión hay que decirlo en la melancolía o en la bellaquera total. Yo no estaba con ánimos de llorar ni de guindarme de las pelotas por un amor que no me correspondió. ¡Bicho con eso! Yo quería vanagloriarme como hombre. Hacerle honor a la tranca que me guinda entre las piernas. Nos soltamos Escarabajo y yo y él me confesó que tan puta y sucia era un ex amor de él número 34, que no le gustaba cagar pa dentro y que era no se, aspirante a algo de medicina, ya ni me acuerdo. Una incrédula presumida que roncaba de ser mierda y no llega a a peo. Yo, uff, yo me estaba desahogando contando la historia de La Mujer Caballo y de otras cabronas que pasaron sin pena ni gloria por la puñalada fálica del Merdócrata.

¡Cosa cabrona! ¡Cómo pelamos! ¡Cómo destruimos! Lo necesitaba. Soy un bellaco herido de muerte y quería sacarme de encima esa penumbra que tenía encima. Las mujeres pueden ser los seres más hermosos y más crueles del mundo. Yo no quería que me jodieran. No pasará eso nunca. Lo que el alcohol no suelta los camarones lo aflojan. Confiesas qué tan mierda puede ser una mujer en la cama. Qué tan puta puede ser. Qué tan perra y diabólica su alma es… Chacho no puedo ni describir. Solo puedo decir que de mis desamores no quedaron ni el roto ni la peste. ¿Pero saben qué? Me sirvió de medicina. Pude aliviar mi alma. Estaba en paz. Los camarones son un elixir que ayuda a sincerar a las personas. De la misma forma las pone hiper-bellacas. Me levanto para una ronda más de crustáceos. ¡Espera un momento! Recibo un mensaje de texto. Una chica de Cayey que me gusta y me retuerce la tranca.

Se me para el bicho y derribo mi Pepsi Cola (con el bicho).

Toda la mierda que hablé de las mujeres se me fue pal carajo.

Salgo afuera.

“Hola. ¿Cómo estás?”

Escucho su preciosa voz.

…Vuelvo a ser el bellaco de siempre

¡Bésame, no seas puta!

Yo soy un tipo fogoso a la hora de tener sexo. Yo tengo unos estándares cabrones y formas distintas pero a la vez interesantes para poder demostrar amor. Yo me entrego en cuerpo y alma a la hora del sexo. El chichar me gusta. Es más que un hobbie, es un “algo” que me hace ser lo que soy. Echar un  polvo es algo tan placentero… uff, no sé. Me relaja. Me quita tensiones e incertidumbres. Meterlo en un hueco vaginal, sentir esa penca mojaíta y el frote de mi bicho deslizándose en las paredes vaginales me regocija tan cabrón. Es una sensación que solo el que ha dado felpa ha de conocer. Es algo simpático, rico, hermoso y si no te cuidas hasta vicio le coges. Pero seamos honesto, sarna con gusto no pica. ¿De cuándo acá está malo ser adicto a la penca?  Yo no sé. ¿Y si es la penca de la mujer que amas/quieres/deseas?  Tampoco sé. No obstante, a pesar de que la chocha es algo placentero yo estoy consiente de que hay otras cosas que también conllevan a la realización de un polvo perfecto. A eso le llamo besar.

Besar es uno de los actos más sencillos y a su vez más placenteros que hay cuando se tiene sexo. Hay muchas formas de besar y lugares donde besar. A mi me gusta que me besen la boca y que me den un french kiss en la cabeza del bicho, tu sabes, para el romanticismo y la pendejá. Siento que cuando te besas le dices tantas cosas a esa persona especial que con simplemente una metida de bicho no puedes lograr decir. Por ejemplo. Yo con el bicho yo lo que digo mientras chicho es “¡Te quiero partir como avellana, cabrona!”; cuando beso lo que digo es “¡Te quiero partir como avellana, mi amor!”. Tu sabes. Todo es cuestión de semántica.

Muchos hombres que pasan por alto el besar y logra que mujeres los pelen por brutos y mujeres desconocen lo importante que es besar a sus parejas y que nos hacen sentir mal. Nuestro corazón hombruno late porque siempre hemos sido criaturas apasionadas. Yo no recuerdo la última vez que yo haya sabido de un hombre que haya pegado cuerno o que trate a su mujer como mierda. En Puerto Rico eso no pasa mucho, creo que en Perú si. Pero la mierda es que sí se de mujeres, como por ejemplo la triple hija-de-puta de “La Mujer Caballo” , que no le gustaba besarme. Nos bañábamos juntos y le pedí un beso y la cabrona me decía que no, que ella no besaba en el sexo. Ya ustedes saben cómo es que acabó esa maldita relación. La tildé de puta y es con razón. Solo las putas son las que dicen que no quieren que las besen en la boca. No sé realmente por qué. Será que les da un remordimiento en la conciencia todo el bicho que han mamado en una vida. ¿No? Quizás sea que le tienen miedo al mal aliento luego de tragar leche de hombre. No lo sé. Solo sé que lucen como cohetes el tomar esa mala decisión de no besarme.

Que puta y qué sucia eres mujer. Nosotros queremos ser delicados contigo. Deseando llenar esas expectativas que una mujer siempre busca y no encuentra en un hombre. Eso de ser un hombre que sea un tigre en la cama y un Don Juan en el romance. Queremos aplicar ambas para que tengas un hombre perfecto que llene por completo tus expectativas. ¿Cómo nos pagas? Nos giras la cara. Eres una desagradable, una rata tetona…. una rata con buen culo… no sé pero igual eres una rata. Besa. Puta. Besa. ¿Se te va a caer algo? ¿ Sientes que se te va a cerrar la chocha por siempre si compartes un poco de lengua y un poco de saliva conmigo?

¿Qué pasa puta? ¿Olvidaste lo que es tener un hombre apasionado? ¿Te acostumbraste a los “has-been”? ¿Sólo te dejas besar de aquel que tenga una cuenta de banco grande o que mejor dicho su papi tenga una cuenta de banco grande? ¿Por qué no me besas? Tienes los estándares altos ahora? No tenías los estándares altos cuando mamabas del bicho mío en el estacionamiento de Canton Mall. ¿Por qué ahora si? ¡Oh ahora eres linda y fina! Bueno, lo de linda te lo dejo pero lo de puta te afinca. ¿Por qué temes besarme?

Ahora te vas a joder. Bicho con furia te voy a meter. Cabrona. Te joderás.