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Bellaqueo Pentecostal

Yo no soy un hombre tan religioso que digamos. A lo único que le he rendido culto a esta vida es al culo (de mujer) y a ver maratones de Baywatch en donde mi bicho aún late por los silicones de Pamela Anderson en su largo bikini rojo y ajustado. Pero en cuestión a la religión, nada, nada en verdad. La religión me importa un bicho honestamente pero las religiosas si me importan. Bueno, en Puerto Rico yo estimo que más del 70% de las mujeres son cristianas, no importa la denominación. Tienen fe en algo, así que, pues, hay que conformarse con lo que hay. Yo personalmente me gusta la mujer religiosa. Honestamente me gusta jugar “safe” entientiéndase que si ando con una atea creo que me van a pegar cuernos hasta en la punta del bicho. Las considero muy liberales y que selo dejan meter de cualquiera. No, eso conmigo no va. Yo quiero que la peste a webo que tenga mi mujer sea única y exclusivamente mía. Es por eso que trato que cada vez que le siembro el ñame por la tota a alguna hembra y exclaman “¡Ay Dios mío!, que rico Merdo'” yo siento una paz interior y una seguridad que ni les cuento. No obstante aunque no lo crean hay mujeres cristianas que dan mucha lata. ¿Y saben cuáles son las peores? ¡Las pentecostales!

Si welebicho, como bien te imaginas, en este primer post del 2013 les voy a hablar mi experiencia saliendo con una pentecostal. Oh Dios mío, mujeres pentecostales. Son de las experiencias más horribles que he tenido en mi vida. Yo siempre he sido de esos tipo que como bien les dije le gusta ir  a la segura con su elección con las mujeres. Yo en ese momento cuando quería salir me pasó lo inconsedible el cual es querer una mujer para poder “afincarme” en mi vida pues pensaba que yo ya era lo suficiente maduro como para estar de picaflor incando con mi matraquita cada corbejo que me encontraba a mi paso. Los jangueos al Ocho de Blanco me dejaron de ser atractivos, tirarme putas que van a Shannan’s a pasarla cabrón no me llamaba la atención y colarme en los Senior Prom de estudiantes del Colegio Marista no causan ningún rush de adrenalina como pasaba antes. No… yo quería algo que llenara mi corazón. Era una sensación de sentirse vacío. Podía chichar con la que quiera pero era algo más que eso. Quería sentirme querido, amado y ante todo respetado. Es por eso que quise un cambio en mi vida y me volví Pentecostal.

Claro, la decisión de ser pentecostal no fue fácil para mí. Yo una basura, un escombro humano social y bloguero de mierda, tasador de culo (de mujer) y amante de la necrofilia pensando dar un paso tan enorme en mi vida. Uff, les digo, no fue fácil. Pero luego de pensarlo con detenimiento y de intoxicar mi mente con Pastillas McCoy con alcohol me digne de valor y dar mi primer paso. Fui a una iglesia allá en el pueblo fantasma de Adjuntas. Se llamaba Iglesia De Dios Pentecostal M.I., obviamente lejos de donde resido pues aunque quería mi corazón lleno de amor no quería tampoco que la gente se burlara de mí por mi decisión abrupta. Mi arme de valor y me adentré al tempo. Lo que vi no me sorprendía. Un montón de mujeres con cabello largo hasta mitad de cintura, maridos con sus manos alzadas y diciendo ¡Aleluya! y ¡Alabado sea Dios! cada vez que el reverendo hacía una pausa, bebes llorando y un pastor entrado en años el cual tenía un ligero parecido físico a un Jim Jones versión hispana.

Nervioso me acerco al púlpito activado y veo como me miran como de reojo. No sé por qué. Yo creo que fue por el hecho de entrar en camisilla, gorra de Cerveza Corona y enseñando mis piernas peludas;  quizás sea que tenga mierda en vez de cabeza en mi cuerpo humanoide… que se yo, ni puta idea. Gente vociferaba pero yo seguía mi camino hacia un ladito para poder sentarme y poder no solamente llenar mis oídos del mensaje de Dios sino para poder ligar culo (de mujer). Miro por atrás y siempre que veo un espacio libre una persona pone la mano en el asiento desaprobando mi estancia a su lado. Estaba molesto, frustrado, como es que mi oportunidad para recapacitar y ser un hombre de bien estaba siendo frutado por personas que no me brindan la esperanza de lograrlo así que me di media vuelta y me fui hasta que llegando a la puerta una mano me aguanta.

El que persevera triunfa” , seguido por una guiñaíta. Era una chica hermosa. Blanca, de cabello lacio castaño oscuro, ojos color marrón verdoso como la mierda de un bebé que come guisantes de Gerber; tetas redonditas aunque un tanto pequeñas que parecía que te las puedes comer en una gondola de Sam’s como muestra. Era, sin lugar a dudas, una chica bonita. Yo le dije “¿Belleza como te llamas?” y ella respondió bajo el nombre de Valeria. Valeria, jum, un lindo nombre como para tener una relación seria en donde chichar sea parte de hacer el amor y vivir una vida adulta responsable. Yo le respondí que mi nombre era Merdócrata y que era bloguero en la Internet. Me haló hacia afuera fuera de la iglesia al área del estacionamiento y me dijo “¿Bloguero? “,  y me agarra el bicho por encima del pantalón. “No hay nada que me paren los pezones más que un bloguero. Tu rostro me moja, ¿sabes?” me toma la mano y me lo pone por debajo de sus pantaletas. No me sorprendía para nada. Soy feo pero tripioso y tengo una cosa que siempre que hablo de frente a una jeva puedo oler sus excreciones vaginales. Sentía esa tota peluda y mojada, latranca me palpitaba pero no, la paré en seco. Y le dije “Puta, farisea de mierda. No oses tentarme que yo solo quiero mujeres para en serio. Soy pentecostal.” Ella me mira con cara de sorprendida pero luego sonríe y me dice unas palabras dulces “el verdadero pentecostal no va a la iglesia, el verdadero pentecostal lleva a Dios en su corazón. Usted Merdócrata, sabe diferenciar los placeres carnales. Me encantas. Ningún hombre ha hecho algo así por mí. Valorar su fe antes de mi cuerpo.” Luego de eso, conversamos un poco sobre fe, mi colección de juegos de Super Nintendo y mi afinidad por la pizza de Little Caesars nuestra amistad creció. Nos unimos salimos. Fueron 3 meses de sana experiencia amorosa. Nos cogimos las manos, reíamos, íbamos al coro de la iglesia y llevábamos la palabra a los niños, en fin, no le rocé ni un muslo hasta que un día me dijo:

Merdócrata, métemelo por el culo.”

Vaya sorpresa la mía cuando me avientan semejante bomba. La tiré en la cama de mi apartamento y le rasgué su falda mahón (pentecostal al fin) y le metí hasta el Juan Bautista por el intestino delgado y grueso. Qué les digo, nada me enciende más que una mujer me ofrezca su culo en sacrificio y no sé, pero Abraham iba a sacrificar a su hijo en nombre de Dios y como dicen que Dios obra en caminos misteriosos quién no podría decirme si esto no era una prueba de fe. Pues sacrifiqué mi paz sexual y destruí ese esfinter. Me vine y saqué mi maceta dándome cuenta que esa mujer me cagó el bicho y yo satisfecho pensé que lejos de haber tenido sexo acabé haciendo el amor. Ella me lo mama para limpiarmelo como toda una dama y me besa y me dice “Descanza mi vida que me daré un bañito. Creo que me esbarataste el culito, jijiji”, muy tierna mi Valeria. Yo estaba exhausto. Estaba enamorado. Me sentía en una nube de esas en donde jugaban los Care Bears. Mi vida era hermosa y completa. Fue un momento glorioso. Pero como bien dijo Hector Lavoe, todo tiene su final. Escuché un mensaje de texto que le llegaba a Valeria. Limpio la pantalla del semen con granitos de maíz sin digerir que la cubrían y veo un texto de un tal Líder con un archivo adjunto titulado El que levanta entre los muertos. Pensé lo más sensato: Que era el Líder de los Jóvenes, un joven educado de buena familia y de un buen billete que dejó su vida de jodedor y tetuarse los brazos y piernas para entregar su corazón al Señor. Su profesión era dudosa pero siempre se encarga de dirigir el coro y dar un mensajito de Amor y esperanza bíblico, así que abrí el archivo. Vaya mi sorpresa que salía un tronco de bicho enorme, venoso y escrito en Sharpie el nombre Valeria. ¡Vaya decepción! No lo podía creer. Meses echados a la borda. No me había pasado una mierda así desde tuve Sexo Satánico.

Dejé que el tiempo pasara. Quise negar lo que había pasado y realmente me dediqué a buscar explicaciones donde no había. Negar lo innegable a de ser algo horrible. En mi sano juicio buscaría la venganza perfecta. Haría que lo que le hice a Baby Rasta fuera solo una broma de bully de elemental comparado a lo que le esperaba a esta aleluya de mierda pero no me animaba. Por lo menos no hasta que cerraba los ojos en la noche y solo pensaba en mi amada Valeria abierta de piernas con un saxofón insertado en el culo y viniéndose en la pinga del Líder Juvenil, el flamante músico de coro pentecostal. La verdad es que más peso el odio que el amor así aprendí a hacerme el pendejo. A besar y no sentir nada más que labios en mi boca, a verla meando con la puerta abierta y lograr que el bicho no se me parase. Vivía indiferente. La indiferencia la convertí en odio. El odio lo quise convertir en complot. Así que me digne de valor y quise planear algo para escarmentar a la perra así que comencé a seguirla. Aprendí sus rutinas y donde se metía. Yo no soy pendejo.

Una tarde soleada de finales de siglo 20 me entregué a la maldad. Armado de un bidón de gasolina cortesía de Gulf y unos fósforos de las estrellitas rojas me dirigí a Adjuntas lleno de cólera y me llevaba al que sea de por medio. Luego de 3 iguanas muertas y esquivar animales de ganado llegué a la casa del susodicho. El olor de gasolina me tenia espumando saliva pero más las ganas de vengarme de esa maldita zorra. Me bajé del auto y comencé mi ruta de odio digna de la Santa Inquisición con mi bidón de gasolina y un bulto el cual abrí con intenciones macabras. Me visto subo las escaleras y el eco de jadeos y gemidos me carcomen la mente. Pateo la puerta y veo a  mi chica en cuatro patas con el Líder dándole pa bajo.

merdosatan

¡Ajá! ¡Así te quería ver zorra!“, le dije.

“AAAHHH es el Diablo!”

“Si puta es el Diablo con cara de mierda y vengo a llevarte a ti y al bicho de este cabrón al infierno”

“No, no es lo que tu crees Merdo’, yo te amo”.

“Tu lo que amas es el bicho y hoy le mamarás el bicho a Satán”

Prendí un fósforo y con el contacto de la gasolina la casa comenzó a prender en fuego. Los gritos de agonía y desesperación de dos seres humanos ardiendo en candela eran música para mis oídos mientras yo me reía de lo lindo de mis más honorables acciones pues de una vez y por todas me había dado a respetar. De ahí para lante supe que mujeres sucias hay de toda denominación y que jamás y nunca me dejaré de joder de una pentecostal más. La mujer que ande con Merdócrata tendrá que respetarme como lo que soy: una basura cibernética.

merdofuego

Ahora cada vez que veo una mujer con falda mahón tiene mi desprecio sexual, aunque me pregunto, ¿Cómo será bellaquearle a una Testigo de Jehová?

Cabeceando, mami, cabeceando

Acabo de llegar de uno de los momentos más ricos que me han tocado vivir desde que me abortaron en ese baño to’ cagao’ de Canton Mall. Estoy en casa, sin camisa, con el pecho pelú y el bicho hecho trizas. No es para menos. Acabo de pasarla cabrón con mi “amiguita” bloguera. Tengo dolor en los muslos, las caderas me rechinan, el cuello mordido y unas ojeras como las del puto Beetlejuice. Así es el sexo que practico. El sexo del dolor. NO le meto un puño en los dientes a mi jebita pero le tengo que dar duro con la pinga porque ella es mi motivación. Ella es mi maquinita de placer. Lo digo, no tengo miedo. Esto es lo mejor que me a pasado en la vida en estos últimos meses donde me la pasaba pajeándome viendo fotos de un ex amor que se fue a perder; digo, eso y las fotos de las múltiples cabronas que puedo ligarme en Facebook y en la red.

Soy un hombre agradecido. Estoy reviviendo placeres aumentados a la octava potencia y ahora mismo no hay quien se meta conmigo. Soy todo un jodón y vivo una vida de ensueño. El ensueño del tener la mujer más comprensiva del mundo para socializar y la hembra más fogosa en la cama para poder chichar solo muestra una cosa: que el sexo es el secreto para rodo. ¡Imaginen un mundo en sexo! Imaginen las posibilidades que todos esos líderes de naciones pudieran chingarse uno a los otros sus gobiernos. Sus primeros ministros, sus cancilleres, cónsules, jefes de estado entregados a los placeres de la carne. Dignatarios palestinos e israelitas  dándose el uno con el otro por el culo resolviendo sus diferencias. Orgías candentes y exitantes de pueblos y naciones y ríos de leche y fluido vaginal corriendo por todas las calles y los campos arrasando con toda esa mala vibra que habita en nuestra jodida sociedad.

¿Por qué la gente no aprende a cabecear? Yo no puedo aprender a cabecear pues, tu sabes, soy hombre, pero disfruto el poner a cabecear a mi chica especial y toda la mierda que acabé de decir sobre las naciones y los ríos de leche y caldo de chocha me lo motiva su tremendo arte de usar esa boquita bella y esa lengua a la hora de hacer el amor. Cosa cabrona. El recibir un “fellatio” de esa mujer me abrió un mundo de pensamientos sucios, puercos y a su vez sucios. Soy un puerco de pensamiento. ¿Qué puedo hacer? Tengo mierda por cabeza, no puedes pedirme mucho, lector. Ahora bien, reconozco que no hay placer más delicioso que tener una buena hembra dándote una buena mamada. Pero hey, no cualquier mamada sino una mamada bien hecha.

Yo entiendo que el mamar es un arte que no toda mujer sabe hacer bien. Cualquiera de ellas se pueden meter una pinga en la boca pero eso no asegura que sea tremenda mamadora y a menos que seas una mellá y que mames usando tus encías (placer apocalíptico) tienes que recurrir a esa lengua aventurera. Sí, esa lengua aventurera que hace que hombres como yo, tu sabes, macho-machote con la tranca como brazo de nene se vengan como un mamao. Esa lengua que funciona en una batalla de David contra Goliat en donde el gigante (o sea el bicho mío) sucumba por ese disparo mortífero de éxtasis bucal.

El mundo debería de mamar bicho. De hecho, la vida debe de mamarme el bicho. Soy un hombre profesional, siempre ando de gabán, corbata, y me dedico a correr un país y llevarlo a la banca rota bonanza. Muchos me atacarían con el argumento de siempre de que “todos son corruptos” o alguna otro cliché pueblerino. Quizás soy el policía con un Cuarto Año de estudios con el poder de cuidar a un país y que ando amanecido lejos de mi casa, de mi familia e hijos y tengo acceso a una computadora para poderles escribirles mierda por aquí cuando me salga del bicho. Quizás soy ese maestro de escuela o profesor universitario que le deben dinero por meses luego de hacer un trabajo honesto e íntegro y que ahora bloguea agarrándose el bicho y diciéndole al mundo las realidades de la vida que no te enseña una escuela o universidad.

Soy la mierda que tu cagas, la que flocheas y consideras inservible por el mero hecho de que salió de tu culo. Déjame decirte que soy todo lo que te comiste. Solo que la mierda que comiste no ha pasado por tu boca. Esa mierda que me compone no es otro cosa que tus desechos de ideas, pensamientos absurdos que no te atreviste a decir porque te daba miedo sincerarte. Lo que evitaste decir para caer bien en el trabajo. Lo que evitaste decir para que tu pareja te correspondiera.

¡Tu me debes mamar el bicho! A mi me maman el bicho porque me gusta. Porque me excita. Porque me agrada. Porque soy un bellaco. Tu le mamas el bicho a la vida para ranquearte con el corillo. Porque quieres ser cool y radical. Porque pensaste que era  la manera más fácil de ser alguien importante en la vida. No seas pendej@. ¿Quiéres ranquearte en la vida? Comienza a mamar aquí. Yo almenos escribo toda la mierda que quiero, me importa un carajo el qué dirán, me ligo a las jebas en la internet, soy natural. Soy yo mismo. Tu sabes quién tu eres. ¿Piensas que esto es tiradera? Jajaja, no me hagas reir. Yo no soy un personaje LOL, soy lo que tu quieres esconder. Tu eres el personaje.

¿Yo soy Merdócrata? ¡Tu eres Merdócrata!

Yo me enrollo las mangas y destapo tu realidad. ¿Tu? Tu simplemente cagas.

Como diría Miguel De Cervantes, “Mamadme el bicho“.

Comiendo Yonyi (chocha), según Ruca Zombie & Merdócrata

Hola, aquí les habla Ruca Zombie, del blog Back In Blue y les seré sincera. Muchos se preguntarán, que es lo que agrada y desagrada a la mujer de/y cuando come “yonyi”. Es algo que no se puede generalizar. Todo depende de la chica, pues influye mucho su forma de pensar y de ser. Muchas ven el acto de “comer yonyi” como una demostración de afecto, ya sea amor o cariño, blah, blah, blah. Le gusta que le digan te amo, y frases nauseabundas. Otras, lo ven como un acto de lujuria y pasión. En mi caso, opto por la segunda opción. 
Para mi el sexo es un deseo carnal, que se debe explotar al máximo. En esos momentos uno no desea hablar, expresar cariño, ni comportarse como siempre, sino, que buscas hacer todo lo que una vez pensaste que era “prohibido” o “malo” y deseas esa satisfacción de llegar al gran O. Ese momento es el mejor, uno siente que se detiene el tiempo, es tan rico que no encuentro palabras para describir esa sensación. Pero, lamentablemente no siempre se logra.

Hay muchas cosas que pueden afectar el tener una buena “comía de yonyi”. El ambiente, la pareja, el stress, los problemas, el mood, el cansancio, etc. Más aun, que un hombre no sepa como satisfacer. Hay cosas que a la mujer no le place en nada, el hecho que lo veas una porn movie y la chica de la movie parezca estar gozando, no significa que así sea. Helloooo! No es real! Es una movie, por lo tanto, es solo actuación.

Por ejemplo, la llamada “rusa”, mire pendejo, que carajos le place a una mujer eso? Sabes lo que ella piensa en esos momentos? Esta loca por reírse, si ella estaba trepando paredes, lamento decirte que en esos momentos esta loca por que termines y dejes de hacer el ridículo. Qué será lo próximo? “Mami, dobla el codo, me quiero pajear en tu brazo”?

Muchos hombres creen que son unos bárbaros mamando, jaaaaa me muero! La mayoría son un fracaso total! En lo personal, no me gusta que bajen al pozo, para qué? Pierden su tiempo. Son muy pocos los que saben hacerlo. Eso no es carne ok! No se masca, tampoco una barra de chocolate Cortés, no se guaya. Si tienes cañones, te dejas bigote o barba, por amor a Dios, se delicado. Para ser un Pro, debes practicar con un mangó o con una quenepa, así es que se chupa. Es una combinación entre el arte de lamer el mantecado de una barquilla y chupar una quenepa o un mangó.  Pero el colmo de todo esto es, que el chico quiera que la chica succione, pero el no baja ni pa Cristo. Esos si que es tener más cojones que un bosque de penes!

Meter el dedo. ARGGGGG! A muchas mujeres nos desagrada! Solo raspa y molesta. Entiende que nos gusta que nos toquen x encimita, u know, donde esta el clítoris. Si desconoces y/o tienes dudas, te puedo hacer un mapita o busca online. Debe ser suavecito y de movimiento circular.

El foreplay es importante, nada vuelve mas loca a una mujer que la rocen y que sepan como complacerla sin penetrar. Pero si el chico quiere tener todos los beneficios sin dar nada a cambio, no way baby! Lamento decirte que la chica lo descartará. Eso tiene que ser 50%/50%.
Sin duda alguna, hay detalles que influyen y permiten que una mujer sienta que esta viajando a las galaxias. Que la provoquen, suaves besos, una buena mamada y que el chico se sepa mover sin ser un salvaje. Definitivamente son requisitos para que una “comía de yonyi” sea explosiva e inolvidable. 

Versus

Hola hijos de mil putas. Aquí su amigo inexistente Merdócrata para abundar sobre el escrito de Ruca Zombie en el cual acabo de leer y ahora creo que me toca desfogarme. Bueno, ella habla de el hombre y nos regaña como la mujer qu es. Bueno, que se puede pedir. Por algo dice las cosas. Pero igual aquí en este momento no hablaremos sobre quién es el que tiene más cojones en la relación o sobre qu;e es lo que está bien olo que está mal. Pal caraj eso. Expliquemos a las mujeres cómo es el sexo según Merdócrata, representante de todos los hombres de Puerto Rico e Islas Virgenes, y todos los hermanos latinoamericanos que nos casqueteamos a nombre de las chicas punk.

Bueno, primero que todo tengo que dejar claro que yo como individuosoy un tipo que adoro el sexo. El sexo para mí es como la gasolina que enciende mi espíritu. Mi bicho al pararse es como un “thumbs up” a mi vida sexual, diciéndome “¡Adelante Merdo!” y así lo veo. Aprecio el sexo puesto que es la mejor forma de demostrar amor a la persona que le interesas. Esa mierda de que el sexo no lo es todo, mire coño, eso es mierda, el sexo LO ES TODO. Sin sexo las cosas se joden. Punto. Finito. El sexo es necesario para que una relación sea única y exitante. A mi me gusta chichar. Me gusta chicharme a mis gebitas. He aprendido a desear y hasta me he enamorado (¿pendejo yo, verdad?) y nosotros como hombres canalizamos ese deseo de atracción hacia esa personita especial en la cabeza del bicho. Un miembro duro y erecto lo que te dice a ti, mujer, es que tienes nuestra aprobación.

No seas pendeja. Ahora quiero que me leas bien. Ruca menciona que nosotros los hombres somos sumamente descuidados por el hecho de que pensamos mariconamente que tenemos el control en el sexo. Yo ataco eso, yo ataco el sistema y le digo a la mujer que chicha que cuide de su hombre. Nosotros somos criaturas de afecto. Los hombres nos encantan que nos mimen y que una mujer siempre te reciba  como lo que tu eres, un cuponero hombre ganador. Te digo algo mujer… ¿Por qué carajo recibes a tu pareja con peleas? A ese pobre hombre que viene de trabajar horas arduas para llevar sustento a tu familia lo menos que quiere es escucharte hablar sobre qué tan sucio es el porque no bajaste la tapa del inodoro o dejaste los calzoncillos enrrollados en el baño. O sea, no nos trates así. ¿Por qué no mejor nos recibes con una puta babydoll negra, con las tetas bravas y sobándote la tota?

Tu sabes que eso nos pone bellaco. Nosotros somos criaturas visuales y no me pasa por la mente como es que una mujer no se digne en arreglarse para el puto momento. A mi por ejemplo me gusta las mujeres fuera de lo común y/o estándares. Digo, tu sabes, tatuajes, vegan, cabello azul, que aprecien la década de oro de los 1950’s , el cabello azul y punk. ¿Por qué? Porque soy putamente visual. Adoro una mujer así. La polla mía reboza de alegría. Pero una mujer que no destaque en un carajo eso si que no brega. Es como un bizcocho sin su buen frostin (glaseado). Puede saber cabrón pero si me lo presentan sin adornitos ni nada entonces no me motiva a probarlo y usted, mujer que me lee, desearía que yo, o cualquiera de esas escorias sociales que me leen en el blog, desería que te probemos.

Aprende a ser puta. Pero eso sí, solo copia los buenos aspectos de ser puta. No es que seas como la mujer caballo  que ni tan siquiera se dignaba de ser besada. Yo me refiero a que te empapes de las cosas positivas que tiene una fleje de la vida. Aprende a entregarte en la cama. Déjate hacer cositas. Si yo te pido el culo, dalo con gusto. Complace a ese hombre. Si quiero que me lo mamen, mámalo como si tuvieras una puta bomba amarrá en el pecho y que el bicho mío sea una puta mecha en candela y tu decidida en apagarla con tus labios y lengua. Juega conmigo. Si quiero chichar en el puto lavamanos trépate y déjate chichar allí. ¿Quiéro verte tragar mi “Man Juice”? ¿Por qué no le das la ilusión a tu hombre de que estás loca no solo de tragar leche sino de usarla como un puto facial por todo tu rostro? Déjate hacer un facial de esperma en la cara y dile “¡Gracias, bello!” a ese macho que guardó toda esa esperma aventurera por 28 años de su vida solo para morir en tu delicada piel.

¿Ves? Es cuestión de ser decidida, única, dejar de tener miedo. Pal carajo la timidez. Suéltate. Déjanos vivir nuestra fantasía. Aunque seamos unos welebichos, somos unos welebichos con sentimientos sinceros y putos.

Seamos flaquitos o gorditos, maestros o boliteros, merdócratas o escarabajos sociales de la vida, recuerda, somos hombres y nuestro bicho merece ser feliz.

Mi bicho es feliz.